Buffalo Bill Ha Muerto, de E. E. Cummings
(Antología a partir de Complete Poems 1904-1962)
Eds. Hiperión, col. Poesía Hiperión
Madrid, 1998 [1953-1962]
Trad. de José Casas
El poeta norteamericano Edward Estling Cummings representa alguien único en las letras universales. Formalmente capaz del mayor clasicismo y de la innovación más atrevida, fue menospreciado por la crítica de su tiempo y, en cambio, favorecido por los lectores. El tiempo, como suele ocurrir, ha dado la razón a estos últimos.
Es difícil comentar poesía. Si cualquier obra literaria es un convenio tácito entre autor y lector, en poesía ese convenio es todavía más personal, con lo que cualquier resultado de esa comunicación es un producto íntimo e individual. Y resulta intransferible.
La Guerre
Humanidad yo te amo
porque preferirías limpiarle las botas al
éxito a indagar de quién es el alma que cuelga de la
cadena de su reloj lo que resultaría embarazoso para ambas
partes y porque
aplaudes impávida todas
las canciones que contienen las palabras patria hogar y
madre cuando las cantan en el viejo howard
Humanidad yo te amo porque
cuando estás sin blanca empeñas tu
inteligencia para conseguir bebida y cuando
estás boyante el orgullo te
mantiene alejada de la casa de empeños y
porque constantemente estás causando
molestias pero sobre
todo en tu propia casa
Humanidad yo te amo porque
te metes de continuo el secreto de
la vida en los pantalones y olvidas
que lo has puesto allí y te sientas
sobre él
y porque siempre
estás haciendo poemas en el regazo
de la muerte Humanidad
yo te odio
A menudo imitado pero nunca igualado, la libertad poética de Cummings es tal que su misma diversidad resulta casi abrumadora. Poeta de la experiencia, del amor, del sindicalismo, de los mitos y caracteres americanos, de la crítica y la sátira, de todo lo humano, en suma. Octavio Paz dijo de él: "reconocí en sus obras esa rara alianza entre invención verbal y fatalidad pasional que distingue al poema de la fabricación literaria".
hay en el tiempo una noble y benévola proporción
junto con una generosidad increíble
(aunque la carne y la sangre le acusen de coerción
o la mente y el alma le inculpen de engaño)
su conducta no es lógica o ilógica,
su sabiduría anula la discordia y el acuerdo
─los sáharas tienen sus siglos;diez mil
de ellos son más pequeños que el momento de una rosa
hay un tiempo para reír y hay un tiempo para llorar─
para la esperanza la desesperación la paz y el deseo
─un tiempo para crecer y un tiempo para morir:
una noche para el silencio y un día para el canto
pero sobre todo(como me dicen
tus más que ojos)hay un tiempo para la eternidad
