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Jazz Blanco, de James Ellroy

(White Jazz)
Eds. B, col. Éxito Internacional
Barcelona, 1993 [1992]
Serie Cuarteto de Los Ángeles nº 4

En todas las novelas anteriores del Cuarteto, el hilo conductor era el corrupto departamento de policía de Los Ángeles, con acento en el adjetivo "corrupto". En esta Jazz Blanco, final de la serie, es hora de pasar cuentas con esta corrupción policial, sin que existan otras tramas intervinientes.
David Klein, teniente de policía, parece el prototipo de esta corrupción. Lo ha visto todo, ha participado en buena parte de ello y, entre el asco y el cinismo, sigue en el departamento intentando encontrar casos que resolver sin cubrirse de más porquería.
Con el trasfondo de una investigación federal sobre la corrupción en la policía, algo de lo que todos los mandos policiales se ríen, a Klein se le asigna un caso de allanamiento en la casa de un distribuidor de droga soplón del departamento, un caso con el que no quiere tener nada que ver, pero en el que Ed Exley (uno de los policías protagonistas de L. A. Confidential) le ordena que se quede, mientras veta que se ocupe del robo de un almacén de pieles que puede ser un trabajo "desde dentro" con una connivencia policial de por medio.
Klein descubrirá que Exley en realidad de está manipulando para realizar su propia limpieza en el departamento; y Klein, entre la admiración y el odio por Exley, del que sabe que tampoco es un santo, se prestará a ello, para acabar con unos policías que ya han ido mucho más allá de la corrupción, mientras que al mismo tiempo acumula pruebas para acabr con Exley.
Todas las novelas del cuarteto pueden ser leídas independientemente. Pero el conjunto proporciona mucho más que la suma de las tramas individuales.
En el caso de Jazz Blanco la ambigüedad de los personajes es extrema. Nunca en la ficción de Ellroy hay personajes puros en su maldad o su bondad, pero en este caso el juego es el de la conveniencia, de la traición calculada, del límite máximo que no quiere rebasar Klein pero de las componendas que está dispuesto a realizar para no rebasarlo, es algo que ocupa el primer plano. Y si el odio de Klein por Exley viene motivado por el hecho de que éste no está libre de corrupción, también puede entenderse como un odio a sí mismo: Exley y Klein, en el fondo, son iguales. Ambos son corruptos y ambos intentan no pagar por ello, pero ambos intantan también combatir el estado de cosas que conlleva la corrupción. Sí, odiando a Exley, Klein se odia así mismo. Y la fuerza de este odio y de sus contradicciones produce una novela memorable.

Página de Wired for Books en la que se encuentran un par de entrevistas en audio con James Ellroy hablando sobre el Cuarteto y White Jazz

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El Gran Desierto, de James Ellroy

(The Big Nowhere)
Eds. B, col. Éxito Internacional
Barcelona, 1990 [1988]
Serie Cuarteto de Los Ángeles nº 2

Estoy convencido de que, a no ser por las versiones fílmicas, James Ellroy hubiera tenido que ganarse la posición que goza en España gracias al boca a boca de los lectores que lo hubiesen leído por curiosidad o completismo. De acuerdo que sus argumentos son enrevesados, pero dimitir totalmente de explicarlos en contraportada, y no dedicar ni una sola palabra a la trama es mucho pedir al mercado lector.
El Cuarteto de Los Ángeles se centra siempre en el departamento de policía de esta ciudad en los años 40 y 5o, un departamento reconocidamente corrupto y que tenía connivencias con los gángsteres y los magnates cinematográficos (y a veces era difícil distinguir quiénes eran quiénes) y capaz de poner esta "colaboración" por delante de cualquier otra consideración.
El Gran Desierto tiene como telón de fondo la colaboración de la policía en la persecución al "rojo": represión a los sindicatos, uso de policías de paisano para reventar piquetes, implantación de pruebas falsas para incriminar o descreditar a elementos recalcitrantes, etc.
Alguien quiere ser fiscal de distrito, algún otro quiere ser jefe de investigaciones de la Fiscalía, y otro más quiere ser jefe de Homicidios, y la mejor forma no es esperar a resolver un gran caso, sino crear una falsa gran conspiración comunista en Los Ángeles y reventarla con la máxima publicidad.
En paralelo, se ha producido un asesinato que tiene todos los visos de ser obra de un psicópata. Con el caso de la Dalia Negra reciente y sin resolver (de manera oficial y real; Ellroy lo resolvía en la ficción en La Dalia Negra, aunque esta resolución fuera clandestina), hay policías que están dispuestos a llegar al fondo del asunto, aunque sus jefes no quieran. Y como siempre en las novelas de Ellroy, las tramas se entrecruzarán por sí mismas o por sus protagonistas, creando un cuadro negro de un sistema corrupto y cruel, obstinado en su propio beneficio.
Ellroy casi siempre trabaja en la zona gris del ser humano que queda entre lo blanco y lo negro. Hay gentes que pueden ser corruptas, agentes de policía que lo son (siguiendo el aforismo de que cuanto más corrupta es una sociedad, más lo es el individuo), pero que conservan un resto de dignidad o a los que acomete un sentimiento de expiación. Sus personajes principales en el Cuarteto son estos, gentes que, en un último esfuerzo, intentan librarse de la porquería que han ido acumulando. En este último proceso a veces pierden sus empleos, su vida personal o hasta la física. Gentes viles, infames, pero que todavía conservan una chispa de decencia, sea esta provocada por amor, compasión o simple orgullo.

Portada y sinopsis
En este enlace se pueden encontrar un par de entrevistas en inglés con James Ellroy sobre las novelas del Cuarteto
Conferencia de James Ellroy sobre la ciudad de Los Ángeles: "Come on Vacation, Go Home on Probation"

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La Dalia Negra, de James Ellroy

(The Black Dahlia)
El Periódico / Eds. B, col. Grandes Bestsellers
Barcelona, 1997 [1993]
Trad. de Albert Solé
Serie Cuarteto de Los Ángeles nº 1

Si su obra posterior no lo desmiente, es muy probable que el gran monumento literario de Ellroy sea el llamado "Cuarteto de Los Ángeles"; y si la mejor de estas cuatro novelas es L. A. Confidential, la más personal y la que más se puede relacionar con la difícil historia del propio Ellroy (un tema siempre espinoso, en el que se puede acabar confundiendo realidad y ficción) es La Dalia Negra.
Si el lector desconoce las circunstancias vitales de Ellroy, la dedicatoria de este libro ("Para Geneva Hilliker Ellroy 1915-1958 Madre: veintinueve años después, esta despedida de sangre") puede resultar bastante inocente. Si, en cambio, ha tenido curiosidad por la biografía del autor, no se le escapará que el caso real de la Dalia Negra, un asesinato brutal jamás resuelto, tiene bastantes puntos de coincidencia con el asesinato de su madre, que tampoco se resolvió jamás.
Catarsis o exorcismo son perfectamente posibles en esta obra en la que Ellroy resuelve en la ficción este brutal asesinato que es un motivo recurrente en toda su ficción. Extemporáneo o pertinente, es necesario señalarlo.
El gran defecto de Ellroy es el aplastamiento de la trama gracias al enrevesamiento de las conspiraciones que acumula en sus novelas. Este defecto se ha hecho más evidente en sus últimas obras, y existe también en el "Cuarteto de L. A.", hasta el extremo de que muchos editores han renunciado a realizar un resumen de contraportada; sin embargo, y conspirativa como es, en La Dalia Negra está más contenida esta tendencia.
La Dalia Negra es un viaje a un entramado de corrupción de la ciudad de Los Ángeles en los años cincuenta, de la mano de dos policías que, además, fueron boxeadores y se hicieron compañeros y amigos tras un combate organizado para mejorar la imagen de la policía y conseguir una mayor asignación de fondos.
Este programa de promoción en base a mano dura y policías estrella funciona muy bien hasta el descubrimiento del cadáver descuartizado de una chica a la que la prensa bautiza como "La Dalia Negra"; viendo el alto impacto en la prensa y el impulso que puede dar a sus ambiciones políticas, el fiscal Ellis Loew está dispuesto a explotar cualquier dato de la investigación que le dé publicidad y parezca que lleva a una resolución rápida del caso. Pero el sargento Blanchard, uno de estos policías boxeadores estrella, no está dispuesto a dejar piedra sin remover y a no creerse todas las falsas pistas; su hermana desapareció y probablemente fue asesinada, y ve en la Dalia un reflejo de este caso. Y su compañero Bucky Bleichert, por su parte, odia verse metido en un circo mediático, pero se verá obligado a retomar las investigaciones por su cuenta cuando el caso le cueste la vida a Blanchard en Tijuana.
Y esa investigación le llevará a un círculo de producción de películas pornográficas, corrupción de menores y dinero a alto nivel que le asqueará y le embrutecerá a partes iguales.
El estilo de Ellroy, sin concesiones, mordiente, brutal a veces, es en extremo apto para tratar con mundos que son despiadados y crueles, que trituran a las personas y sólo dejan intactos los intereses. Pero también es adecuado para mostrarnos a unas personas que intentan resistirsed a esta maquinaria, que tienen que ser duros porque de otra manera estarían perdido. Perdedores que a veces lo pierden todo, y que en algún caso logran conservar la vida y, lo que es más importante, un resto de integridad.

Artículo de ABC News sobre la obsesión de Ellroy con La Dalia Negra (en inglés)

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L. A. Confidential, de James Ellroy

(L. A. Confidential)
Eds. B/El Periódico, col. Grandes Bestsellers
Barcelona, 1998 [1990]
Serie Cuarteto de Los Ángeles nº 3

La obra más famosa de James Ellroy, sin duda ayudada por una gran versión fílmica que conseguía condensar con coherencia uno de sus enrevesados argumentos;  es probable que Ellroy no haya escrito nada mejor, ni más equilibrado, ni más representativo de su estilo.
Formando parte de su tetralogía sobre Los Ángeles, es difícil (como de costumbre) hacer un resumen argumental de esta novela, y han renunciado a hacerlo un editor tras otro. Quede por tanto dicho someramente que es la histora de tres policías de Los Ángeles, Ed Exley, ambicioso y dispuesto a superar a todos los precedentes familiares de una saga de detectives de policía, pero que junto a un pragmatismo trepa que le lleva a "negociar" desparición de pruebas e idicios en algunos casos, también posee un ideal de "justicia absoluta" que le impulsa a redimirse de ser, en el fondo, un cobarde; Bud White, obsesionado con los maltratadores de mujeres, que vio morir a su madre a manos de su padre (un hecho que lo relaciona directamente con la experiencia vital del propio Ellroy) y que, brutal y corruptible como es, tiene un límite que no está dispuesto a cruzar; y Jack Vincennes, que cometió un gravísimo error hace un tiempo y vive obsesionado porque no se descubra, lo cual le lleva a ser títere del redactor de una revista sensacionalista, del fiscal del distrito, de las conveniencias de la industria del cine, que le proporcionan un plus de permanencia (y de impunidad) en el seno del departamento de policía.
Todos ellos girando alrededor de una matanza en el bar "Nite Owl", cuya investigación se cierra alrededor de tres delincuentes negros de poca monta que resultan muertos. Y sin embargo, cada uno de los tres policías tiene la sensación, por separado y por sus propios indicios, de que el caso se ha cerrado en falso.
Cuando, por un descubrimiento de White, revelado anónimamente a la prensa, el caso se reabra y amenace con estallarle en la cara a cada uno de ellos, los tres se unirán para descubrir una gigantesca conspiración de intereses y corrupción que alcanza a niveles políticos, industriales y policíacos.
El estilo de Ellroy es conocido: seco, duro, mordiente y directo, pero es el estilo que conviene y se ajusta a sus argumentos, y no cabe imaginarse otro. Sus conspiraciones son enrevesadas, pero si hablo de la mejor novela de Ellroy no es porque ésta sea plausible, sino porque es lógica, mientras que en sus últimas novelas de la serie "América" la conspiración aplasta todo lo demás con una sensación de irrealidad excesiva.
También porque en L. A. Confidential el mensaje pesimista de Ellroy (todo el mundo es corrupto o corruptible) viene matizado por el hecho de que, aunque incluso los representantes de la ley sean así, siempre hay la posibilidad de que tengan un ápice de dignidad que les lleve a la redención. Aunque les cueste la vida. Francamente, en sus últimas novelas es difícil creer que todo el mundo sea tan corrupto y que nadie ceda a sus remordimientos. Alguien dirá que el mundo es así. Yo responderé que no. Y que, si criticamos a los autores que componen mundos color de rosa en los que todos los personajes son buena gente, lo contrario también debe ser censurable. Entre el mundo en blanco y negro, totalmente blanco o totalmente negro, yo me quedo con el gris. Un gris sucio, muy sucio, de acuerdo; pero en un universo entrópico, me parece mucho más real. L. A. Confidential es este mundo gris virado al negro, y ese es un cuadro verista, inquietante y apasionante.

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Réquiem por Brown, de James Ellroy

(Brown's Requiem)
Ed. Júcar, col. Serie Mayor
Madrid, 1992 [1981]

Esta es la primera novela de James Ellroy (autor de La Dalia Negra, un caso real que es una auténtica obsesión de Ellroy, y de L. A. Confidential). La vida de Ellroy es prácticamente una novela policíaca: a los 10 años fue testigo del asesinato de su madre, un caso nunca esclarecido; drogadicto; alcohólico; homeless; encarcelado por vagancia y escándalo público; al borde de la muerte por alcoholismo; finalmente escritor, con lo que puede no ser inexacto decir que la escritura le ha salvado la vida.
Réquiem por Brown cuenta la historia de un expolicía (Brown) exalcohólico que ahora se dedica a repoman de coches impagados, al que un día un caddy de golf mugriento y asqueroso, pero que va presumiendo de un fajo de seis mil dólares, contrata para seguir a su hermana y al protector de ésta para descubrir teóricos asuntos sucios que permitan convencer a su hermana a volver con él.
Brown empieza a investigar, sin descubrir nada especialmente grave. Contraponiendo las personalidades de la hermana, su protector y la del caddy "Fat Dog" Baker, decide que quien en realidad es agua poco clara es éste último. Por tanto, empieza a indagar a Fat Dog. Lo que descubrirá es una conspiración odiosa, una persona abyecta, un submundo abominable. Y se convertirá en ángel guardián de Jane Baker frente a su hermano.
Basten estas puntadas de la trama. El estilo de Ellroy es algo que merece la pena, una elaboración hasta su último extremo del "Hard-boiled", del mundo duro del detective y la sociedad (por desgracia marcado por una traducción y/o revisión bastante deficiente). Acudir a Ellroy es escuchar una de las pocas voces originales de la novela negra americana surgidas en los últimos veinte o treinta años.