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Remor de Serps, de Agustí Vehí

IN MEMÓRIAM: Agustí Vehí (1958-2013) 

La pérdida de un escritor, sobre todo cuando es prematura (¿cuándo no lo es?) siempre es lamentable, principalmente cuando se considera la obra que queda sin escribir. En el caso de Agustí Vehí, es particularmente sentida teniendo en cuenta que se había mostrado como un escritor negrocriminal de los menos convencionales en el panorama catalán.
En Remor de Serps [Rumor de Serpientes], Vehí nos traslada al París de 1940, en las vísperas de su caída en manos alemanas. La ciudad bulle de exiliados republicanos españoles, así como de los matones que, dirigidos por Pedro Urraca (un personaje real y tristemente histórico) y amparados en la embajada española, se dedican al secuestro y asesinato de dirigentes "rojos", así como a colaborar con los quintacolumnistas y espías alemanes presentes en la ciudad.
Allí llega un comandante de la Guardia Nacional Republicana (es decir, la antigua Guardia Civil, pero la que fue leal a la República) que acaba de salir del campo de refugiados de Argelés. Harto de guerra y harto de exilio, aunque sabe que su regreso a España es imposible. Por casualidad, un funcionario de la Generalitat le pedirá ayuda, y poco después lo descubrirá asesinado.
Sintiendo un remordimiento de conciencia inherente a su pertenencia al Cuerpo (ha cometido el pecado de no prestar ayuda a quien se lo había solicitado con toda razón), se decidirá a buscar a los asesinos y hacer justicia con ellos.
No es una novela perfecta; hay demasiados encuentros casuales entre exiliados en París, y eso da la impresión de que hay más españoles que parisinos por esas calles; pero eso es un defecto menor. Vehí da muestras de lo que el género puede conseguir, y de las posibilidades que existen en lo negrocriminal a poco que se rebusque en las páginas de la historia. En este caso, la guerra sucia franquista contra los exiliados, que existió, da pie a escribir una novela que recuerda mucho a las del maestro Eric Ambler, sobre todo en su ambientación perfecta, pero en la que también se percibe la desolación del exilio, el cansancio de derrotado y la percepción de que la guerra española sólo fue un preludio de un combate mucho mayor entre el totalitarismo y las democracias.
Vehí, por desgracia, ya no nos sorprenderá más. Pero cuando escribía novelas negras convencionales, o policiacos vodevilescos, o novelas de espionaje como esta, en su variedad y estilo, ya nos decía que el género no era lineal, y que sus límites eran más amplios de lo que pensamos. No es mal legado, si se sabe aprovechar esta lección.
Se lo debemos a Agustí Vehí, que no se ciñó a un modelo y que en su originalidad y buen escribir era una de las mejores promesas del género en catalán. Descanse en paz.

Ed. Alrevés, col. Crims.cat
Barcelona, 2013 [2013]

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Torn de Nit, de Agustí Vehí

Aclaremos que Torn de Nit [Turno de Noche] ya anuncia muy honradamente en su portada que es un "vodevil negro y policial a la ampurdanesa". Si otros, como Fred Vargas, hicieran lo mismo, nos evitaríamos malentendidos. De manera que se trata de eso, una obra ciertamente vodevilesca puesta en ambiente de procedimiento policial, en este caso el del turno de noche de la policía municipal del pueblo de Vilaclara (que se parece sospechosamente a Figueres, pero bueno).
Hay que decir también que su autor, Agustí Vehí, ha sido y es guardia urbano de Figueres, de manera que, aunque lo que nos relata en esta novela es puar ficción, este dato y conversaciones recogidas de policías locales o no aquí y allá le prestan un aire de verosimilitud que espero no le cause muchos problemas a Vehí con sus mandos.
El turno de noche de marras es el compuesto por un cabo resabiado que está en el límite de responder por sus hombres ante sus mandos y mandarlos a esos mismos hombres al cuerno por su indisciplina. Dos agentes tan antiguos como el cabo, que se meten en unos berenjenales de miedo; una agente primeriza que impone ciertamente respeto, y otro agente, latinista y leguleyo que hace el papel de intelectual del grupo.
Como vodevil es, más que preguntarnos si la trama policial responde o no a las expectativas, es preciso decir si cumple con el humor. La respuesta es que sí, aunque con algunos episodios más graciosos que otros. Por descontado, el vodevil no sigue las reglas de la verosimilitud, de modo que no esperen una colección de anécdotas graciosas. Más bien lo que encontrarán son historias que van creciendo en delirio hasta llegar a lo surreal.
Sin embargo, el mérito de Vehí es, si no hacerlas creíbles, si por lo menos emplazarlas en un entorno real. Porque el ambiente de pequeña ciudad o gran pueblo está conseguido al máximo. Y, más allá del humor, hay también una especie de íntimo cariño por esa policía local (que es la auténtica "policía de proximidad" tan cacareada por los políticos), capaz de hacer la vista gorda en algunos casos y de arrestar a conocidos después de invitarles a un café. Ese cariño y la calidez de los personajes hacen que esta novela no sólo divierta, sino que también sea un reflejo de un mundo más simple que está desapareciendo. Tal vez sea reemplazado por uno más eficiente, pero seguro que no más humano.

Ed. Alrevés, col. Crims.cat
Barcelona, 2011 [2011]

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