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La Batalla del Siglo, de Laurel y Hardy

SESIÓN MATINAL 

(The Battle of the Century); 1927

Director: Clyde Bruckman; Guión: Hal Roach, H. M. Walker; Intérpretes: Stan Laurel, Oliver Hardy, Eugene Pallette.

Otro día hablaremos de las virtudes del mágico dúo Laurel y Hardy, que son muchas, pero hoy centrémonos en lo que importa: La batalla de tartas.
La mejor batalla de tartas de la historia del cine, filmada antes de que los costos de semejante arquetipo del slapstick no hicieran inviable su reproducción fílmica. Porque se trata de auténticas tartas, no de esos tímidos platos de nata (o, uno sospecha, espuma de afeitar) de La Carrera del Siglo. Y se trata de ¿centenares? ¿tal vez un millar? No lo sé, pero el caso es que el derroche es perfectamente visible y, justamente por esa acumulación, junto a la maestría de los genios en provocar la batalla general a tartazos, es lo que confiere el sentido hilarante a toda la escena.
La historia de este cortometraje es curiosa. Durante muchos años, se creyó que el primer rollo (es decir, los diez primeros minutos) estaba perdido. Que fueran unas hilarantes escenas de Laurel como boxeador (un papel por el que pasaron todos los grandes cómicos de la época del cine mudo: Chaplin, Keaton, Lloyd...) no importaba, porque quedaba el segundo, que incluía la batalla del siglo. Pero incluso este segundo rollo no ha sobrevivido en su integridad. Aquí encontrarán unos rótulos explicativos de lo que falta. Aunque estoy convencido de que yo vi (en mi infancia) una versión más extensa de este mismo corto, de modo que no pierdo la esperanza de que, en algún rincón de una televisión del mundo, exista una copia algo más completa que permita añadir fotogramas perdidos a esta versión.
Pero, faltando o no unas pocas escenas, la obra maestra que es La Batalla del Siglo permanece ahí para sorprender a los que la vean por primera vez y deleitar a los que la contemplan de nuevo.