De Balística, de Juan José Arreola

Uno de los cuentos más divertidos de toda la literatura hispánica, y uno de los que mejor muestran la capacidad de su autor para incluir diversos niveles de significado en un relato.
El cuento lo pueden leer en el enlace al pie de esta reseña. En un principio genial por lo irónico con lo que vendrá después, el tono parecería entre evocativo y épico, pero pronto el alumno llegado del extranjero rompe este ambiente con su prisa, tan actual y contemporánea. Él quiere conocer los detalles sobre las amrmas de asedio romanas, las catapultas o balistas, y dejarse de florituras.
En una especie de diálogo socrático, escéptico y feroz, el maestro local empieza a desmontar una por una las ilusiones del alumno, llegando a la terrible conclusión de que el tema que mueve esfuerzos y mentes, las catapultas, es en realidad un tema vacío, puesto que no se tiene constancia de que ni una de esas armas rindiera con sus disparos una ciudad.
Lo que no quiere decir que fueran inútiles, puesto que su presencia imponente ciertamente debió inspirar tanto temor como para provocar algunas rendiciones. Pero, de su funcionamiento (si es que alguna vez llegaron a funcionar) y su utilidad práctica en el campo de batalla, nada se conoce, para desesperación del alumno.
Con estos mimbres, y gracias a una prosa magistral de Arreola, tendríamos ya eso que les he declarado al principio de esta reseña, uno de los mejores cuentos humorísticos en lengua castellana; pero hay quien ha querido ver, y con justicia según mi parecer, una alegoría en este cuento con la carrera de armamentos nucleares que estaba en su apogeo en la época en la que fue escrito. Ciertamente, la manía por las catapultas, balistas, doríbolas, etc. que nos detalla Arreola tiene algo de alocado, como la carrera nuclear. Tiene algo de inútil, como la misma utilidad de las catapultas; y tiene algo de ridículo, puesto que se trata de acumular armas para asustar más que para emplearlas, como según nuestro estimado profesor del cuento se encarga en recalcar.
Pero, si Arreola emplea la parábola con la antigua Roma para mostrarnos unas armas igual de aparatosas, caras e irracionales, quiere decir que la intención no sólo es, podríamos decir, antinuclear. En realidad va más allá y es una muestra de la idiotez que acompaña a la especie humana desde que el mundo es mundo, y su preocupación constante por pasar del hacha de piedra a la bomba nuclear en el menor lapso de tiempo posible.
Lo que no es mala carga para un pequeño relato irónico y humorístico, una pequeña obra maestra de concisión y escritura.

En Mujeres, Animales y Fantasías Mecánicas
Tusquets Eds., col. Cuadernos Marginales
Barcelona, 1972 [1952]

Texto de De Balística

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2 comentarios:

Iván Flores Rodríguez dijo...

Excelente comentario sobre, cómo usted dice, "uno de los cuentos más divertidos de toda la literatura hispánica".
Sólo tengo que agregar, que lo encuentro similar a "El guardagujas", otro gran cuento de Juan José Arreola.

Lluís Salvador dijo...

Hola,Iván:
Gracias por el comentario y disculpas por el retraso en la respuesta. Y Completamente de acuerdo con su apreciación.
Desde España, una reivindicación de Arreola como el gran narrador que es.
Un saludo!