La Barchetta di Cristallo, de Augusto De Angelis

De Angelis (1888-1944) no llegó a ver el desarrollo del género policiaco italiano posterior a la Segunda Guerra Mundial. Tras los acontecimientos del armisticio italiano del 8 de septiembre, un encuentro con los fascistas de la República de Salò le resultó fatal. Una muerte prematura que ha impedido que sea conocido en el exterior, y poco en Italia.
Tenía curiosidad por leer esta La Barquita de Cristal, por varios motivos. la época en la que fue escrita (1936) todavía no había visto la explosión internacional de los modos de la novela negra americana, y por tanto el género seguía anclado en los usos de la novela-problema. Por otra parte, era una novela escrita en pleno fascismo, con un policía estatal como protagonista, y había que ver cómo se desarrollaba la investigación respecto a su entorno.
La lectura ha deparado varias sorpresas. La carga política es inexistente, cosa lógica si se piensa que en la Italia fascista se ejercía una censura férrea (e, incidentalmente, los regímenes fascistas simpatizaban poco con el género policíaco; en Italia ya se había cerrado por orden gubernamental la colección más famosa del país, la gialla Mondadori); pero en cuanto a la carga intelectual, puesta en contexto, la rebeldía se hace evidente. El protagonista, el comisario De Vincenzi, tiene inquietudes poéticas. Se interesa por la psicología freudiana, que estaba anatemizada por el régimen, y, en suma, no es el policía conformista que uno podría esperar.
Respecto a su estilo narrativo, podríamos decir que es un intermedio entre la novela-problema y el paso posterior que dio el género policial. Es probable que De Angelis hubiera leído a Simenon y sus Maigrets, no lo sé. Pero sí es perceptible que su forma de atacar la investigación es la de indagar en la psicología de los personajes. Poco análisis de cenizas de cigarrillo y mucho de intentar entender las motivaciones de los implicados marcan el método de su comisario.
La trama, en cambio, es clásica: un asesinato, un objeto misterioso (la barca de cristal del título), un ambiente pretendidamente selecto, todo ello entronca con las ficciones de Poirot, Philo vance y otros detectives de la época. Lógico si pensamos que el marco mental del público al que iba destinada la novela era ese. Pero, insisto, hay diferencias. De Vincenzi no es un detective de salón. Se mueve, indaga, a veces queriendo hacer dos cosas a la vez, siempre priorizando la que debe hacerse, procediendo con paciencia, entrevistándose con los sospechosos y los que ya sabe inocentes, tratándolos con dureza a veces, con amabilidad otras, con conmiseración cuando percibe que son pobres fantoches que quieren aparentar ser más de lo que son.
En suma una novela más que interesante, que prefigura la ficción policial moderna y se muestra crítica con los usos de la antigua, y escrita con gran estilo y buen lenguaje. Una obra de un escritor que bien pudiera haber sido, por lo menos, un enlace entre el folletín giallo y el surgir de Sciascia, un enlace que se truncó, como tantas otras cosas, por una guerra y el matonismo fascista.

Sellerio Ed., col. La Memoria
Palermo, 2004 [1936]
Nota de Beppe Benvenuto

Portada y sinopsis de la edición italiana

btemplates