Jazz Porque Sí: Thelonious Monk y John Coltrane en el Five Spot (II)

Tenemos de nuevo aquí al cuarteto de Monk con la reaparición ocasional (y excepcional, en todos los sentidos) de John Coltrane, en la única grabación que se pudo hacer de esa formación con ambos genios del jazz en una actuación de club. Con un sonido imperfecto, puesto que la grabación la hizo la mujer de Coltrane con un magnetófono casero, pero aún así lo bastante buena como para poder entusiasmarse con la música y percibir la buena química entre los músicos. Los acompañaban Ahmed Abdul Malik al contrabajo y Roy Haynes a la batería. Lo primero que escucharemos será la balada Ruby, My Dear, quedando claro que Coltrane es un baladista enorme, y que Monk, como siempre, es capaz de reinterpretar sus propias músicas al infinito, sin repeticiones pero con una coherencia y genialidad fuera de lo común. Luego vendrá Nutty, ocasión de comprobar cómo Coltrane ya estaba en plenas facultades y su exuberancia musical; cierra la actuación un Epistrophy, esta vez en versión extendida.
Y entonces nos marchamos al Town Hall de Nueva York para "presenciar" una actuación en directo de Monk muy especial. Con Monk al piano, acompañado de nueve músicos: Donald Byrd a la trompeta, Eddie Bert al trombón, Robert Northern al corno francés, Jay McAllister a la tuba, Phil Woods al saxo alto (atentos a él), Charlie Rouse al tenor, en la primera de lo que sería una colaboración con Monk extendida durante más de una década, el gran Pepper Adams al saxo barítono, Sam Jones al contrabajo y Art Taylor a la batería.
Los diez músicos son excepcionales, toda una garantía de calidad, pero además hay varias características, como son que tuba y contrabajo en conjunción produzcan unos bajos potentes, un ritmo swingueante redondo, y que metales y cañas tan diversificados den un sonido muy especial, muy atractivo. Pero, además, los arreglos que hizo Hall Overton de la música de Monk son especialmente brillantes, produciendo una interpretación que adquiere matices nuevos y con sabor especial, sin perder esencia monkiana.
Un primer Thelonious ya anuncia el color de la jugada, y es difícil resistirse a esa sonoridad, que pone este concierto entre los mejores de la historia del jazz; sigue un Friday the Thirteenth excepcional, y para acabar el programa tenemos un fragmento de Monk's Mood. Pero tranquilos, se escuchará completo en el próximo programa dedicado a Monk.
Atención a los comentarios del Cifu, y que disfruten.



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