La Batalla de Creta, de Antony Beevor

Beevor es, sin lugar a dudas, quien ha puesto la historia militar de nuevo en el sitio que le corresponde, después de haber estado relegada a una especie de limbo cuando otras modas historiográficas, principalmente la historia económica, se erigían en las grandes explicadoras de los hechos históricos.
Sin embargo, o ha hecho como debía hacerse, no por imposición sino como integración. En efecto, Beevor no defiende la militar como la panacea para explicar la Historia; lo que dice es que es un elemento más a tener en cuenta, sobre todo cuando se trata de hablar de guerras (irónicamente, habían historias de la Segunda Guerra Mundial que no hablaban ni una sola vez de movimientos militares), y por tanto no renuncia a la historia económica, social, política, etc., cuando se trata de explicar hechos.
Así, cuando Beevor nos propone una historia de la batalla de Creta (y de la resistencia en la Creta ocupada, como dice el título original), no se limitará a las meras cuestiones del combate y sus movimientos.
Digamos que a Hitler le convenía una Grecia neutral, pero no hizo gran cosa para impedir que Mussolini se embarcara en la desastrosa campaña de invasión desde Albania. Pero, una vez metido en campaña, Creta tenía que ser conquistada. Su posición era ideal para la instalación de bases aéreas que pudiesen atacar los pozos de petróleo rumanos de Ploesti, que le eran vitales. Menor era su interés en Creta como primer salto hacia la conquista de Egipto, pero aún así la posesión de la isla sería una amenaza permanente para los ingleses.
De manera que invasión tenía que haber, pero lo auténticamente nuevo fue que se trató de la primera invasión aerotransportada de la historia.
Creta, en este aspecto, ha sido escuela táctica y estratégica de cómo no se deben hacer las cosas. No en vano la isla fue llamada "el cementerio de los paracaidistas alemanes". Si los ingleses no ganaron la batalla fue por una combinación de incompetencia, mala información y poca voluntad. El caso es que Creta quedó en manos alemanas y Hitler jamás volvió a usar los paracaidistas en operaciones a gran escala.
Lo que hace Beevor es llevarnos desde la invasión de Grecia a la liberación de Creta con esa escritura genial que ha demostrado una y otra vez, y que va desde lo más general a lo más detallista en una sabia combinación de grandes temas con anécdotas que permiten humanizar todo lo que se está leyendo.
Pero, por valiosa que sea la narrativa que nos depara Beevor sobre la conquista de Creta, ésta ya era de sobras conocida; lo que añade interés a este libro es la feroz resistencia cretense que se produjo tras la ocupación alemana, y ahí Beevor ha trabajado con fuentes de primera mano para darnos una historia tanto de la resistencia cretense como de los infiltrados ingleses en la isla, que trabajaron codo con codo con los partisanos.
Una historia poco contada, pero que en manos de Beevor se convierte en un documento imprescindible para la historiografía moderna de la Segunda Guerra Mundial.

(Crete, the Battle and the Resistance)
Ed. Crítica
Barcelona, 20023 [1991]


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