Hello, Dolly!, de Gene Kelly

SESIÓN MATINAL

(Hello Dolly); 1969

Director: Gene Kelly; Guión: Ernest Lehman, basado en el musical de Jerry Herman (letra y música) y Michael Stewart (libreto), basado a su vez en la obra teatral The Matchmaker, de Thornton Wilder; Intérpretes: Barbra Streisand (Dolly Levi), Walter Matthau (Horace Vandergelder), Michael Crawford (Cornelius Hackl), Marianne McAndrew (Irene Molloy), E. J. Peaker (Minnie Fay), Tommy Tune (Ambrose Kemper), David Hurst (Rudolph Reisenweber); Dir. de fotografía: Harry Stradling; Dir. musical: Lennie Hayton y Lionel Newman; Diseño de producción: John De Cuir; Coreografía: Michael Kidd.

Un musical extraño, en el que sus carencias son absolutamente oscurecidas por unos valores de producción que lo disimulan todo, y que hacen que se convierta en disfrutable.
Porque ciertamente en esta película hay una casamentera cuarentona que es interpretada por una Brabra Streisand que es obviamente más joven (un papel por el que lucharon en vano Carol Channing, Ginger Rogers o Betty Grable), un protagonista masculino que ni canta ni baila, y eso en los papeles principales.
No es de extrañar que Streisand sólo exhiba voz, que eso sí tiene, y matthau parezca en todo momento fuera de ambiente. Puestas así las cosas, el peso interpretativo recae en el característico inglés Michael Crawford y en la estupenda Marianne McAndrew, amén de la aparición de la eterna fuerza de la naturaleza que era Louis Armstrong.
¿El argumento? Bueno, una simpleza, como casi todos los musicales: una casamentera ha decidido que quien se va a casar con el maduro, adinerado y aburrido Vandergelder es ella, aportando a su vida un poco de emoción y disfrute. No hay más. Como subtrama, el que los empleados de Vandergelder decidan sacudirse (algo) el tiránico yugo de su jefe y encontrar una chica.
Entonces, ¿qué hace este musical memorable? Sencillamente, una dirección de Gene Kelly más que notable en su progreso de la acción y encuadres, una fotografía viva y exuberante y una producción más que lujosa en vestuario y decorados, que hace de este musical un recuerdo de aquellos dispendios enormes en lujo que convirtieron al musical en pantalla en el género clásico que fue.
Pero es agradable de contemplar, y las canciones y las coreografías están ahí para ser disfrutadas.

Tráiler:


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