Una Noche en Vagón-Cama, de Bret Harte

Francis Bret Harte, conocido en el mundo de la publicación simplemente como Bret Harte, fue uno de los primeros maestros americanos en el periodismo y la narración de frontera. En concreto, es recordado por sus relatos sobre la vida en la California de los pioneros, y su estilo fue inspiración para Mark Twain (quien, sin embargo, desconfiaba de la veracidad de sus relatos de frontera) o Ambrose Bierce, que llevó al extremo el humor y el espíritu satírico que Bret Harte destilaba en su prosa y en su poesía.
En el relato Una Noche en Vagón-Cama (que tuvo edición en España en la colección Austral), Bret Harte empieza con una diatriba contra los viajes en ferrocarril, los restaurantes de estación y todo aquello que hace en teoría agradable un viaje y en realidad es una tortura. Y entonces, enmarcado en este contexto de monotonía y aburrimiento, suben al tren dos pasajeros, que empiezan a relatar cómo se produjo un altercado en un funeral. Todo se inició con un contratista de funerales que introdujo perfecciones en su arte, en concreto el dar a los cadáveres a los que arreglaba la última sonrisa, la de la "resignación del cristiano".
La historia se va desarrollando, lenta y pausadamente, aunque nosotros, lectores, no estamos al corriente del contexto, y finalmente se llega al punto en el que, embalsamado el señor Wilkins, alguien a quien difícilmente se le vería sonreir en vida, y habiendo contratado su viuda esa beatífica sonrisa de quien entra en el reino de los cielos, entra en el salón de la funeraria un amigo del difunto, un médico de Chicago. Y, con sólo echar un vistazo al muerto, se encara con la viuda, preguntando por la causa de la muerte. Cuando ésta dice que de tisis, el médico estalla, declarando que esa sonrisa antinatural que luce el muerto es el risus sardonicus del envenenado por estricnina.
Y entonces llega la estación de ambos interlocutores, que descioenden del tren mientras el resto de viajeros que hasta el momento disimulaban, intentan que cuenten el final del asunto.
En su ambientación, diálogos e incluso en este final inconcluso, que sin embargo es consecuente con los viajes en ferrocarril que antes ha criticado, Bret Harte nos proporciona un esbozo humorístico tanto del viaje en sí como de una historia extrema cuyo final sólo podemos conjeturar, aunque lo supongamos.

(A Night in Bed Wagon)
En Entre la Frontera y el Patíbulo. Humoristas Norteamericanos
Ed. Tiempo Nuevo, col. Insignia
Caracas, 1972 [?]

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