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El Día de los Tramposos, de Joseph L. Mankiewicz

SESIÓN MATINAL 

(There Was a Crooked Man); 1970

Director: Joseph L. Mankiewicz; Guión: David Newman, Robert Benton; Intérpretes: Kirk Douglas (Paris Pitman Jr.), Henry Fonda (Woodward W. Lopeman), Hume Cronyn (Dudley Whinner), Warren Oates (Floyd Moon), Burgess Meredith (The Missouri Kid), John Randolph (Cyrus McNutt), Arthur O'Connell (Mr Lomax), Martin Gabel (Alcaide LeGoff), Alan Hale (Tobaccy); Dir. de fotografía: Harry Stradling Jr; Música: Charles Strouse; Dir. artística: Edward Carrere.

Aunque la crítica siempre ha mirado mal esta película de Joseph Leo Mankiewicz, lo cierto es que se trata de una entretenida comedia negra disfrazada de western, y muy reivindicable.
La historia del forajido Pitman al que el sheriff Lopeman persigue impacablemente, y que cuando, encarcelado, cree haberse librado de esta persecución sólo para encontrárselo como alcaide de la prisión, propicia un duelo interpretativo entre dos grandes como son Kirk Douglas y Henry Fonda, y una situación de base en la que los engaños y contraengaños serán constantes.
Es cierto que su humor es en ocasiones demasiado básico. Pero en su tema principal, el del título, los tramposos y cómo y hasta qué punto el hombre es corruptible está tratado con una ironía pesimista que no puede ser sino encomiable.
Dirigida con gran profesionalidad por Mankiewicz, sigue siendo una película perfectamente visible hoy día, y una que es posible disfrutar en todas las ocasiones.


Tráiler:

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El Fantasma y la Señora Muir, de Joseph L. Mankiewicz

SESIÓN MATINAL 

(The Ghost and Mrs Muir); 1947

Director: Joseph L. Mankiewicz; Guión: Philip Dunne, basado en la novela de R. A. Dick; Intérpretes: Gene Tierney (Lucy Muir), Rex Harrison (Capitán Daniel Gregg), George Sanders (Miles Fairley), Edna Best (Martha Huggins), Vanessa Brown (Anna Muir adulta), Anna Lee (Sra. de Miles Fairley), Robert Coote (Sr. Coombe), Natalie Wood (Anna Muir de niña), Isobel Elsom (Angelica, la suegra); Dir. de fotografía: Charles Lang; Música: Bernard Herrmann; Dir. artística: Richard Day, George Davis.

He aquí una película que es casi el epítome de esas fantasías amables que el cine gustaba de producir, para deleite de los espectadores, y que siguen surgiendo de tanto en tanto en la industria cinematográfica (Atrapado en el Tiempo / El Día de la Marmota / Groundhog Day es otra de ellas).
Lucy Muir es una joven viuda con una hija que busca independizarse con los magros ingresos de unas acciones que le dejó su marido al morir. Encuentra su casa ideal a la orilla del mar, una casa baratísima que, sin embargo, el agente de la propiedad se resiste a alquilar. La razón es que el anterior ocupante, un gruñón capitán de la marina mercante que presuntamente se suicidó, sigue ocupando la casa en forma de fantasma, y no tolera intrusos.
Lo que sigue se lo pueden imaginar. Lucy Muir es mujer valiente, y llega a un acuerdo con el fantasma del capitán, que parece gustar de la bravura y la determinación de la viuda. Llegado el caso, y cuando los medios económicos de ésta se agoten, será el capitán quien proporcione la solución, dictando sus memorias y haciendo de éstas un libro destinado al éxito de ventas. Menos previsible, y más arriesgado era el sesgo romántico que iba tomando la historia, y hay que reconocer que el acierto es pleno. Un amor obstaculizado por siempre entre un muerto y una persona viva es algo que, mediante las interpretaciones, llega a torturar al espectador (que es lo que se pretende); y el romanticismo de la historia, sin caer en sentimentalismos baratos, es enorme, el de un amor que trasciende la vida y la muerte. Su resolución es maestra, y así tenemos una película con los adecuados ingredientes en su medida justa: humor, romanticismo, tensión, melancolía y sentimiento. Un clásico que soporta perfectamente el paso del tiempo y que sigue relatando una historia tan tierna y maravillosa que es imposible de olvidar.

Tráiler:

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La Huella, de Joseph L. Mankiewicz

SESIÓN MATINAL

(Sleuth); 1972

Director: Joseph Leo Mankiewicz; Guión: Anthony Shaffer, basado en la obra del mismo Anthony Shaffer; Intérpretes: Laurence Olivier (Andrew Wyke), Michael Caine (Milo Tindle), Alec Cawthorne ("Inspector Doppler"), John Matthews ("Sargento Detective Tarrant"), Eve Channing ("Marguerite Wyke"), Teddy Martin ("Agente de policía Higgs"); Dir. de fotografía: Oswald Morris; Música: John Addison.

Una película magnífica, un guión excelso, un duelo interpretativo de primer orden, eso es lo que es La Huella. Sin contar con toda la filosofía interna que destila: la lucha de dos, ya no calses, sino mundos; el juego como motivo y pasión y los límites del mismo; la posesión egoísta como reducto enfermizo; lo falible de nuestros egos; y el riesgo inherente de perderlo todo... si el adversario lleva el juego a sus últimas consecuencias.
Un breve resumen diría que Milo Tindell es un hombre, hijo de un inmigrante italiano, que se ha enamorado de la esposa del muy reputado escritor de novelas policíacas Andrew Wyke. Éste invita a Tindell a pasar el fin de semana en su mansión, en un tratamiento del tema muy "inglés", muy flemático, correcto, educado... Pero casi de inmediato surge el convencimiento por parte de Wyke de que Tindell no podrá mantener el tren de vida al que su esposa está acostumbrado, y para solventar este hecho y librarse por completo de Marguerite, propone a Tindell que robe unas joyas ´que se encuentran en la casa para así obtener 170.000 libras que solucionarán todos los problemas de la futura pareja. Y así empieza un juego, el del robo, que pronto se convierte en un juego todavía más perverso y peligroso.
Pero los juegos tienen unas reglas, y esos juegos pueden jugarse también de continuo... con los papeles invertidos. Como siempre sucede en toda clase de juegos hay un precio a pagar.
Una película fascinante, llena de detalles: la decoración, los autómatas que pueblan la casa, los giros de la trama, las personalidades y el choque de las mismas. Y, repito, un duelo interpretativo sublime entre dos grandísimos actores, Olivier y Caine, que en pantalla parece que se estimulen mutuamente para alcanzar la maestría interpretativa. Ambos fueron nominados para el Oscar (y claro, como suele suceder con las nominaciones compartidas, no lo ganaron; de todas maneras, tendrían que habérselo dado a los dos). No pasa el tiempo por esta película, y es revisable una y otra vez, se conozca el argumento o no, y eso es mucho decir en una película de suspense que, en teoría, debería depender de sus sorpresas. Buena muestra de lo inmortal de este filme son sus remakes, más o menos declarados; pese a que todos tienen la misma estructura argumental, ninguno de ellos (ni siquiera aquel en el que Caine interpreta a Wyke) pueden competir con el original de 1972. Y es que caine puede hacer un magnífico Olivier/Wyke, pero no hay nadie que pueda asemejarse a Caine/Tindell.

Tráiler: