La Por del Porter davant del Penalty, de Peter Handke
(Die Angst des Tormanns beim Elfmeter)
Eds. 62, col. El Balancí
Barcelona, 1974 [1970]
Josef Bloch, exportero de fútbol, es despedido del trabajo. Emprende entonces un vagar que inicia un proceso de autoalienación, de distanciamiento de la realidad. Como si lo que le rodea no fuera sino un mundo irreal en el que se ve inmerso, asesina a una taquillera de cine después de pasar la noche con ella. Acto seguido, emprende la huida hacia el sur, hacia un pueblo fronterizo, donde se dedica a esperar, o más bien, a recorrer este mundo ajeno a él, hasta que se produzca su descubrimiento y arresto, que, trasciende al lector, es inminente.
Esta novela corta solipsista no tiene nada, o muy poco, de criminal, y un mucho de monólogo interior en el que Bloch llegará a un análisis y despiece de la realidad casi obsesivo. Novela en la que todo es imprescindible, incluyendo el título, metáfora de la inmovilidadde la espera del propio Bloch, metáfora también de la distorsión del tiempo y los detalles cotidianos que se produce en esta espera hasta el chut final del penalty, es decir, su arresto definitivo (o incluso, símbolo dentro de símbolo, del final de su vida).
He mencionado el adjetivo "solipsista", y no creo que haya otro más apropiado para El Miedo del Portero al Penalty. Desde luego, no es existencialista, puesto que Bloch ni se plantea la contemplación del mundo desde sus actos. Sólo desde el análisis que realiza él del mundo, de forma cada vez más minuciosa, pero también más desconectada de la realidad y del tiempo. En este viaje interior, Handke nos lleva a un desconcertante a veces, extraño siempre, discurrir de una mente que no nos atrevemos a calificar que haya rebasado el límite de la cordura para entrar en la psicopatía. Tal vez, si acaso, en lo frágiles que son las ataduras que nos ligan a nuestra relación social y al mundo que nos circunda.
Portada y sinopsis
