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Ven y Mira, de Elem Klimov

SESIÓN MATINAL

(Idi i Smotri)
1985
Director: Elem Klimov; Guión: Ales Adamovich y Elem Klimov; Basado en historias de Ales Adamovich; Música: Oleg Yanchenko; Dir. Fotografía: Aleksei Rodionov; Montaje: Valeriya Belova; Dirección artística: Viktor Petrov; Vestuario: Eleonora Semyonova; Intérpretes: Aleksei Kravchenko (Florya Gaishun); Olga Mironova (Glasha); Liubomiras Lauciavicius (Kosach); Vladas Bagdonas; Jüri Lumiste; Viktor Lorents; Kazimir Rabetsky; Yevgueni Tilicheyev; Aleksandr Berda; G. Velts; V. Vasilyev; Igor Gnevashev; Vasili Domrachyov; G. Yelkin; Ye. Kryzhanovsky; N. Lisichenok; Vladimir Manayev; Takhir Matyullin; Piotr Merkuryev; Valentin Mishatkin; G. Matytsky; Yevgeniya Polyakova; Anatoli Slivnikov; Georgi Strokov; Tatyana Shestakova; Oleg Shapko.

Esta obra maestra de Elem Klimov es la historia de un muchacho, casi un niño, que se incorpora a los partisanos en Bielorrusia durante la Segunda Guerra Mundial. En un enfrentamiento queda separado del grupo e intenta regresar a su pueblo acompañado de una muchacha. Sabrá entonces que los alemanes han organizado una masacre y han asesinado a todo el pueblo.
Una película de diversos niveles: iniciación a la edad adulta, o la necesidad y brutalidad de este rito de paso en situación de guerra; historia del heroísmo forzado por la historia, tan común en la cinematografía soviética; pero, sobre todo, una visión descarnada de las atrocidades de la guerra en general y del nazismo en particular.
Esta película formula desde su título, a la vez, una petición al espectador y una promesa. Y cumple con creces esta última.
El espectador sentado en su butaca mira y ante sus ojos indefensos desfilan escenas de una masacre sin paliativos, de un realismo absoluto (y, para los que dudan, sobre hechos basados en cientos de episodios que se produjeron en realidad). Su fuerza es tal que, apenas sin diálogos, con la pura fuerza de sus imágenes, nos sentimos abrumados, y es muy posible que salgamos de su visionado con un aturdimiento difícil de describir. Las historias de iniciación y de heroísmo son necesarias en este film para que no se convierta en un pseudodocumental. Sin embargo, su auténtica fuerza gira en torno a esta realidad reflejada, a esta brutalidad real.
Un trabajo actoral inmenso, una selección de actores minuciosa, un manejo de cámara marca de la casa del cine soviético, cuidada, técnica y bella a la vez, es posiblemente la mejor película realizada jamás sobre los crímenes del nazismo, el mejor alegato antibelicista, un poema desesperado realizado sobre una situación brutal, una obra maestra total.

Tráiler (interesantísimo y bello a su vez):