Paris Blues, de Martin Ritt

SESIÓN MATINAL 

(Paris Blues); 1961

Director: Martin Ritt; Guión: Jack Sher, Irene Kamp, Walter Bernstein basado en la novela de Harold Flender; Intérpretes: Paul Newman (Ram Bowen), Joanne Woodward (Lillian Corning), Sidney Poitier (Eddie Cook), Louis Armstrong ("Wild Man" "El Salvaje" Moore), Diahann Carroll (Connie Lampson), Serge Reggiani (Michel "Gitano" Devigne), Barbara Laage (Marie Séoul); Dir. de fotografía: Christian Matras; Música: Duke Ellington.

Por lo general, las críticas que recibe Paris Blues (que aquí tuvo el muy acaramelado y absurdo título de Un Día Volveré) son adversas. Historia de dos músicos de jazz americanos en París que viven la bohemia, tocan en las cavas de jazz e intentan superarse en su música, y que se enamoran de dos estadounidenses, ciertamente el argumento no da para mucho.
Pero yo siempre lo he considerado un simple pretexto. Lo que importa, o lo que parece importaba a Ritt era captar el ambiente del jazz en París, que en la época estaba en plena ebullición, y eso lo consigue, con momentos de brillantez incluso. Y si bien la actuación de Newman como trombonista es mejorable (pero no tan mala como algunos dicen), las actuaciones principales van acompañadas de unos secundarios gloriosos: Serge Reggiani en el papel de "Gitano", un guitarrista que se parece mucho (pero no es) a Django Reinhardt, y sobre todo la de esa fuerza de la naturaleza que es Louis Armstrong, que no se interpreta a sí mismo (aunque lo parece) sino a un trompetista de fama mundial llamado "El Salvaje".
No es, ni mucho menos, la mejor película sobre jazz; el consenso general es que esa es Round Midnight, de Bertrand Tavernier, y personalmente estoy de acuerdo. Pero Paris Blues, en su tono general y en su ambiente es una película mucho mejor de lo que se la considera. Con música incidental de Duke Ellington, además.

Tráiler:

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