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Game in the Pope's Head, de Gene Wolfe

Buena prueba de cómo Gene Wolfe utiliza los diferentes niveles de significado para integrarlos en sus historias es este título, Juego en la Cabeza del Papa. Una cita inicial nos advierte: "Un sargento fue enviado al Pope's Head para investigar el caso", cita que procede del London Time del 11 de septiembre de 1888, en la cobertura del asesinato de Anne Chapman, una de las víctimas de Jack el Destripador. Leída literalmente dice que un sargento de la policía fue enviado a la cabeza del papa para investigar el asesinato, pero de inmediato nos apercibimos que en realidad el Pope's Head era un pub.
Sin embargo, Wolfe no prescinde de la ambigüedad o doble significado, y lo incrementa, hasta llegar a la imagen de que el infierno es, tal vez, un juego de la mente del papa.
El relato se inicia con cuatro personas jugando, en efecto. Pero qué juego tan extraño es el que después de responder a una pregunta del Trivial, alguien mueve una pieza de ajedrez, después se tiran dados en un juego de Monopoly sobre las calles de Londres (y que gravita inevitablemente hacia el barrio de Whitechapel, lugar de operaciones de Jack el Destripador), y se extraen tarjetas de "suerte" en las que uno de los personajes, por ejemplo, tiene que asumir la personalidad de Randolph Carter, en un guiño al viajero onírico de Lovecraft.
Y estos personajes se mueven en una realidad cambiante, que parece ser determinada (o no) por los acontecimientos del juego. Uno de ellos, Randy, es probablemente Jack el Destripador.
Es muy difícil dar un resumen argumental de un relato que cambia constantemente, que se alimenta de referencias, citas y personajes, y que tiene más atmósfera que actuaciones. En una gradación que crece en extrañeza, podemos llegar a la conclusión de que esa partida es un juego que se desarrolla en el infierno, uno muy particular que podría asociarse al A Puerta Cerrada / Huis Clos de Sartre.
En cualquier caso, es un excelente relato de un autor que siempre se ha caracterizado por entender y hacer que sus textos funcionen a dos niveles, con un fuerte subtexto para el que lo quiera encontrar, pero también con un mensaje directo para los lectores casuales.

En Demons & Dreams. The Best Fantasy and Horror 2
Londres, 1990 [1988]
Ed. de Ellen Datlow y Terri Windling

Comentarios y notas en inglés sobre Game in Pope's Head en WolfeWiki, web dedicada a Gene Wolfe

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The Tale of the Rose and the Nightingale (And What Came of It), de Gene Wolfe

La capacidad de Gene Wolfe como fantasista está sobradamente demostrada, y le ha ganado el respeto de sus colegas escritores, así como un seguimiento de sus obras que trasciende al género, con la seguridad de que el lector hallará unas historias de tema fantástico, sí, pero muy literarias y que cuidan en extremo tanto el argumento como la forma.
En El Cuento de la Rosa y el Ruiseñor (Y lo que Aconteció por Él) parecería que tuviémesom la clásica historia dentro de la historia, sólo que esta vez una historia que en apariencia sería la que fuera incluida en un relato "mayor" es la que provoca la historia principal.
En efecto, y en una atmósfera oriental, propia de las Mil y Una Noches, un narrador de historias toma posición en el mercado de una ciudad egipcia. Alí es un mendigo, un pobre hombre, que no tiene nada quie ofrecer, salvo su atención, y el narrador transige en contar una historia, que será la de la rosa y el ruiseñor. En un jardín del pachá hay una rosa blanca prodigiosa por su belleza (una imagen clásica para referirse a una mujer) y un ruiseñor se enamora de ella, la corteja y gana su amor. Pero la rosa es blanca, y el pachá quiere en su jardín rosas rojas, de modo que la rosa está condenada a ser arrancada al día siguiente. El ruiseñor, triste, pide a la rosa un beso de despedida, y se acerca lo suficiente como para obtenerlo, aunque hiriéndose con las espinas. De manera que una gota de su sangre cae sobre los pétalos blancos. Viendo un posible camino hacia la misericordia, el ruiseñor sacrifica su sangre para motear la rosa de carmesí, y muere. Cuando el jardinero va a cumplir con los deseos de su señor, observa maravillado una rosa blanca moteada de rojo, que trasplanta al lugar más apartado y menos frecuentado del jardín. Pero, por el milagro del amor del ruiseñor, esa rosa adquiere el poder de otorgar, una noche del año, el amor eterno a quien la recoja recién florecida.
Hasta aquí esta historia, que ya sería bastante para un cuento. Pero uno de los oyentes que se ha acercado para oír la historia dice que no es una invención: tal rosa existe, y se encuentra en el jardín del harén del pachá, y sabe el secreto para acceder a ese lugar. Alí se deja convencer, ya que la recompensa es la mejor que pueda soñar un hombre, nada menos que el amor eterno, pero las cosas no siempre son lo que parecen...
El mercader que se ha acercado en realidad es un sabio, un sabio que enseñó al narrador de la historia, que no es tal narrador sino un noble árabe que quiere obtener esa rosa, las riquezas y el poder sin correr el riesgo y sin enfrentarse a los antiguos dioses egipcios que custodian ese lugar...
Como se puede ver, Gene Wolfe siempre representa una sorpresa. Y una refrescante. El tono parece antiguo, pero la mezcla de influencia árabe con la mitología egipcia y los mínimos toques hasta lovecraftianos que pueblan el relato le transmiten una atmósfera difícilmente superable. Sin contar con el final, por descontado, que es sorprendente pero plenamente coherente con la historia.

En Demons and Dreams. The Best Fantasy and Horror 2
Legend / Random Century
Londres, 1990 [1988]
Ed. de Ellen Datlow y Terri Windling

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The Boy Who Hooked the Sun, de Gene Wolfe

Gene Wolfe gusta, de vez en cuando, entrar en el terreno de la fábula. Ciertamente sus aptitudes para ellos son muchas. Posee un gran sentido poético, y una escritura que adorna lo mínimo y hace que lo mítico adquiera características de canción; es posible detectar estas cualidades en buena parte de su obra, ya se trate del Ciclo del Sol Nuevo o de Soldado de la Niebla.
En este caso, el de El Muchacho que Pescó el Sol, Wolfe consigue, con una concisión perfecta, que una de estas fábulas sea a la vez un cuento moral y una incursión en el territorio mítico. Ya desde su inicio, el protagonista lanza el sedal al agua cebado con una esmeralda desde la tierra de Atlantis, con el objeto de pescar el sol. Y éste, que por esos tiempos es todavía "muy joven y no tan experto en las costumbres de los hombres como lo es hoy", muerde el anzuelo.
El muchacho recibirá las visitas de muchos notables de la Atlántida, pidiendo que libere al astro, puesto que quema las cosechas y causa sequías con su proximidad, o bien, cuando el muchacho le da sedal, se aleja tanto que causa heladas.
Pero sólo lo liberará cuando sea su madre quien se lo pida, y con muy buenas razones para desistir de la captura.
Apenas dos o tres pa´ginas bastan para darnos un sentido de lo maravilloso, para transportarnos a una época en la que los dioses eran jóvenes y existían, para llevarlos a un territorio ignorado y mítico. Es el mérito que siempre ha tenido Wolfe, y siempre ha sido un gran narrador en el género breve, que tan denostado por el público es en estos pagos. Todos perdemos con ello, puesto que apenas se traducen estas pequeñas joyas capaces de llenar media hora de tiempo con la estética de lo fantástico.

En Demons & Dreams. The Best Fantasy and Horror 2
Legend / Century Hutchinson
Londres, 1990 [1988]
ed. de Ellen Datlow y Terri Windling

Texto en inglés de The Boy Who Hooked the Sun

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Gene Wolfe's Book of Days, de Gene Wolfe

Arrow Books
Londres, 1985 [1968-1981]

Gene Wolfe es uno de los artistas de la ciencia ficción y la fantasía más sugerentes, autor de clásicos del género como la serie del Libro del Sol Nuevo o Soldier of the Mist.
En este caso nos presenta una colección de relatos con un planteamiento más que original: cada uno de ellos se relaciona con una fecha significativa (al menos, del calendario estadounidense), de modo que constituyen una de las formas más peculiares de conmemoración que se hayan hecho jamás. Ahí van: Aniversario del nacimiento de Lincoln (De Cómo Volvió el Látigo); Día de San Valentín (De Relés y Rosas); Día del Árbol (La Casa en el Árbol de Paul); Día de San Patricio (San Brandán); Día de la Tierra (Tierra de Belleza); Día de la Madre (Siniestro Automovilístico); Día de las Fuerzas Armadas (El Ratón Azul); Memorial Day, en recuerdo a los caídos en combate (Cómo Perdí la Segunda Guerra Mundial y Ayudé a Rechazar la Invasión Alemana); Día del Padre (El Padre Adoptado); Día del Trabajo (Forlesen); Día del Levantamiento de la Veda (Un Artículo sobre la Caza); Día del Regreso a la Escuela (El Cambiado); Halloween (Muchas Mansiones); Día del Armisticio (Contra la Escuadrilla Lafayette); Día de Acción de Gracias (Tres Millones de Millas Cuadradas); Nochebuena (La Guerra bajo el Árbol); Navidad (La Befana); y Día de Año Nuevo (Deshielo).
Lo ideal, como indica el autor, sería leer cada cuento en el día apropiado (y con la estructura mental adecuada, claro), con lo que el mismo Wolfe nos ruega que no tengamos prisa. Yo así lo hice (aunque para esta nota he tenido que releerlo de un tirón) y les aseguro que la experiencia vale la pena.
Y precisamente por eso les traigo la colección entera, en lugar de centrarme en un relato en concreto. Esa lectura cambia la percepción del cuento y, por tanto, como experimento y vivencia Wolfe ha acertado plenamente. Por supuesto, antes tenía que tener un material de base, y ese son los relatos, de una calidad que va desde la buena a la excelente.
Ah, y para aquellos que no lean los prólogos, advierto que en el de este libro hay un relato delicioso. Si un libro se puede disfrutar desde la misma introducción, ¿qué más se puede pedir?