El Váter de Onetti, de Juan Tallón

Supe de Juan Tallón escuchando sus intervenciones en el programa radiofónico "A Vivir que Son Dos Días", que de inmediato me provocaron una agudización de los sentidos del tipo que se produce cuando oyes algo genial pero efímero; algo que tienes que escuchar con atención, porque merece la pena retenerlo en la memoria.
Por suerte, también escribe en "La Lamentable" (enlace en la columna de la derecha) y en Descartemos el Revólver, que hacen de Tallón y su peculiar visión de la realidad algo más permanente. Y, por suerte también, hubiera sido una desgracia que Juan Tallón no fuera escritor y no hubiera estado publicado. Lo es y lo está, y su ficción sigue teniendo los mismos límites que su obra radiofónica (es decir, ninguno) y la misma brillantez. El Váter de Onetti es lo primero, a mi saber, que se traduce al castellano.
Tallón es, como buen periodista, hombre de frase corta, a concepto por cada una, y rotunda, a mazazo de realidad por frase. Eso está presente también en su ficción, en la que gusta de retratar a un personaje protagonista llamado Juan Tallón, no necesariamente, o tal vez sí, el autor. Vean si no el inicio de esta novela:
«Toda mudanza lleva consigo una desgracia desesperada por salir. Nadie piensa nunca que desencadenará una reacción inesperada que acarreará su ruina. Por eso, a lo largo de nuestra existencia nos mudamos, poco conscientes del peligro que corremos, buscando la mejor etapa de nuestra vida. No importa que el cambio de domicilio evolucione favorablemente. La desgracia va dentro. De nada sirve que, en apariencia, todo vaya bien. El cambio, desde los días del Génesis, le llega al individuo siempre en lo mejor, cuando menos preparado se encuentra. El momento álgido se verifica como el instante previo a la ruina. Siempre pasa lo que sucede.»
El Váter de Onetti es la historia de una mudanza emprendida por ese Juan Tallón, desde Galicia a Madrid, de periodista a redactor de discursos y notas de prensa para el ministro de Justicia. También es la historia de la obsesión que le sobreviene por los vecinos del quinto derecha, que planean una atraco a un banco para darse la gran vida. Y, no menos importante, es también la reflexión que sobre el mundo y la vida hace el autor.
En estos tres niveles de significación, hábilmente entrelazados y que probablemente no estarían completos si no coexistieran, el lector deambula, entre abrumado y estupefacto, por la vida de Tallón, que también, en parte, es la nuestra. Siempre queda capacidad para la sorpresa en esta visión ácida, cínica y fatalista del mundo que nos rodea, en el que la vida no es justa y en el que todo puede empeorar.
Pero junto a las tramas, la magia reside en el estilo de Tallón, breve, seco, denso como el uranio enriquecido, el necesario para referir la ferocidad del mundo en que vivimos y el preciso para, con buenas dosis de humor negro, salvarnos apenas de la desesperación absoluta. No en vano, «Un lector auténtico no deja de ser alguien desesperado. El lector tiene que ser tan suicida como el autor».

(O Váter de Onetti)
Edhasa, col. Tusitala
Barcelona, 2013 [2013]
Traducción del autor

Portada y sinopsis

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