Las Cosas que Llevaban los Hombres que Lucharon, de Tim O'Brien

De entre las obras literarias escritas por excombatientes de Vietnam, esta es, sin duda, una de las más famosas, y ha quedado ya como modelo de transformación en literatura de la experiencia vivida.
Tim O'Brien fue soldado en Vietnam de 1969 a 1970; su experiencia allí no fue ni mejor ni peor que otras, ni más trascendente o superficial. Simplemente, su perspicacia en la visión de lo que le rodeaba y su sensibilidad ante un ambiente completamente único le hizo llegar a la narrativa con brillantez, aunque se perciba que el precio pagado por ello fue alto.
Dejémoslo claro: las historias que componen este libro son literatura, ficción literaria, aunque sus raíces se hunden tan profundamente en la realidad que pueden pasar por auténticas. Y es seguro que se basan en episodios vividos.
Sin embargo, la realidad se puede transformar de muchas maneras, y O'Brien nos da un ejemplo, a la vez que una declaración de sus intenciones, en "Cómo Contar una Auténtica Historia de Guerra": «Una auténtica historia de guerra nunca es moral. No instruye, ni alienta la virtud, ni sugiere modelos de comportamiento humano correcto, ni impide que los hombres hagan las cosas que los hombres siempre han hecho. Si una historia parece moral, no la creáis. Si al final de una historia de guerra os sentís edificados, o si sentís que una partícula de rectitud se ha salvado de la devastación a gran escala, entonces habéis sido víctimas de una mentira muy antigua y terrible. No hay la más mínima rectitud. No hay virtud. En consecuencia, la primera regla básica es que puedes distinguir una auténtica historia de guerra por su lealtad absoluta y sin concesiones a lo repugnante y lo soez. [...] Puedes distinguir una auténtica historia de guerra si te desconcierta. Si no te atrae lo soez, no te atrae lo verdadero; si no te atrae lo verdadero, vigila a quién votas.»
Por tanto, no hallaremos héroes en estas historias, ni tan siquiera exculpaciones debidas a las circunstancias, sino sólo seres humanos metidos en algo sucio, la guerra, que los embrutece. O'Brien no quiere despertar simpatías, sino sólo describir ese mundo aparte (una característica común entre los escritores del Vietnam: el hecho de vivir en un mundo surreal, el de la guerra, que paradójicamente es más real que el mundo que consideramos "normal"), un mundo aparte donde las grandes trascendencias (vida, muerte, humanidad, inhumanidad) están a la orden del día y todo lo demás parece superficial, irreal, una ficción.
En el relato "Las Cosas que Llevaban", O'Brien procede por enumeración en espiral, yendo de lo más inocente y cotidiano (cartas de la novia, abrelatas, chicle, hilo de coser, etc.) a la experiencia («Por lo general, se llevan a sí mismos con compostura, con una especie de dignidad. De vez en cuando, sin embargo, había momentos de pánico. [...] Después, cuando el fuego terminaba [...] se palpaban el cuerpo, avergonzados. [...] Era la carga de estar vivos.») hasta llegar a lo trascendente: «Las cosas que los hombres llevaban dentro. Las cosas que los hombres hacían o sentían que tenían que hacer.»; incluyendo matar o morir.
Es una definición del soldado, contrapuesta al ser humano individual y social "normal", tan buena como otra, si no mejor. En estos relatos, O'Brien lucha por descubrir a ese ser humano individual y reivindicarlo, pero en el camino no ahorra descripciones de inhumanidad ni de crueldad.
Y, también como todos los escritores de la guerra del Vietnam, O'Brien nos dice que los que salieron vivos de allí se llevaron también algo: el propio Vietnam en su mente. Un mundo distinto y con otras reglas que ha acabado matando y torturando a muchos, años después, y al que otros tienen que volver una y otra vez, en sueños, en pesadillas, en literatura.

(The Things They Carried)
Ed. Anagrama, col. Otra Vuelta de Tuerca
Barcelona, 2011 [1990]

Portada y sinopsis

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