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El Último, de Marcel Aymé

Si los (buenos) relatos sobre deportes son escasos, imaginen qué sucedería cuando las competiciones deportivas no eran tan mediáticas como lo son hoy. Pues bien, ese gran autor que fue Marcel Aymé tiene en su haber uno de los mejores, como es El Último.
El relato lo pueden leer en el enlace al pie de esta reseña. Baste decir, para animarlos, que se trata de la historia de un corredor ciclista que siempre, siempre, llega el último. Pero no por una cuestión de segundos o de rozar el fuera de control. Llega el último a horas de diferencia, y esta distancia se va acrecentando a medida que pasa el tiempo, con lo que llega a los finales de etapa con días de retraso frente al gran pelotón. Incluso llega a estar corriendo una carrera que ya ha terminado, y otra en la que se apuntará, como siempre tarde, acaba de comenzar. Y siempre repitiéndose que hoy será su día y llegará el primero.
Este relato tragicómico, más trágico que humorístico, no es una simple anécdota. Siempre fijamos la atención en el ganador, y raras veces en el perdedor. En este caso el perdedor es sublime, porque es una persona de una humanidad, un tesón y un espíritu que tenemos que admirar, aun en la conmiseración que nos provoca, aun cuando sepamos que todas sus esperanzas son una ilusión que una y otra vez se verá frustrada. Nos conmueve verlo subido a su bicicleta, cada vez más destartalada con el paso de los años, con radios perdidos y los tubulares apedazados, corriendo ya no un tour, sino una carrera por su propia dignidad. No son exageración estas imágenes. Aymé consigue muchas cosas con su prosa, y una de ellas es la de que veamos perfectamente al Martín animoso de las primeras páginas y al anciano de las últimas, siempre realizando un esfuerzo que sabemos vano pero que no resulta del todo desaprovechado en tanto consigue emocionarnos con su historia.

(Le Dernier)
En El Hombre que Atravesaba las Paredes. Relatos Escogidos
Argos Vergara, col. Libros DB
Barcelona, 1983 [1933]

Texto en castellano de El Último

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El Hombre que Atravesaba las Paredes, de Marcel Aymé

Marcel Aymé no es muy conocido en España, pero sus relatos son auténticas joyas, tanto más como que son variados, en intención y ataque, tanto que casi diría que no existe una unidad de pensamiento entre ellos. Nada más lejos de la realidad. Simplemente, la imaginación de Aymé era desbordante, y por tanto la empleaba con efectos humorísticos, fabuladores, grotescos, alegóricos, sentimentales, sociales o como le apeteciera en el momento, a veces, por descontado, combinándolos. También, y pese a no estar adscrito a ningún movimiento artístico o político, sus relatos tienen un regusto por el absurdo o lo levemente surrealista (a veces enclavado en el realismo más feroz), lo cual ha hecho que hayan sido ilustrados por Roland Topor. Y es que han sido los otros quienes han encontrado afinidades en Aymé, y no éste quien buscó refugio en otros postulados.
El Hombre que Atravesaba las Paredes nos presenta a Dutilleul, un escribiente gris y anodino que un día descubre que tiene la facultad de atravesar las paredes. Una facultad a la que no le hace ningún caso e incluso le preocupa, yendo al médico para buscar remedio, algo que será fatal en el relato, como se podrá leer.
Pero sucede que a su vida, que sigue con plena normalidad, llega un déspota en su oficina, y humillado por última vez, Dutilleul usa su poder para ejercer su venganza.
El burgués insignificante ha probado el fruto del árbol del conocimiento, y a partir de ahí empezará a saborear las mieles del poder, iniciando una asombrosa carrera criminal, que no cesa cuando se deja atrapar; al fin y al cabo, ¿ué prisión puede retener a un hombre semejante?
El final se loo dejo para ustedes; podrán leer el relato en los enlaces al pie de esta entrada.
El relato es profundamente humorístico, aunque no carece del toque trágico que Aymé parecía imprimir a toda su ficción, como recordando que nada es absoluto y no existe la felicidad eterna. La moral es clara: el poder emborracha, y las consecuencias de semejante ebriedad son imprevisibles, pero eso importa menos que el tono y cómo Aymé refleja tanto el lenguaje de la época y su sociedad, componiendo una historia que sorprenderá a los muchos que no hayan leído a un autor que merece mejor suerte en nuestra lengua.

(Le Passe-Muraille)
En El Hombre que Atravesaba las Paredes. Relatos Escogidos
Argos Vergara, col. Libros DB
Barcelona, 1983 [1943]

Texto en francés de Le Passe-Muraille