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Ran, de Akira Kurosawa

SESIÓN MATINAL

(Ran); 1985

Director: Akira Kurosawa; Guión: Akira Kurosawa y Masato Ide, basado en El Rey Lear de William Shakespeare; Intérpretes: Tatsuya Nakadai (Lord Hidetora Ichimonji), Satoshi Terao (Taro Takatora Ichimonji), Jinpachi Nezu (Joro Masatori Ichimonji), Daisuke Ryu (Saburo Naotora Ichimonji); Dir. de fotografía: Takao Saito; Música: Toru Takemitsu; Vestuario: Emi Wada.

Se han hecho innumerables versiones cinematográficas de las obras de Shakespeare, la gran mayoría de enorme calidad (Olivier, Branagh, Welles...). Claro está que se beneficiaban de unos argumentos magnífico. Shakespeare, en efecto, ha sido definido como el mejor guionista cinematográfico del siglo XX. Y precisamente porque sus obras tienen una potencia desmesurada y universal es por lo que no quiero cerrar esta semana que he dedicado a Shakespeare con una traslación directa a la pantalla de una de sus piezas, sino con una versión que, siendo esencialmente shakespeariana, demuestra la universalidad de sus tramas, situaciones y personajes.
Ran es la trasposición al Japón feudal del Rey Lear shakespeariano, con la diferencia de que donde Lear repartía su reino en vida entre sus tres hijas, aquí son los hijos los beneficiarios del ingenuo y autocomplaciente rey.
Kurosawa, un cineasta muy sensible a Shakespeare (ya había realizado su particular versión de Macbeth, titulada Trono de Sangre), se muestra particularmente capaz en su versión, captando lo esencial de la situación de Shakespeare, poniéndola en un contexto histórico japonés plausible y remarcando lo universales que son los personajes, caracteres y sentimientos del bardo de Stratford, narrándolo todo con ese estilo impecable de gran maestro que siempre le caracterizó.
Shakespeare lo trasciende todo: fronteras, épocas, culturas. Esa es una grandeza al alcance de muy pocos genios.

El tráiler que les presento es uno francés, y es muy poco ilustrativo de lo que es la película, salvo en su belleza; pero es que las imágenes de Kurosawa, incluso las promocionales, se están poniendo muy caras. En los vídeos asociados que aparecen al final del tráiler pueden ver un montaje realizado por un aficionado que les puede dar mejor idea de la película.

Tráiler:

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Jazz Porque Sí: Such Sweet Thunder, de Duke Ellington

Jazz en una semana dedicada a Shakespeare. No me he vuelto loco. Resulta que Duke Ellington fue invitado al Shakespeare Festival que se celebra en Stratford, Ontario, Canadá, y compuso (ahí viene lo grande) toda una suite dedicada a Shakespeare. Y una verdaderamente genial, deliciosa.
Para el comentario musical, como siempre, debo apartarme y dejar a quien sabe, y quien más sabe es Juan Claudio Cifuentes, el Cifu. Y agradecer de nuevo a Radio Clásica de Radio Nacional de España y a su programa Jazz Porque Sí que ponga los podcasts del programa a disposición del público.
Señalar que Shakespeare y su obra es y ha sido tan enorme que ha sabido inspirar la creatividad de los artistas más diversos en estilos y épocas. Disfruten, pues, de una suite jazzística totalmente shakespeariana.
Las piezas que la componen y las obras a las que se refieren son:
Such Sweet Thunder -(Otelo?)
Sonnet for Caesar -(Julio César)
Sonnet to Hank Cinq -(Enrique V)
Lady Mac -(Lady Macbeth de Macbeth)
Sonnet in Search of a Moor -(Otelo)
The Telecasters -(Yago, de Otelo, y las tres brujas de Macbeth)
Up and Down, I Will Lead Them Up and Down (Puck, de El Sueño de una Noche de Verano)
Sonnet for Sister Kate (Katharina, de La Doma de la Furia)
The Starcrossed Lovers (Romeo y Julieta)
Madness in Great Ones (Hamlet)
Half the Fun (Cleopatra, de Antonio y Cleopatra)
Circle of Fourth (a Shakespeare)

Duke Ellington (Jazz porque Sí)

Nota para la audición: Si el reproductor de RNE fallara, cosa que sucede con demasiada frecuencia, y no se mostrara bien en su pantalla, debajo de la caja del reproductor hay una serie de enlaces. Clicando sobre el último de ellos aparecerá la pantalla de los podcasts de Jazz Porque Sí, con un reproductor que, esta vez sí, reproducirá a la perfección el programa.

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Sonetos, de William Shakespeare

En The Complete Works of William Shakespeare
Magpie Books/Robinson Publishing
Londres, 1993 [1609]

Shakespeare ya demostró en sus obras teatrales que podía ser poeta. Incluso muy buen poeta. Por fortuna, nos legó para la posteridad (y por mejor fortuna, se conservaron) sus sonetos, un esfuerzo continuo y continuado en 154 composiciones, que muestran algunas de las cimas de la composición poética inglesa de todos los tiempos y, por descontado, marcan la cúspide de su época.
Escojo los sonetos precisamente por su variedad. El resto de la producción poética de Shakespeare que nos ha llegado (Venus y Adonis, La Violación de Lucrecia, Lamento de un Enamorado, El Peregrino Apasionado, Sonetos a Diversas Notas de Música o El Fénix y la Tortuga) son poemas narrativos, o demasiado cortos, o... da igual. Son los sonetos los que son mejor considerados, y así opino yo.
Los Sonetos son además un enigma. Los 125 primeros tratan de un joven rubio, los últimos 28 de una dama morena (el 126 puede ser entendido como una especie de interludio). Amor homosexual, heterosexual, bisexual, simples poemas evocativos dedicados a nadie en concreto, todas las hipótesis han sido discutidas hasta la saciedad. Tal vez nunca sepamos la verdad. Tal vez no merezca la pena saberla. Porque lo que nos queda son unas composiciones preciosas y sorprendentes.

XXXII
If thou survive my well-contented day
when that churl death my bones with dust shall cover,
and shalt by fortune once more resurvey
these poor rude lines of thy deceased lover,
compare them with the bett'ring of the time,
and though they be outstripped by every pen,
reserve them for my love, not for their rhyme
exceeded by the height of happier men.
O the vouchsafe me but this loving thought:
"Had my friend's muse grown with this growing age,
a dearer birth than this his love had brought
to march in ranks of better equipage;
but since he died, and poets better prove,
theirs for their style I'll read, his for his love."

[Si sobrevives al día, grato,
en el que la muerte mis huesos de polvo cubrirá,
y por fortuna vuelves a leer
estos pobres versos de tu difunto amante,
compáralos con los mejores del tiempo,
y aunque sean tachados por toda pluma,
presérvalos por mi amor, no por su rima
superada por la altura de hombres más afortunados.
Entonces dedícame este cálido pensamiento:
"Si con la edad la musa de mi amigo hubiera envejecido,
una criatura mejor su amor hubiera criado
que en la compañía de los mejores iría;
pero muerto él, y con poetas mejor probados,
a éstos por su estilo leeré, a él por su amor."]

Sorprende su poco amaneramiento, lo alejados que están sus versos de los vicios de su época. [Me apresuro a añadir que, a diferencia de lo que acostumbro, esta vez no opto por la traducción literal. Shakespeare es moderno, pero aún así el lenguaje poético isabelino puede ser tan retorcido que una traslación literal se haría casi incomprensible. E insoportable. En cambio, Shakespeare es un escritor conceptual tan magnífico que traducir su concepto poético es, a la vez, hacerle justicia y homenaje.
Y son composiciones amorosas, cierto, pero que llevan mayor carga que la de los versos de amor. Véase si no este soneto, crítico con su sociedad:

LXVI
Tired with all these, for restful death I cry:
As, to behold desert a beggar born,
And needy nothing trimmed in jollity,
And purest faith unhappily forsworn,
And gilded honour shamefully misplaced,
And maiden virtue rudely strumpeted,
And right perfection wrongfully disgraced,
And strenght by limping sway disabled,
And art made tongue-tied by authority,
And folly, doctor like, controlling skill,
And simple truth miscalled simplicity,
And captive good attending captain ill.
Tired with all these, from these would I begone,
Save that to die I leave my love alone.

[Cansado de todo, la muerte invoco:
De ver que el merecimiento mendigo engendra,
Y la vanidad mísera alegremente ornada,
Y la fe más pura mesquinamente traicionada,
Y el dorado honor vergonzosamente desplazado,
Y la virginidad bastamente prostituida,
Y la correcta perfección caída en desgracia,
Y la fuerza por trampas reducida,
Y el arte amordazado por la autoridad,
Y la locura, doctorada, controlando el talento,
Y la sencilla verdad mal llamada simpleza,
Y el esclavo Bien sirviendo a su amo el Mal.
Cansado de todo, morir querría,
salvo que muriendo a mi amor solo dejaría.]

Y ya he dicho que era un poeta rabiosamente adelantado a su tiempo. Comprueben cómo mandaba al diablo las exageraciones poéticas de su época y componía un soneto extraordinariamente vivo hoy día:

CXXX
My mistress' eyes are nothing like the sun;
coral is far more red than her lips' red.
If snow be white, why then her breasts are dun;
if hairs be wires, black wires grow on her head.
I have seen roses damasked, red and white.
But no such roses see I in her cheeks;
and in some perfumes is there more delight
than in the breath that from my mistress reeks.
I love to hear her speak, yet well I know
that music hath a far more pleasing sound.
I grant I never saw a goddess go:
My mistress whe she walks trends on the ground.
And yet, by heaven, I think my love as rare
as any she belied with false compare.

[Los ojos de mi amada no son como soles;
el coral es mucho más rojo que sus labios.
Si la nieve es blanca, ¿por qué sus pechos son atezados?
Si los cabellos son metal, hilos de metal negro crecen en su cabeza.
He visto rosas de damasco, rojas y blancas,
pero ninguna rosa semejante veo en sus mejillas;
y en algunos perfumes hay más delicia
que en el aliento que mi amada exhala.
Adoro oírla hablar, pero bien sé
que la música tiene sonido más placentero.
Juro que no me he cruzado con ninguna diosa:
Mi amada cuando anda, pisa firme el suelo.
Y no obstante, por el Cielo, creo que mi amada vale tanto
como cualquiera a la que, mintiendo, se vaya comparando.

Texto original inglés de los Sonetos en Proyecto Gutenberg

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Brush Up Your Shakespeare, de Cole Porter

Que Shakespeare es un autor potente lo demuestran las veces en que sus obras han servido de inspiración a otros para conformar obras nuevas partiendo del canon shakespeariano.
En el caso que nos ocupa, Samuel y Bella Spewack decidieron realizar una comedia musical con canciones de Cole Porter: Kiss Me kate, en la que una compañía shakespeariana moderna que representa La Doma de la Furia sufre la misma situación paralela entre bastidores en la vida personal de los intérpretes. Fue un éxito descomunal en Broadway, tanto que se realizó la versión fílmica (Kiss Me Kate, 1953).
Hay en ella canciones que se relacionan más o menos con la obra de Shakespeare, pero hay una en concreto que es un homenaje, algo picarón, al bardo de Stratford: Brush Up Your Shakespeare (Pule tu Shakespeare, o Desempolva tu Shakespeare). Les pongo en situación. Dos gángsters persiguen a uno de los protagonistas y en esta acción se encuentran en el centro del escenario, contemplados por y contemplando al público. Y para disimular, empiezan a cantar una tonada en la que recomiendan desempolvar las citas de Shakespeare... para ligar con las chicas. El efecto humorístico se consigue de muchas formas aquí: teatro dentro del teatro, lo incongruente de dos gánsters ilustrados, el propósito de su ilustración, el público como parte activa, la letra, que llega a ser vodevilesca, y el hecho de que los matones empiezan a encontrarle el gusto a esto de cantar en público.
Aquí les dejo la letra en inglés, su traducción y un vídeo de una muy buena interpretación de esta pieza, por Michael McCormick y Michael Mulheren. Que disfrute. Y pulan su Shakespeare.

The girls today in society go for classical poetry
So to win their hearts one must quote with ease
Aeschylus and Euripides
One must know Homer, and believe me, Beau
Sophocles, also Sappho-ho
Unless you know Shelley and Keats and Pope
Dainty Debbies will call you a dope

But the poet of them all
Who will start 'em simply ravin'
Is the poet people call
The Bard of Stratford on Avon

Estribillo:
Brush up your Shakespeare
Start quoting him now
Brush up your Shakespeare
And the women you will wow

Just declaim a few lines from Othella
And they'll think you're a hell of a fella
If your blonde won't respond when you flatter 'er
Tell her what Tony told Cleopatterer

If she fights when her clothes you are mussing
What are clothes? Much ado about nussing
Brush up your Shakespeare
And they'll all kow-tow

{Estribillo}

With the wife of the British ambessida
Try a crack out of Troilus and Cressida
If she says she won't buy it or tike it
Make her tike it, what's more As You Like It

If she says your behavior is heinous
Kick her right in the Coriolanus
Brush up your Shakespeare
And they'll all kow-tow

{Estribillo}

If you can't be a ham and do Hamlet
They will not give a damn or a damlet
Just recite an occasional sonnet
And your lap'll have honey upon it

When your baby is pleading for pleasure
Let her sample your Measure for Measure
Brush up your Shakespeare
And they'll all kow-tow
And they'll all kow-tow
And they'll all kow-tow

{Estribillo}

Better mention "The Merchant Of Venice"
When her sweet pound o' flesh you would menace
If her virtue, at first, she defends---well
Just remind her that "All's Well That Ends Well"

And if still she won't give you a bonus
You know what Venus got from Adonis
Brush up your Shakespeare
And they'll all kow-tow
And they'll all kow-tow
And they'll all kow-tow

{Estribillo}

If your goil is a Washington Heights dream
Treat the kid to "A Midsummer Night's Dream"
If she then wants an all-by-herself night
Let her rest ev'ry 'leventh or "Twelfth Night"

If because of your heat she gets huffy
Simply play on and "Lay on, Macduffy!"
Brush up your Shakespeare
And they'll all kow-tow
And they'll all kow-tow
And they'll all kow-tow
And they'll all kow-tow


Las chicas de sociedad hoy día se pierden por la poesía clásica
De modo que para ganar sus corazones uno debe citar con facilidad
a Esquilo y Eurípides
Debe conocer a Homero y, créeme, a Beau
Sófocles, también a Safo-o
A menos de que conozcas a Shelley, a Keats y a Pope
las delicadas chicas te llamarán idiota.

Pero el poeta entre todos
que las hará delirar
es el poeta que todos llaman
el Bardo de Stratford-on-Avon

Estribillo:
Pule tu Shakespeare
Empieza a citarlo ya
Pule tu Shakespeare
Y a las mujeres cautivarás

Declámales sólo unas pocas líneas de Othello
y creerán que eres un tío grande
Si tu rubia no responde cuando le das coba
dile lo que Toni a Cleopatra

Si resiste cuando le desarreglas la ropa
¿Qué son las ropas? Mucho ruido y pocas nueces
Pule tu Shakespeare
y todas se inclinarán.

{Estribillo}

Con la esposa del embajador británico
Prueba un trozo de Tróilo y Cresida
Si dice que no admite ni toma,
haz que lo tome, lo que es más, Como Gustéis

Si dice que vuestro comportamiento es atroz
dale un puntapié en el Coriolano
Pule tu Shakespeare
Y todas se inclinarán

{Estribillo}

Si no puedes ser un comicastro y hacer Hamlet
No les importarás un pito o un carajo
Sólo recítales un ocasional soneto
y tu regazo será como miel sobre hojuelas

Cuando tu chica suplique el placer
Deja que pruebe tu Medida por Medida
Pule tu Shakespeare
Y todas se inclinarán
Y todas se inclinarán
Y todas se inclinarán

{Estribillo}

Mejor menciona "El Mercader de Venecia"
Cuando su dulce carne amenaces
Si su virtud, al principio, defiende... bien,
recuérdale que "A Buen Fin no Hay Mal Principio"

Y si todavía no te da el bonus
Ya sabes lo que Venus obtuvo de Adonis
Pule tu Shakespeare
Y todas se inclinarán
Y todas se inclinarán
Y todas se inclinarán

{Estribillo}

Si tu chica es un sueño de Washington Heights
Ofrécele a la niña "El Sueño de una Noche de Verano"
Si después quiere una noche toda para ella
deja que descanse cada oncena o Duodécima Noche [Noche de Reyes]

Si debido a tus ardores se pone enojadiza
Sólo sigue interpretando y "¡Yace, Macduffy!"
Pule tu Shakespeare
Y todas se inclinarán
Y todas se inclinarán
Y todas se inclinarán
Y todas se inclinarán

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Como Gustéis, de William Shakespeare

(As You Like It)
En El Mercader de Venecia - Como Gustéis
Ed. Espasa Calpe, col. Austral
Madrid, 1995 [c. 1599]
Trad. y ed. de Ángel-Luis Puente
y
En The Complete Works of William Shakespeare
Magpie Books/Robinson Publishing
Londres, 1993

La densidad temática y formal de las tragedias y los dramas históricos de Shakespeare han hecho que sus comedias hayan quedado relegadas, por lo general, a un segundo plano, como si fueran unos meros divertimentos sin trascendencia humana ni carga psicológica alguna.
Es un error, y buena prueba de ello es que El Mercader de Venecia, tratada desde siempre dentro del canon shakespeariano como una comedia, ha ido variando su consideración hasta ser calificada y representada como tragedia.
El caso es que los que menosprecian las comedias shakespearianas no saben lo que se pierden. Porque, por ejemplo, en Como Gustéis, Shakespeare se dedica a disparar contra todo lo que se mueve.
Realiza una sátira demoledora de la comedia pastoril, que tan en boga estaba en la Europa de la época, introduce en la misma el tema del et in Arcadia ego, prefigura de tal manera las formas modernas que La Flauta Mágica de Mozart (y buena parte de las óperas del XVIII y posteriores) no hubiese sido posible sin este precedente, ridiculiza la novela amorosa, introduce un personaje femenino, Rosalina, en la que vemos a una actriz haciendo de Rosalina haciendo de Ganimedes haciendo de Rosalina, pero que en su propia época, con papeles femeninos representados por hombres, veíamos a un actor que hacía de muchacha que hacía de muchacho que hacía de muchacha, lo que convierte al papel en un tour de force para el intérprete, de tanta carga como Hamlet. O la sátira despiadada de los malos versos isabelinos, realizada por el bufón de la comedia, Touchstone (sería un ejercicio curioso considerar las intervenciones de los bufones de Shakespeare):

«Entra Rosalina Leyendo.
Rosalina: «Desde el oeste a la China
no hay joya cual Rosalina.
El viento llama divina
la virtud de Rosalina.
Ni la pintura más fina
aventaja a Rosalina.
De tu recuerdo elimina
a quien no sea Rosalina.»
Touchstone: Así os rimo yo ocho años seguidos, menos las horas de comer, cenar y dormir. Suena a desfile de lecheras que van al mercado.
Rosalina: ¡Quita, bobo!
Touchstone: Una muestra:
Si el asno busca pollina
que él busque a su Rosalina.
Como al gato la minina,
le maullará Rosalina.
En invierno, la esclavina,
y a cubrir a Rosalina.
Cosecha y después trajina
y al carro con Rosalina.
Hay piel basta en fruta fina,
y esa fruta es Rosalina.
Y si en rosa él halla espina,
se clavará en Rosalina.
Así es el medio galope del verso. ¿Por qué dejáis que os contagie?
Rosalina: ¡Calla, so torpe! Los encontré en un árbol.
Touchstone: ¡Qué mal fruto da ese árbol!»

Y el personaje de Jacques o Jaime, el melancólico, que casi podría considerarse una ridiculización del melancólico Hamlet. No sería extraño en un autor que era capaz de reírse de sí mismo, caso de ser verdad que en esta obra se reservó el papel de William, un campesino patán.
El argumento no es lo de menos, pero es poco importante: sabemos que habrá una tensión narrativa entre deseos, que al fin serán realizados; habrán injusticias, que serán resueltas; las historias de amor tendrán final feliz, puesto que vamos a ver una comedia. Sin embargo, cómo transcurren y porqué medios son cosas que dejan atónito al espectador por su innovación y frescura. Personajes imponentes en su complejidad y dificultad interpretativa, recursos inimaginables en la época, unas innovaciones formales que cualquier autor se moriría por emular, todo ello es el bagaje patrimonial de una de esas pequeñas comedias de Shakespeare que hacen que el teatro muestre su enormidad aun desde el tema más nimio.

Texto original en inglés en Project Gutenberg

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Shakespeare, de Bill Bryson

(Shakespeare)
RBA Libros, col. RBA divulgación
Barcelona, 2009 [2007]

Olvídense de fárragos pesados y voluminosos, compuestos por lo general de conjeturas (muchas veces traídas por los pelos) y de interminables y exhaustivos análisis de todas y cada una de las obras de William Shakespeare.
Si quieren realmente conocer lo que sabemos sobre la vida del Bardo de Stratford, aplíquense en la lectura de estas breves y ágiles 183 páginas. Como dice el propio Bryson: «La idea que sustenta este libro es sencilla: se trata de determinar qué puede saberse de Shakespeare sin recurrir a la especulación.
»De ahí que sea tan delgado.»
Y lo prodigioso (o no tanto, conociendo la época) es que fehacientemente sepamos tan poco sobre un framaturgo y actor que alcanzó cierta notoriedad en su tiempo. Pero tal vez en aquella época fuera más importante la obra que el hombre. O tal vez Shakespeare fuera muy discreto. ¿Ven? ya estoy yo mismo especulando. De hecho, no sabemos siquiera cómo se escribe su nombre. De las seis firmas que dejó y se conservan no ha dos que coincidas: "Will Shaksp", "William Shakespe", "Wm Shakspe", "William Shaspere", "Willm Shakspere" y "William Shakspeare".
Lo que sí sabemos es un dato escalofriante. De las 3.000 obras de teatro que se estima fueron puestas en escena en Londres desde que Shakespeare nació hasta 1642, hay un 80% de las que sólo se conoce el título. No han sobrevivido más de unas 230 piezas de la época, incluidas las 38 del propio Shakespeare, que por sí solas constituyen un 15%. (Fenómeno que no es único de Inglaterra. No hace más de diez años que Lola Beccaria descubrió un inédito de Lope de Vega, El Otomano Famoso.)
En cualquier caso, lo que realmente sabemos de Shakespeare no da para 183 páginas, sino tan sólo para dos cuartillas. Pero Bryson (autor de Una Breve Historia de Casi Todo) cumple con estos datos y la adecuada introducción de los usos y costumbres de la época, a su historia y a las obras de William, componiendo una visión centrada en el poeta pero ilustrativa de su mundo.
El resultado es brillante. Es un libro realmente divertido y ágil, a la vez que exacto (conozco la época y el tema, y puedo dar fe), inmensamente documentado, y aunque Shakespeare siga siendo un misterio, por lo menos nos ayuda a centrarlo y a evitar las leyendas y conjeturas que se han creado respecto a él.
¡Ah! Y si tienen alguna duda de si Shakespeare era realmente el autor de las obras de William Shakespeare, lean el último capítulo de este libro. No he encontrado mejor refutación a todas las leyendas, urbanas o no, sobre la autoría shakespeariana.

Portada y sinopsis

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Macbeth, de William Shakespeare

En The Complete Works of William Shakespeare
Magpie Books/Robinson Publishing
Londres, 1993 [c.1606]

Empiezo una semana completa dedicada a William Shakespeare. ¿Por qué? Déjenme citarles unas palabras de la contraportada de las obras completas: «Aquí está el mundo en un solo libro; el mundo de Shakespeare, que toca fibras en los lectores de cualquier edad, sexo y nacionalidad.» O, puesto en palabras del propio Shakespeare, «Todo el mundo es un escenario y todos los hombres y mujeres meros actores: Tienen sus salidas y sus entradas y un hombre en su tiempo interpreta múltiples papeles.»
Y empiezo por Macbeth. Sé que Hamlet es la inmensa obra freudiana avant la lettre, la más famosa y representada, la quintaesencial shakespeariana, y que todo el mundo conoce el "ser o no ser: he ahí el dilema" (aunque suele evocarse, erróneamente, con la calavera de Yorick en las manos de Hamlet).
Se recuerda menos que la otra gran frase de Shakespeare, la de que "La vida es una historia contada por un idiota, llena de ruido y de furia, y que nada significa" es de Macbeth.
O que contiene otras menos conspicuas, pero suficientemente grandes: "I am in blood stepp'd in so far, that, should I wade no more, returning were as tedious as go o'er". ["He avanzado tanto en este mar de sangre que ya me es indiferente seguir adelante o retroceder"; cada lengua tiene su propia traducción de Shakespeare, puesto que, si bien en su inglés original es genial, la fuerza conceptual de Shakespeare es tan grande que sus palabras resuenan nuevas en cualquier otra lengua, y prácticamente exigen la mejor adaptación poética en destino.]
Y Macbeth, la no tan célebre Macbeth, es una obra tan densa en su psicología de personajes y situaciones que se yergue como un monumento insuperable, con el único inconveniente de que su autoría es la misma que la de Hamlet.
Macbeth es un profundo estudio sobre el poder y sus corrupciones, sobre el engaño, la maldad y la lealtad; y, sobre todo, acerca de la tentación. Macbeth y Banquo son saludados por tres brujas que se dirigen al primero por su título de señor de Glamis, por un título que no tiene, señor de Cawdor, y por un título imposible: "el que será rey"; y a Banquo como padre de reyes sin ser rey.
Esta asombrosa profecía no tardará en tener confirmación cuando Macbeth recibe el título de señor de Cawdor. Aquí se produce el punto de inflexión: Macbeth podría maravillarse de la predicción y esperar a que el destino, como ha hecho con el primer título, le dé la corona que le promete. Pero ahí se decide a forzar el azar mediante el crimen.
Tiene que asesinar al rey Malcolm, pero hay un detalle: Macbeth es un criminal, pero es un pusilánime. Necesitará la complicidad, apoyo y ánimos de su esposa para ponerse en acción. Algunos críticos, bastante idiotas, además de misóginos, han intentado cargar la responsabilidad del crimen en Lady Macbeth. No es así, y si bien su actuación es la del cómplice necesario, la intención y la acción son del propio Macbeth.
Cumplido el magnicidio, y desviadas las sospechas a los hijos de Malcolm, Macbeth, que ya ha forzado el destino, ahora se empeña en la locura de intentar corregir la profecía: es rey, pero, ¿de qué le sirve la corona si la dinastía que le suceda será la de Banquo? (Destaquemos, por contraste, la inocencia de Banquo: testigo de la profecía, no fuerza la mano para que se cumpla ni, cuando Macbeth es rey, se protege contra un atentado contra su vida y la de su hijo, actuando lealmente para con Malcolm y para con Macbeth). Obteniendo un éxito parcial en su intento de liquidar la estirpe de Banquo, Macbeth no tiene más alternativa que basar su gobierno en un baño de sangre. Y como ha forzado el destino, unas nuevas profecías que le dirán la verdad pero que no sabrá interpretar hasta que sea demasiado tarde, se reirán de él y le llevarán a su destino fatal.
Potente, enorme, incisiva, psicológica y bellísima, Macbeth es una obra genial, tanto más cuando se pone al lado de otras obras geniales de un autor prodigioso.

Texto original inglés en Proyecto Gutenberg