Mostrando entradas con la etiqueta Preminger ·Otto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Preminger ·Otto. Mostrar todas las entradas
0 comentarios

El Hombre del Brazo de Oro, de Otto Preminger

SESIÓN MATINAL 

(The Man with the Golden Arm); 1956

Director: Otto Preminger; Guión: Walter Newman, Lewis Meltzer, basado en la novela de Nelson Algren; Intérpretes: Frank Sinatra (Frankie Machine), Kim Novak (Molly), Eleanor Parker (Zosch Machine), Darren McGavin (Louie), Arnold Stang (Sparrow), Robert Strauss (Schwiefka), John Conte (Drunky), Doro Merande (Vi), George E. Stone (Sam Markette); Dir. de fotografía: Sam Leavitt; Música: Elmer Bernstein; Diseño de producción: Joe Wright; Títulos de crédito: Saul Bass.

Vista hoy, esta película resulta un poco ingenua. Sin embargo, fue la primera en el que se trataba el tema de la drogadicción de forma abierta, y uno de esos filmes que representaron un golpe al agonizante código Hays de autocensura del cine americano.
La historia de Frankie Machine, un jugador de póker (el mejor manejando la banca en las timbs clandestinas) que vuelve del sanatorio donde se ha desintoxicado por orden judicial, resuelto a no volver a caer en la heroína y con una nueva vocación a cuestas, la de ser batería en una gran orquesta (incidentalmente, el que dobla a Sinatra en la batería es el gran percusionista Shelly Manne), es una más que tópica. De hecho, las circunstancias personales de Machine, ligado a una esposa presuntamente inválida por culpa suya, mientras se debate en la atracción por Molly (Kim Novak), hacen que la película tenga más un tono de melodrama que otra cosa.
Sin embargo, y con todos estos peros, la película sigue siendo apreciable hoy en día. ¿Por qué? Tal vez porque, como dijo Leslie Halliwell después de enumerar defectos, "Sinatra está bien; y la película es diferente..."
Es tal cual lo dice, en la oscilación entre el melodrama, el noir americano y el drama a secas, Frank Sinatra, que ya estaba buscando salir de papeles estereotipados, hace una gran interpretación, y la música de Elmer bernstein confiere a este filme una atmósfera peculiar. En suma, una película histórica que ha envejecido algo, pero que todavía conserva suficientes valores como para que su visionado sea una experiencia satisfactoria hoy.

Tráiler:

2 comentarios

Anatomía de un Asesinato, de Otto Preminger

SESIÓN MATINAL

(Anatomy of a Murder); 1959

Director: Otto Preminger; Guión: Wendell Mayes, basado en la novela de Robert Traver; Intérpretes: James Stewart (Paul Biegler), Ben Gazzara (Teniente Frederick Manion), Lee Remick (Laura Manion), Eve Arden (Maida Rutledge), Arthur O'Connell (Parnell Emmett McCarthy), George C. Scott (Ayudante del Fiscal General del Estado Claude Dancer), Kathryn Grant (Mary Pilant), Orson Bean (Dr Matthew Smith), Murray Hamilton (Alphonse Paquette); Dir. de fotografía: Sam Leavitt; Música: Duke Ellington; Diseño de producción: Boris Leven; Montaje: Louis R. Loeffler.

El teniente Frederick Manion (Ben Gazzara) ha matado a un hombre bajo el pretexto de que había asaltado a su esposa (Lee Remick). Este motivo es el que se dilucidará en un juicio, en el que el defensor de Manion será el abogado de provincias Wendell Mayes (James Stewart) y el fiscal, duro fiscal, Claude Dancer (George C. Scott en su primer papel relevante, y desde luego, una de las mejores actuaciones de la película). No hay más. Se trata de una película de juicios como hay pocas, y lamento no explayarme más en el argumento, pero todavía puede haber gente que no la haya visto y en este caso explicar más es explicarlo todo, de modo que tendrán que conformarse con esto.
Es una película que fue una sensación en su estreno, y que después cayó bajo ese revisionismo crítico que tanto se estila, y que la condenó como "menor", "tramposa" e "insustancial". Creo que merece una reivindicación. Sin duda sus interpretaciones no son las mejores de cada uno de los actores, pero en conjunto están muy bien. Seguro también que no es la mejor película del director, pero es una que cumple con sus objetivos. Tal vez el problema sea que depende demasiado de su argumento, de modo que es una película difícilmente revisitable si ya se ha visto, pero insisto e insistiré en que en un primer visionado la película se eleva por encima de la media en este subgénero judicial.
Porque, además, cuando he dicho que no era más que una película de tribunal estaba haciendo una pequeña trampa. Ya cuando la vi por primera vez me llamó la atención ciertas excursiones en la vida provada y personal del abogado que encarna James Stewart, y creo que esas visiones intimistas, nacidas del fracaso de un pequeño abogado, de sus relaciones personales y su vida diaria, todo ello entremezclado con la convulsión que en esa vida introduce el caso que está llevando, son una película dentro de la película que hay que tener muy en cuenta y que está mejor trazada de lo que cualquier crítico revisionista pueda objetar.

Curioso tráiler, que se inicia con Otto Preminger tomando juramento a los actores, a Duke Ellington, autor de la música, de que van a hacerlo lo mejor posible en el rodaje...
Tráiler: