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Luna de Papel, de Peter Bogdanovich

SESIÓN MATINAL 

(Paper Moon); 1973

Director: Peter Bogdanovich; Guión: Alvin Sargent, basado en la novela Addie Pray de Joe David Brown; Intérpretes: Ryan O'Neal (Moses Pray), Tatum O'Neal (Addie / Addie Loggins), Madeline Kahn (Trixie Delight), John Hillerman (Agente Hardin / Jess Hardin); Dir. de fotografía: Laszlo Kovacs; Música: canciones y grabaciones populares de la época.

Una película simpática, la historia de un estafador de poca monta que cree utiklizar a una niña (que puede, o no, ser su hija) para sus manejos, pero la niña se demuestra superior a su mentor en el terreno de la picaresca.
Fuera de esto, una road movie en la que viviremos, con una muy buena fotografía en blanco y negro y una ambientación cuidada, la época de la Depresión americana, a la vez que percibiremos cómo se va creando un vínculo de cariño entre Moses y Addie.
Pero sobre todo, marcó el descubrimiento de, tal vez, la penúltima gran estrella interpretativa infantil, Tatum O'Neal, hija en el mundo real de su coprotagonista Ryan, y que realiza una interpretación deliciosa e intensa, auténticamente creíble y pocas veces vista en cine. Tanto ella como su padre sostienen en pie toda la historia, con momentos de humor y de ternura, y hacen de Luna de Papel una de esas películas agradables que parece que cada vez van más escasas.

Tráiler:

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Las Estrellas de Hollywood, de Peter Bogdanovich

Para los aficionados al cine, el nombre de Peter Bogdanovich es de sobras conocido. Es uno de los directores más cinéfilos que existen (Targets; La Última Película; Qué Me Pasa, Doctor; Luna de Papel o Nickelodeon son algunos títulos en los que el cine es homenajeado directamente o tiene parte importante en el desarrollo fílmico), además de ser un activo colaborador en la conservación de películas clásicas y en diversas organizaciones cinematográficas estadounidenses.
Pues bien, Bogdanovich, que ha conocido a mucha gente del cine, se ha dedicado a reunir sus retratos y conversaciones en dos libros. El primero, Quién Diablos la Hizo, estaba dedicado a directores, y este segundo, que en original se llama Quién Infiernos Actuaba en Ella, a los actores.
Hay que decir que, de todos los actores y actrices de los que se habla, sólo a uno Bogdanovich no lo conoció en persona (Humphrey Bogart); del resto, si fue una visión cercana pero fugaz, el autor no proporciona su impresión sobre el artista y sus filmes, y si el contacto fue más continuado y personal, nos acerca al personaje mediante las conversaciones que tuvieron.
No es un libro de cotilleos, aunque la vida privada de las grandes estrellas es muchas veces imposible de separar de su carrera en la pantalla; más bien Bogdanovich se decanta por el análisis interpretativo, el cómo estos actores llegaron a ser lo que fueron en cuanto a intérpretes, mezclado con un afecto reverencial hacia ellos. Al fin y al cabo, todos, absolutamente todos, han marcado época en la historia del cine. Unos más y otros menos, cierto, pero ninguno puede ser calificado de menor.
Así es como este libro se hace atractivo en tanto nos descubre detalles poco conocidos sobre el arte de la interpretación y sobre el mundo de la industria de Hollywood, y a la vez nos devuelve a una época en la que las estrellas poblaban las pantallas y era perfectamente común ir al cine a ver la última película de tal o cual actor o actriz; y muy probablemente también, sabiendo qué ibas a encontrarte, aunque hubo actores que siempre dieron sorpresas, como Cary Grant o Montgomery Clift. En suma, un libro relajante y cinéfilo, hecho para disfrutar y con la mejor visión que puede tener uno de los buenos directores americanos sobre las grandes estrellas del cine.
Pero, antes de dejar el libro, y liberando de responsabilidad a Bogdanovich, hay otras cosas bastante desagradables en la edición española. El libro original de Bogdanovich no lleva fotografías; las que en la edición de lujo (hay otra de bolsillo, con menos aparataje gráfico) pueblan el libro forman parte del archivo editorial. Dejando aparte de que, para encarecer el precio, no hay como incluir material gráfico por el que no se ha pagado, el esmero con el que se incluye no ha sido demasiado grande: pies de foto erróneos (o inexistentes) e incluso fotografías giradas (tan evidentes como para poder ver el título de un libro en imagen especular); una traducción infame, en la que a veces hay problemas para saber qué se está expresando (y, créanme, he escuchado muchas veces hablar a Bogdanovich, una de las personas con mayor claridad de expresión que corren en el medio), y la irritante manía de poner todos los títulos de películas en castellano (bueno, no siempre. Incluso en esto no hay coherencia), hacen que el mérito de Peter Bogdanovich sea doble. Ha tenido que interesarme mucho lo que contaba como para soportar la tortura de esta edición. Si ustedes leen en inglés, ya saben cuál es mi recomendación.

(Who the Hell's in It)
T&B Editores
Madrid, 2009 [2004]

Portada y sinopsis

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Targets, de Peter Bogdanovich

SESIÓN MATINAL

(Targets); 1967

Director: Peter Bogdanovich; Guión: Peter Bogdanovich; Intérpretes: Boris Karloff (Byron Orlok), Tim O'Kelly (Bobby Thompson), James Brown (Robert Thompson Sr), Sandy Baron (Kip Larkin); Dir. de fotografía: Laszlo Kovacs.

Una película modesta que, sin embargo, lleva bastantes cosas en su interior. Una de las últimas actuaciones de Boris Karloff, en un papel en el que Bogdanovich quiere rendirle un homenaje (y lo logra); un thriller en el que un joven veterano de la guerra del Vietnam empieza a disparar indiscriminadamente desde las azoteas a los transeúntes hasta que encuentra el lugar ideal para realizar una masacre en un autocine.
Lo único que se le puede echar en cara a esta película es que su bajo presupuesto se note. No obstante, por su carga de crítica social, su tensión inherente bien resuelta y sus múltiples detalles a las películas de serie B y las de terror clásico, merece un visionado.
Y, película dentro de la película, el fragmento en el que Boris Karloff relata una historia de terror, sentado ante la cámara y con esa voz inglesa y rotunda, es uno magistral: probablemente es una de las mejores historias contadas, y Karloff le da un valor añadido tremendo.

Tráiler: