Muerto en Resaca, de Ambrose Bierce

Durante la guerra de Secesión, el mejor soldado de una brigada es el teniente Herman Brayle. Alto, de más de 1,90, no sólo es un oficial de estado mayor eficiente, sino que, a diferencia del resto de soldados y oficiales, tiene la manía suicida de quedarse expuesto al fuego, sea cual sea la circunstancia. Su altura y el ir montado a caballo todavía le hacen más reconocible y blanco más fácil. Ya ha sobrevivido a unas cuantas acciones en las que el que no haya muerto puede considerarse un milagro. Y, sin embargo, no se vanagloria de ello, no se cree más valiente que los demás, no lo hace para acumular méritos.
Este es el postulado del relato de Ambrose Bierce Muerto en Resaca, una pequeña joya del género de cuentos de guerra, y uno cuyas resonancias se perciben incluso hoy. El relato lo pueden leer en los enlaces al pie de esta entrada, pero fíjense sobre todo en este párrafo, teñido de esa ironía que caracterizaba a Bierce:
«En tales circunstancias, la vida de un oficial del estado mayor de brigada no es precisamente "una vida feliz", sobre todo a causa de la precaria duración y de las emocionantes alternativas a que se halla expuesta. De un lugar más o menos seguro ─lo que no impide que, para un civil, desde allí sólo pueda escapar a la muerte "por milagro"─ pueden ordenarle que lleve un mensaje al coronel de un regimiento que ocupa la primera fila, personaje poco visible en aquel momento y que no es fácil encontrar [...]. En un caso así, es costumbre hundir la cabeza entre los hombros y galopar a todo lo que da el caballo, porque el mensajero se ha convertido en un objeto del más vivo interés para varios millares de admirados tiradores. A la vuelta... Bueno, no suele volverse.»
Es un estilo irónico, crudo y sin embargo altamente moderno, como podría haberse escrito en el siglo XXI.
Pero el relato tiene una profundidad mayor a la mera anécdota de porqué alguien mostró una conducta tan singular durante el combate y resultó (el título no deja lugar a especulaciones durante el relato) muerto en Resaca, uno de los muchos lugares que vieron grandes combates durante la guerra civil. Y es la responsabilidad de todos aquellos que, sin tener idea de lo que es la guerra, imponen sus ideas sobre la valentía y el comportamiento heroico a aquellos que sí van a ella. Una vez se descubre cuál es el motivo del heroísmo del teniente Herman Brayle, la ironía se vuleve doloroso, pero además se vuelve criminal, en ese final absolutamente perfecto que Bierce desata en este cuento maestro.

(Killed at Resaca)
En Cuentos de Soldados y Civiles
Eds. Orión, col. Pruebas de galera
Buenos Aires, 1975 [1877]
Trad. y prólogo de José Bianco

Texto en castellano de Muerto en Resaca
Texto en inglés de Killed at Resaca

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