Tortilla Flat, de John Steinbeck
(Tortilla Flat)
Ed. Cruïlla, col. Club
Barcelona, 1996 [1935]
Esta novela, en su día, representó una osadía formal que iba más allá del mero artificio. En efecto, se trata de la trasposición del estilo y temas de la novela artúrica al pueblo de Tortilla Flat, un suburbio miserable de la ciudad de Monterey (USA).
El experimento es chocante pero altamente satisfactorio. Los personajes, Danny y sus amigos, asimilables con facilidad a un Arturo y sus nobles caballeros, son gente que se mueve a sus anchas en estos bajos fondos de la marginalidad, el pequeño delito y la miseria.
Más allá del escándalo que pudiera suponer en 1935, el ambiente es notable porque sí es posible conseguir la épica y el heroísmo con un material moralmente sospechoso (sospechoso desde el punto de vista penal, por supuesto). El relato de estas gestas va creciendo en tono hasta pasar de irónico a conmovedor, y sin duda gran parte del escándalo puede atribuirse a que las hazañas de los personajes llegan a producir una innegable simpatía en el lector.
Steinbeck fue un conocedor profundo de la leyendda artúrica (y si sus Hechos del Rey Arturo y Sus Nobles Caballeros no es todo lo lograda que pudiera, ello se debe al hecho de que se trata de una obra inacabada), y el dominio del tono narrativo es genial. Los personajes hablan con prosopopeya y solemnidad; se comportan como auténticos héroes, falibles pero tocados por el espíritu de la caballería; sus hazañas no desmerecen a las de la Tabla Redonda; y en conjunto, proporcionan al lector motivos de reflexión así como una visión nueva e irónica de la realidad. Un ejemplo del tono que se puede encontrar en la novela:
«─Dijo a Cornelia [a la que se ha regalado como presente de amor un cerdito]: "No hay nada mejor que tener un cerdo: come de todo, es una bonita mascota, y se hace querer. Y cuando crece le cambia el carácter, se vuelve malo y malcarado, lo dejas de querer, un día te muerde, y tú te enfadas, lo matas y te lo comes".
»Los amigos asintieron con seriedad y Pilon dijo:
»─A veces diría que Emilio no tiene un pelo de tonto. Mira cuántas satisfacciones ha conseguido de este cerdo: afecto, amor, venganza y alimento. Algún día he de hablar con Emilio...»
Es una pincelada. Pero no se puede resumir el final, glorioso y épico, de esta novela. Un final triste, también. Como el de la disolución de la Tabla Redonda.
