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El Doctor Saul Ascher, de Heinrich Heine

En primer lugar, decir que el tal doctor Saul Ascher existió realmente. Y Heine lo conoció. De si eran amigos o no, y de si los postulados filosóficos que defendía Ascher hicieron tanta gracia a Heine como para hacerle figurar en un relato en el que el doctor es levemente ridiculizado, eso ya lo ignoro.
El caso es que Heine escribió este pequeño relato de fantasmas como parte de su Viaje por el Harz,y lo hizo en tono humorístico y casi desmitificador. Si tenemos en cuenta que Heine ha sido considerado el último de los románticos alemanes, y al mismo tiempo el que puso fin a esa corriente literaria (y de vida), esta desrromantización de la historia de fantasmas tradicional centroeuropea, que hacía furor por aquel entonces (de hecho, Heine cita en este relato a los Cuentos Alemanes de Varnhagen von Ense, otro contemporáneo, que está leyendo poco antes de la aparición del doctor Ascher).
Bueno, el relato, en su brevedad, poco secretos tiene en su trama. Un doctor que defiende que la mente es el principio más elevado, cree que los fantasmas no pueden existir, y está empeñado en demostrar este principio racionalmente. Un día anuncian a Heine que ha muerto, pero poco después el buen doctor se aparece a Heine para seguir la conversación... El resto, en los enlaces que figuran al pie de esta reseña.
Lo que hace Heine con el cuento de fantasmas tradicional es despojarlo de truculencia, insinuar que los fantasmas no son más temibles que los seres que pululaban en carne y hueso en su anterior vida terrenal y, desde luego, ironizar sobre todas las filosofías que, por mucho que la mente sea el principio más elevado, no se basan en la experiencia ni en el mundo real y objetivo.
No era poca cosa en la Alemania romántica, cuyos modelos se trasladaron a la España de décadas posteriores, y que defendía el tenebrismo, el malditismo y, sobre todo, la figura romántica del espectro condenado.

Fragmento de Die Harzreise 
En Relatos de Miedo
Ed. Bruguera, col. Club Joven
Barcelona, 1982 [1826]

Texto en castellano de El Doctor Saul Ascher
Texto completo en alemán de Die Harzreise


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El Príncipe de la Niebla, de Martin Mosebach

Lerner es un joven periodista, con ambiciones, al que su puesto en un periódico berlinés le viene pequeño, sobre todo porque sólo le encargan que cubra las noticias de incendios. Hasta que un día entra en su vida la señora Hanhaus, exuberante, vital, acostumbrada a imponer su voluntad al asalto.
Ella le convence, o más bien lo fuerza, a embarcarse en una aventura estrambótica: con el pretexto de buscar a un explorador polar perdido, el periódico le financiará una expedición, cuyo objetivo primordial, en cambio, será poner pie en la ártica Isla del Oso, posible depositaria de grandes depósitos de carbón de hulla, delimitar un perímetro y reivindicarla para el Imperio Alemán y, ya de paso, para la fantasma Sociedad de la Isla del Oso, formada por la señora Hanhaus y, posiblemente, por el joven Lerner, aunque de esto no puede estar seguro.
Semejante extravagancia, que al parecer está basada en un hecho real, le sirve a Mosebach para relatar, con fino humor, una historia demencial del aventurerismo colonial, que tanto rendimiento dio a los británicos; puesto que ellos (en uno de los mejores pasajes del libro) dominan esta clase de peripecias por el mundo, es necesario que los alemanes se trasladen al Ártico. Claro que en el Ártico están los rusos, concretamente un buque acorazado que llega poco después de que lo haga Lerner.
Las peripecias diplomáticas, empresariales y políticas de esta singular experiencia de colonialismo son narradas en el libro, pero sobre todo, lo que importa son dos personajes, uno mayor que la vida, la aventurera, estafadora y chantajista señora Hanhaus, y el joven Lerner, al que la vida parece empeñada en frustrar cualquiera de sus ilusiones y convertirlo en un fracasado, y que finalmente encontrará su lugar de la forma más inesperada.
La propia excentricidad de la empresa anima a seguir leyendo esta interesante novela, que sin embargo se encalla algo en su parte central; pero son sobretodo las desventuras de Lerner y el desparpajo y descaro de Hanhaus, una dama que jamás mira atrás en sus acciones, las que constituyen el patrimonio de un retrato de época perfectamente logrado, en el que lo colonial y exótico se aunaba con lo imperial y nacionalista. Sin perder nunca de vista el rendimiento económico, claro.
En suma, una novela agradable que trata un período poco habitual en la literatura y lo hace con humor y buen criterio.

(Der Nebelfürst)
Acantilado / Quaderns Crema, col. Narrativa
Barcelona, 2012 [2001]

Portada y sinopsis

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La Noche de los Generales, de Hans Hellmut Kirst

Kirst es un mal escritor (por lo menos en todo lo que le he leído) menos en esta novela, lo cual prueba que si hasta el mejor escribano echa un borrón, incluso un mal novelista puede dar en el clavo alguna vez. Su novela más conocida es esta, La Noche de los Generales, gracias a que tuvo una versión fílmica bastante decente (y que mejoraba en algunos aspectos a la novela, otro fenómeno infrecuente); y no está nada mal.
En la Varsovia ocupada por los nazis una prostituta es asesinada, un crimen con todas las características de sadismo y psicopatía necesarios como para ser perseguido a ultranza. Pero hay un problema: el único testigo está razonablemente seguro de que quien ha cometido el crimen era un militar alemán, y uno que llevaba las bandas carmesí en el pantalón, es decir, un general. Descontados los que tienen coartadas comprobables y seguras, en Varsovia quedan tres generales que podrían o no haber cometido el crimen, Von Seylitz-Gabler, jefe de cuerpo de ejército, Kahlenberge, su jefe de estado mayor, y Tanz, comandante en jefe de la división especial Nibelungen.
 El primer obstáculo está superado, puesto que la policía local ha sudado sangre ante la perspectiva que eso conlleva, pero el comandante Grau, del servicio de inteligencia alemán, uno de los mejores personajes de la novela, irónico, levemente cínico e irreductible, no tiene ningún inconveniente en hacer que la investigación continúe.
Puede ser que él no tenga inconveniente, pero los tres generales sí que se sienten molestos ante la posibilidad
de que Grau empieze a hacer preguntas, de modo que mueven algunos hilos y, con un ascenso a teniente coronel, Grau es destinado a París. Todo arreglado.
Sin embargo, en 1944, y con los aliados recién desembarcados en Normandía, el destino hace que los cuatro personajes confluyan en la ciudad francesa. Y un nuevo crimen de características idénticas se perpetra. Los tiempos son revueltos; Grau, apoyado por un comisario de la policía francesa, no piensa dejar escapar al culpable esta vez, pero los sucesos tienen su propio ritmo. Cuando se dispone a detener al culpable, ese mismo día se ha atentado contra Hitler, y ese general aprovecha para detener a Grau por traición y causar su muerte.
No será hasta después de la guerra cuando el inspector Morand logre atrapar al asesino.
Quién es el criminal es algo tan evidente que Kirst, con buen criterio, escogió hacerlo aparente y no pretender que esa era la intriga, lo cual redunda en beneficio de la novela. Como intriga criminal, la novela cumple, y además tiene un buen trasfondo de detalles sobre el tiempo de guerra y la ocupación, así como sobre el complot para asesinar a Hitler, lo que le proporciona un ritmo vivaz, roto tal vez por los "testimonios" de fin de capítulo, y que son prescindibles en su mayoría. Cuenta además con la ventaja de tener a un investigador criminal que es un soldado alemán pero no un nazi, y eso la convierte en una rareza. En el desenlace se embrolla un poco (y justamente ese desenlace es modificado en el filme), pero puesto que se trata de ver cómo se las compondrán para atrapar a un asesino que ya conocemos, sigue manteniendo la tensión.
La Noche de los Generales no es, como pueden haber visto, una gran novela, pero sí una de esas que entretienen y dejan buen sabor de boca en el lector. 
(Die Nacht der Generals)
Ed. Planeta
Barcelona, 19733 [1966]

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Fuga de la Muerte, de Paul Celan

(Todesfuge)
En Obras Completas
Ed. Trotta
Madrid, 19966 [1948]
Prólogo de Carlos Ortega
Traducción de José Luis Reina Palazón

Celan,poeta intenso, tuvo una vida tortuosa a manos de la historia; hijo de padres judíos de habla alemana, nacido en la Bucovina, una de las bolsas germanófonas en Rumanía, presenció la ocupación por tropas rusas en 1940 y por las alemanas en 1941. Deportados sus padres a un campo de concentración alemán (donde morirían en 1942), él fue internado hasta el final de la guerra en campos de trabajo rumanos. En la posguerra se convirtió en un desarraigado, pasando por Bucarest y Viena hasta llegar a París, donde se suicidó en 1970.
Fuga de la Muerte (cuyo texto completo pueden leer en este enlace) es uno de sus poemas fundamentales, tanto como para figurar en dos de sus poemarios. Ha sido adecuadamente descrito como un lamento moral del Arte contra la Historia, y es un lamento desesperanzado y repetitivo (la "fuga" es la forma musical, no la huída) contra los tiempos y los hombres que los hacen posibles:

Grita hincad los unos más hondo en la tierra los otros contad y tocad
agarra el hierro del cinto lo blande con sus ojos azules
hincad los unos más hondo las palas los otros seguid tocando a danzar

Una auténtica danza macabra coreografiada (pues nada es superfluoy todo es sublimable) por los negros señores de la calavera, maestros, amos y directores de los campos de exterminio, y pocas veces, por su extensión y su ritmo, ha sido la poesía tan desgarrada.

Grita que suene más dulce la muerte es un Maestro Alemán
grita más oscuro el tañido de los violines así subiréis como humo en el aire
así tendréis una fosa en las nubes no se yace allí estrecho

Un poema cotidiano del horror, en el que el día se repite tras día y la noche es eterna en sudevenir de un futuro que no es, con una estética de la impiedad que sobrecoge.

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos al mediodía la muerte es un Maestro Alemán
te bebemos de tarde y mañana bebemos y bebemos
la muerte es un Maestro Alemán su ojo es azul
él te alcanza con bala de plomo su blanco eres tú
vive un hombre en la casa tu pelo de oro Margarete
azuza sus mastines a nosotros nos regala una fosa en el aire
juega con las serpientes y sueña la muerte es un Maestro Alemán


tu pelo de oro Margarete
tu pelo de ceniza Sulamit

Portada y sinopsis

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Let's Do It a Dada, de Einstürzende Neubauten

En el disco Alles Wieder Offen

Como todo el mundo sabe, este año se cumple el nonagésimo cuarto aniversario de la aparición del movimiento dadaísta. Con motivo de tan señalada fecha seguro que menudearán las exposiciones, los actos e incluso las entradas en blogs. No obstante, y por mucha interactividad que tengan los actos culturales, siempre estas ocasiones tienen un tufillo a naftalina, de modo que tal vez sea mejor traer una composición dadaísta reciente. En este caso, poético musical.
¿Son dadaístas los Einstürzende Neubauten, uno de los grupos musicales más interesantes de la Europa contemporánea? Si uno mira su nombre, que significa "derribando nuevos edificios", aproximadamente, su empleo de materiales industriales como instrumentos, su uso del collage en las carpetas, su creación de sonidos mediante electrodomésticos y herramientas, como pistolas de aire, la construcción de instrumentos musicales con materiales de desecho, el logo del grupo, un petroglifo tolteca, y, sobre todo, su música y sus letras, la respuesta es inconcluyente. En cualquier caso, sí se puede afirmar que han empleado técnicas y postulados, que el dadá vive en ellos evolucionado desde el lejano 1916 (o desde el 1910, fecha de su primer antecedente, el futurismo); desde luego Dadá es un ciudadano irreverente, contestatario y rompedor, pero ya no enmarcado en los postulados de la década de los diez.
De lo que no cabe duda es de que se encuentren o no elementos dadá en la música de los Einstürzende Neubauten, esta Let's Do It a Dada sí es dadaísta, y no sólo por su título. Dice la propia banda: "Esta canción ha estado corriendo por ahí en varias encarnaciones, primero conocida en Fase 2 como "Toma loca" y en alguna época de Fase 3 como "Hielo Azul" y así sucesivamente hasta que adquirió letra y se convirtió en la rápida oda a los artistas Dadá que es ahora. Parte de la canción es el poema sonoro "Hawonnti!", interpretado por N. U. Unruh y que puede hallarse en versión diferente en un álbum de Musterhaus, creo que es el #7".

Todo lo cual desmiente, después de escuchada la canción, el lugar común de que para seguir los postulados de las vanguardias de entonces haya que ponerse un cuello duro y corbatín o adquirir una solemnidad postiza que dan las enciclopedias y los museos.
La traducción de Let's Do It a Dada, que en su original mezcla inglés y alemán, es:

¡Ba-ummpff!

¡Hagámoslo, hagámoslo, hagamos un Dadá!

En Herzfeld una vez desayuné
en Steglitz o Wilmedrsdorf
con Wieland tuve una discusión
con Wieland, no con John
le pasé las tijeras
le cociné el pegamento

En ningún diccionario
ha figurado jamás esta entrada
sólo tú y yo, querida mía
sabemos lo que quiere decir en realidad
¡Hagámoslo, hagámoslo, hagamos un Dadá!

He jugado al ajedrez con Lenin
Zurich, Spiegelgasse
Conocí a Jolifanto carnalmente
Incluso una vez me bañé con el urtexto
he jugado con Anna
he jugado con Hanna
sé donde está la torre de la iglesia
le pasé el cuchillo de cocina
le cociné el pegamento

[Hawonnnti!]

¡Hagámoslo, hagámoslo, hagamos un Dadá!

Vainasdada
Propagandada
Mecánicodada
Centrodada
El Súperdada

Un gran sí y un pequeño no
bebí grandes cantidades
bebí con George
pero no estaba todavía a mano
en los escalones de la bodega
esa mañana en Savignyplatz

Ayudé a Kurt a construir sus casas
Nos. 1, 2 y 3
le pasé la sierra
le cociné el pegamento

Aaah, Signore Rossolo
y Signore Marinetti
¿De regreso de Abisinia?

Sólo tú y yo, querida mía
sabemos lo que significa en realidad
¡Hagámoslo, hagámoslo, hagamos un Dadá!

Y la canción, el poema y la música es esta. Feliz Dadá.




Personal:
Alexander Hacke: guitarra baja eléctrica
Blixa Bargeld: voz, muestreo, grabador de taladro eléctrico
Jochen Arbeit: guitarra eléctrica, guitarra de acero con pedal, electrodomésticos
N. U. Unruh: piano eléctrico fender rhodes, barras metálicas, secador eléctrico, sirenas, recitado
Rudi Moser: tambor bajo, percusión metálica, tratamientos de percusión electrónica

Sitio oficial de Einstürzende Neubauten

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¡Happy Birthday, Turco!, de Jakob Arjouni

(Happy Birthday, Türke!)
Eds. La Lletra/Virus Editorial, col. Mano Negra
Barcelona, 1993 [1987]
Serie Kemal Kayankaya nº 1

Las similitudes entre personaje y autor de esta novela son lo bastante significativas como para prestarles atención: ambos son nacidos en Alemania, tienen cultura nativa alemana, ambos son de ascendencia turca, ambos, seguro, han recibido, pese a ser ciudadanos alemanes de pleno derecho, interpelaciones que van desde la observación condescendiente ("tengo un gran respeto por su cultura") al insulto racista puro y duro. Aquí se acaban las similitudes, pero déjenme hacer un pequeño inciso de carácter histórico.
El resto de Europa fue consciente de que en Alemania había un problema (y los problemas racistas en Alemania conllevan unas resonancias que evocan épocas pasadas y terribles) cuando Günter Wallraff escribió y publicó un libro famoso en su momento, Cabeza de Turco, en el que, primero, descubría el hecho de que en Alemania existía una gran minoría inmigrante turca (en un fenómeno poco estudiado, como es el de la perpetuación de alianzas históricas o puntuales que provocan unas afinidades cuanto menos chocantes; caso de Portugal con Inglaterra, o el de Turquía con Alemania). Esta minoría se comportaba como se espera de estas oleadas procedentes de países menos desarrollados: se les reserva los peores trabajos (con lo que se añade un segundo motivo racista, el inmigrante "basurero") y las siguientes generaciones, por mucho que tengan cultura alemana, no hablen otra cosa que alemán y sean ciudadanos alemanes, jamás son vistos como tales.
El personaje Kemal Kayankaya es un turcoalemán de estas características, y es detective privado, lo que ya es un modo bizarro de ganarse la vida. ¿Y cómo lo hace? En esta primera novela de una serie, queda claro. Un turco ha sido asesinado, pero la policía parece tomarse las cosas con calma, y la esposa del fallecido, después de consultar las páginas amarillas y recorrer la innumerable lista de Müllers detectives privados, encuentra por fin a su hombre, Kayankaya, que, aunque sólo sea por el apellido, está dispuesto a tomarse las cosas más en serio.
Quiero dejar claro que esta no es una novela étnica, ni una novela sólo de reivindicación. La trama es auténticamente consistente, el caso criminal existe y el recorrido por la Alemania que representa Arjouni es el que podría hacer cualquier detective privado de cualquier ascendencia. Pero no por ello se puede dejar de tener en cuenta la originalidad necesaria que representa el hecho de seguir los pasos de un germanoturco por esta sociedad y su mirada, entre irónica y descarnada, a una realidad que existe y está presente (y es extrapolable). ¡Happy Birthday, Turco! es una buena novela policiaca, pero la carga sociológica que conlleva en su exposición (que no reivindicación) la elevan por encima de sus semejantes. Como dijo Vázquez Montalbán: "Kayankaya es algo más que un investigador privado de origen turco en una Alemania construida sobre cabezas de turco. Es la mirada crítica de uno de los autores más interesantes de la novela criminal contemporánea. Jakob Arjouni pertenece a la raza de escritores responsables de que la novela negra nos ayude a descubrir el desorden político y social que la hace posible y necesaria".

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La Muerte de Danton, de Georg Büchner

en Obras Completas
Ed. Trotta
col. La Dicha de Enmudecer
Madrid, 1992

Como es costumbre con las obras maestras, y esta es una que figura en cualquier canon que se precie, este drama puede tener varias lecturas.
Representada miles de veces, una obra de tatro como esta se presta a que los diversos montajes pongan énfasis en la visión que más interese al director de turno, sea ésta la política, la tragedia humana, la voracidad y autodestrucción de las revoluciones... De modo que, ante esto, suele ser a veces conveniente echar un vistazo al escrito original. No defrauda en absoluto.
La obra se estructura en una presentación del estado de cosas en la Revolución Francesa; la premonición de la muerte que acabará devorando a Danton y el fatalismo de éste; el juicio contra Danton; y la muerte del antiguo líder revolucionario.
Cada cual puede extraer sus conclusiones y aplicarlas como le convengan. Todas son válidas. Pero llamo la atención al respecto de los tres personajes principales: Danton, Robespierre y el pueblo. Y sobre el dilema de si la piedad es revolucionaria o no, de si es necesaria. De si la muerte es instrumento, fin o condenación: "Y si tuvo derecho a matar a uno, tembién tuvo derecho a matar a dos o tres. ¿O a más? ¿Dónde se para uno? Ahí están los granos de cebada; ¿forman dos un montón, tres, cuatro? ¿Cuántos entonces?"

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Confessions de Fèlix Krull, Lladre i Farsant, de Thomas Mann

Ed. Proa
col. A Tot Vent
Barcelona, 2003

Clásico de la literatura, Premio Nobel, Thomas Mann es escritor de obra polifacética. En el caso del libro que nos ocupa, primera parte que nunca tuvo una segunda (cosa que al autor no molestaba en absoluto), se trata de las supuestas memorias de un estafador, vuelta de tuerca a un género picaresco que nos trae a la memoria el Tom Jones, el Buscón, el Guzmán de Alfarache o el Simplicissimus [algún día habrá de estudiarse con detenimiento las relaciones del género picaresco, que parece haber descollado sólo en países tan dispares como España, Inglaterra y Alemania. De acuerdo, con algunas muestras más en Centroeuropa, influencia germánica al fin, y cierro el claudátor o puedo acabar loco].
No es una obra sencilla de leer. Herencia del género, esta narración en primera persona recoge también una descripción prolija, que el autor, intencionadamente, emplea para enlazar a sus antecesores del siglo XVII con su protagonista de finales del XIX.
También como sus predecesores, asistimos a la creación del personaje desde la cuna, pero ya desde el principio podemos percibir la vuelta de tuerca que Mann intenta dar al personaje del pícaro: Félix Krull puede tener los sentidos del engaño y el disfraz como innatos, pero desde luego, la gente que le rodea no es menos farsante que él (o hipócrita, si lo prefieren, y estoy convencido de que es un efecto buscado conscientemente por Mann): su padre, su tío, su médico de cabecera, su escuela, el ejército y el médico militar, el personal del hotel, los clientes del mismo, hasta llegar al marqués que, encantado, asume que Krull le suplante mientras él, en resumen, vive la vida de alguien que no es.
Insisto, la novela es demasiado prolija para ser del gusto actual. Pero en el fondo, y una vez separada la paja del grano, la historia de Krull y de quienes le rodean es fascinante, y es una lástima que Mann no la acabara.
Aunque, y sólo es una hipótesis, ¿no podría ser que alguien la hubiese completado por su cuenta? Vuelta de tuerca sobre vuelta de tuerca, la historia del suplantador Ripley en A Pleno Sol, de Patricia Highsmith, tiene una encantadora resonancia con la de Félix Krull, aunque llevada a sus últimas consecuencias mediante el asesinato. En cualquier caso, Félix Krull se hubiese sentido orgulloso de su (in)digno sucesor.