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Pa, Educació, Llibertat, de Petros Márkaris

Es el año 2014. No este 2014, sino otro, un año en el que Grecia, Italia y España vuelven a sus monedas anteriores al euro y la crisis económica que ha acabado en bancarrota estatal se hace más patente. El Comisario Kostas Jaritos, como tantos otros funcionarios, recibe la noticia de que no cobrarán los próximos tres meses, y que gracias por tener trabajo. Los movimientos de solidaridad están en la calle, supliendo al propio estado, las protestas son continuas y la extrema derecha refuerza su discurso con acciones violentas.
Este es el paisaje de fondo que acompaña las investigaciones del comisario Jaritos. En teoría se trata de una novela de ciencia ficción, pero la realidad actual está tan cercana a lo narrado por Márkaris que el hecho de que en 2014 Grecia siga en el euro es irrelevante: el paisaje es lo bastante real como para ser una fotografía de la sociedad griega, y esperemos que no lo sea de Italia, España, Portugal y algunos otros países.
¿Y cuál es el crimen que le corresponde investigar a Jaritos en esta ocasión? Pues uno bien curioso. Su hija, abogada, tiene asignada la defensa de un muchacho de buena familia que ha sido detenido por traficar droga. Pero es un camello bien curioso; él mismo no la consume, de hecho ni tan siquiera fuma o bebe, no tiene necesidad de dinero en apariencia y no se le ha encontrado más droga que la que intercambiaba en el momento con el comprador.
Pero pocos días después, el padre del muchacho es asesinado. Y el asesinato va acompañado de un mensaje, "Pan, educación y libertad", el antiguo lema de los rebeldes de la Politécnica contra el régimen dictatorial de los coroneles, sólo que con el añadido de: "Pan, no tenemos".
Es evidente que puede tratarse de un asesinato por motivos políticos, y más cuando el comisario y sus hombres van descubriendo que aquella generación de jóvenes idealistas y revolucionarios lo que hicieron fue instalarse en el poder y corromperse en él, quedando como padres de la patria a salvo de toda crítica gracias a su pasado de lucha.
Hemos dicho muchas veces que la novela negra contemporánea se entiende como un termómetro de la sociedad, un reflejo de la moral de la época en la que suceden los hechos narrados. Márkaris siempre va un poco más allá, y es el más político y reivindicativo de los novelistas negrocriminales. En Pan, Educación, Libertad, la lucha que emprende Márkaris es total, en todos los frentes. Contra una Europa que ha mostrado sus garras a sus propios socios, contra los políticos actuales griegos, contra el pasado griego y sus protagonistas, contra la perversión de los ideales, contra el discurso y las acciones de la ultraderecha. ¿Y a favor de qué? De un nuevo paradigma, de una política social, de la solidaridad desde abajo, de una nueva economía.
Todo esto está expresado en la novela, como un texto entre líneas que se puede seguir mientras la trama criminal discurre. Y en tanto que reivindicación, es saludable tenerla en la novela, aunque sólo sea para que las generaciones futuras entiendan lo que sucedió en Europa recién iniciado el siglo XXI.

(Ψωμί, Παιδεία, Ελευθερία; Psomi, Paideia, Eleftheria)
Tusquets Eds., col. L'Ull de Vidre
Barcelona, 2013 [2012]
Serie Comisario Kostas Jaritos nº 9 (Trilogía de la crisis nº 3)

Portada y sinopsis de la edición castellana
Portada i sinopsi de l'edició catalana


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Noticias de la Noche, de Petros Márkaris

Confieso que este blog tenía una deuda con Márkaris y su comisario Jaritos. Sucede que, ante los repetidos elogios que recibía el personaje y la serie, empecé a leer una de sus novelas, y me pareció construida tan fielmente sobre el modelo desarrollado por Henning Mankell que el argumento y la personalidad del protagonista me resultaban secundarios. En suma, me decepcionó. Pero, como soy hombre al que le gusta dar segundas oportunidades, decidí concederle una a la serie, y empezar por el principio, esta Noticias de la Noche.
No sé si cambiaré de opinión con esa novela, digamos "mankelliana" (era El Accionista Mayoritario, y desconozco todavía si la reconsideraré tanto como para que comparezca aquí), pero sí puedo afirmar que Noticias de la Noche promete y cumple.
Su protagonista, aun dentro de las convenciones del género policial, es interesante. Kostas Jaritos es un policía eficiente, que tiene sus más y sus menos con su jefe (nada nuevo aquí), pero que sí recibe cierto apoyo por su parte (y eso sí que es inusual); su matrimonio es lo más parecido a una convivencia mal soportada que existe. Sus actitudes personales (de nuevo siguiendo los modelos del género) son individualistas, algo cínicas y un mucho desencantadas.
Y el caso del que se ocupa en esta novela es un reflejo de la problemática social griega, en este caso el tráfico de niños albaneses y de órganos, con el trasfondo de la inmigración albanesa y el clima de corrupción empresarial y social generalizado en Grecia, amén de tratar el papel de los medios de comunicación y su manipulación de la realidad en beneficio de las audiencias.
Es mucho peso para una novela, pero Márkaris lo lleva de forma ágil. La sinopsis la pueden leer en el enlace al pie de esta reseña. Los chicos de Tusquets son de aquellos que realizan este trabajo con eficiencia e incluso brillantez, de manera que me ahorraré duplicar un resumen argumental.
Lo que importa es cómo Márkaris traza el mundo que rodea a Jaritos, y lo hace de forma brillante. Inserta a su personaje en una vida que se nos muestra a grandes rasgos, pero exactos; lo enclava firmemente en el territorio, y es posible seguir los pasos del comisario por Atenas, además de mostrar la condición social de ese itinerario.
No rehuye la historia griega, incluyendo la dictadura de los coroneles, con la cual colaboró (de forma pasiva o activa, eso juzgará cada lector) Jaritos.
Márkaris es un escritor social, más que policiaco, y en su biografía destacan sus colaboraciones con el cineasta Theo Angelopoulos; pero el policiaco como sabemos, es un excelente instrumento de análisis y crítica social. En los últimos tiempos se ha destacado que Márkaris haya escrito una novela sobre la crisis, en concreto sobre la durísima crisis griega, y es seguro que en los años venideros servirá para percibir este período de la historia con claridad. Pero estos hechos no surgen de la nada, y es un interesante ejercicio contemplar la catástrofe inminente que ya se puede intuir en esta Noticias de la Noche. No es mal bagaje, insisto, para un modesto policiaco, que consigue trascender al género y pasar a ser novela social.

(Nυχτερινό δελτίο)
Tusquets Eds. col. Andanzas
Barcelona, 2008 [1995]
Traducción de Ersi Marina Samara Spiliotopulu
Serie Comisario Kostas Jaritos nº 1

Portada y sinopsis

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Anàbasis, L'Expedició dels Deu Mil, de Jenofonte

(Anabasis)
Fund. Bernat Metge, col. Escriptors Grecs - Texte i Traducció
Barcelona, 1968 [~390 a. de C.]

«Después de que los estrategas fueron presos y los lócagos y los soldados que habían ido con ellos fueron muertos, los griegos se hallaron en una gran confusión, pensando que estaban a las puertas del Rey, que por todos lados los rodeaban muchas tribus y ciudades enemigas, que nadie más les iba a parar mercado, que distaban de Grecia no menos de diez mil estadios, que no tenían guía para el camino hacia la patria; que los habían traicionado hasta los bárbaros que habían hecho la expedición con Ciro; que se habían quedado solos, sin un solo jinete que les apoyara. Así pues, era evidente que, vencedores, no matarían a nadie, y, vencidos, ninguno de ellos quedaría con vida.» (Libro III)
Este es el punto de inflexión de la Anábasis, y lo que ha hecho famosa la odisea de Jenofonte y sus diez mil soldados.
Se trata de la historia de unos mercenarios griegos contratados por Ciro (no Ciro el Grande) para combatir y derrocar a su hermano Artajerjes, rey de Persia. Tras la batalla de Cunaxa, en la que Ciro fue derrotado y muerto, los griegos fueron la única formación del ejército derrotado que se mantuvo en buen orden y preparada para ejercer una resistencia desesperada, aunque formidable. Ahí se vieron ante la disyuntiva de rendirse (y muy probablemente ser pasados por las armas) o presentar batalla e intentar escapar.
Es entonces cuando Jenofonte asciende a uno de los mandos conjuntos de los diez mil soldados griegos, y decide que morir por morir, mejor hacerlo en pie y camino a casa. En medio de Asia Menor, junto al Éufrates, los Diez Mil emprenden los que Arturo Pérez-Reverte ha denominado indirectamente "la mayor evasión militar de la Historia".
La obra tiene tres partes definidas: la primera, la expedición de Ciro el Joven, que culminará en la desastrosa batalla de Cunaxa. La segunda, la propia marcha de los griegos por Asia hasta llegar al Ponto (el mar Negro). La tercera, la historia de los pillajes y chantajes hasta llegar finalmente a Grecia y su disolución como ejército operativo.
La mejor, por supuesto, es la segunda. Rodeados de enemigos, atravesando ríos, pasando montañas entre el frío y la nieve, sufriendo el hambre, cruzando siempre territorio hostil, la gesta de los griegos adquiere magnitudes épicas hasta culminar en la famosa escena en la que, arrojando las armas, los griegos corren hacia la playa gritando: "¡Thalassa! ¡Thalassa!" (¡El mar! ¡El mar!).
Es una curiosa epopeya en la que la épica reside en la gesta en sí y no en los individuos que la protagonizan: mercenarios rastreros, avariciosos y crueles. Chaqueteros atentos siempre al mejor postor que, sin embargo, llegado el momento, hicieron lo que nadie ha vuelto a hacer jamás; que un continuador de Jenofonte resumió con una aparente simplicidad: "El total del recorrido, tanto de la ida como de la vuelta, es de doscientas quince etapas, mil ciento cincuenta parasangas, treinta y cuatro mil seiscientos cincuenta estadios [6.652 Km]. La duración, de ida y vuelta, un año y tres meses".

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La Asamblea de las Mujeres, de Aristófanes

Ed. Cátedra
col. Clásicos Universales
Madrid

El sólo sugerir que se lean los clásicos a toda costa (por lo menos, ciertos clásicos), es una pretensión de intelectualidad insoportable, o bien un ejercicio que se asemeja a esa enemiga de la lectura, como es el texto obligatorio en los programas escolares, y que tanto ha hecho para alejar, a veces definitivamente, al público de los libros.
De modo que no voy ni siquiera a sugerir que esta comedia tenga que ser leída. Adquieran ustedes su bagaje cultural como les plazca; un día, descubrirán (o ya lo han hecho) que Shakespeare no es tan plomo como el profesor de secundaria parecía insinuar; y después, tal vez, les entre la duda de si leer o no los clásicos griegos y latinos. Cuando lleguen a este punto, adelante, léanlos. Y si no lo hacen, no se preocupen. No se lo echaré en cara.
Si les digo que Golfus de Roma (una película y musical desternillante) es una trasposición de El Militar Fanfarrón, de Plauto, nos acercaremos a lo que quiero decirles sobre los clásicos en general y sobre la obra de Aristófanes en particular. Porque la Asamblea... es una comedia divertidísima. A poco que un director trabaje la escenografía, deje de lado los esnobismos de representarla en griego antiguo, en verso y con la solemnidad que a veces, erróneamente, se toma por lealtad al espíritu del autor, esta es una farsa que proporcionaría grandes momentos, seguro que mejores que algunas comedias que se representan y se filman en la actualidad.
¿El argumento? Simple: las mujeres de Atenas, hartas de que la política esté en manos de los zánganos de sus maridos y padres, toman el poder acudiendo disfrazados a la Asamblea. A partir de ahí, las situaciones y los ridículos se suceden. Si esta trama les parece moderna, no se engañen. En realidad somos nosotros los antiguos.
Y, para aquellos que creen que los clásicos no sirven para nada y son un peñazo, un mínimo ejemplo: ¿Recuerdan ustedes aquella famosa escena de La Vida de Brian en la que las mujeres acuden a la lapidación, ataviadas con barbas postizas y disimulando la voz? Pues esa escena, no igual pero sí muy similar, está presente en la Asamblea de las Mujeres. Puede ser casualidad, pero unos tipos como los Monty Python, que han analizado y pasado por todos los tipos de comedia, es más que posible que hayan sabido reconocer la punta de comicidad del viejo Aristófanes, y aprovecharse de ella. Como no podía ser de otra manera.