La Señorita Cora, de Julio Cortázar

La narrativa de Julio Cortázar podría servir como un curso completo de escritura creativa, de tantas maneras se ha expresado y de tantas variantes narrativas como empleó. En el caso de La Señorita Cora, en lugar de tener un narrador omnisciente, Cortázar cambia de narrador, y por tanto de punto de vista, continuamente, a veces en la misma frase, en el mismo párrafo. Estos cambios, que algunos han definido como "abruptos" (un apelativo con el que no estoy de acuerdo; las más de las veces el cambio se realiza con total suavidad, sin transición pero con coherencia) son un desafío narrativo. Requieren de la implicación del lector, puesto que debe seguir el texto con atención, pero además el autor debe cuidar muy mucho los detalles para que el lector sepa siempre y en todo momento quién está hablando. En este aspecto, Cortázar realiza un trabajo modélico, que no extraña a los lectores habituales del maestro, acostumbrados a un manejo perfecto de las formas expresivas.
En cuanto al fondo, el relato nos describe el ingreso y estancia en el hospital de Pablo, un adolescente mimado por su mamá que tiene un ataque de apendicitis y va a ser operado. Casi de inmediato, se produce una atracción de Pablo por la enfermera de noche, Cora. Atracción que es menospreciada como una chiquillada por ésta, pero que, cuando Pablo es operado y se descubre que tiene muchas posibilidades de morir, Cora cambiará de actitud y volcará su cariño en Pablo. Un cariño que Pablo no podrá conocer, puesto que la enfermedad y los calmantes le hacen estar en otro plano de realidad hasta su muerte.
En apariencia parece un relato de un amor romántico como hay tantos otros, pero los diversos niveles de significación que siempre usa Cortázar le dan un polifacetismo sutil y complejo. En apariencia, repito, la historia es la de una atracción no correspondida que luego se ve realizada cuando ya es demasiado tarde. Sin embargo hay otros detalles. Pablo es un adolescente, apenas un chiquillo que se acaba de poner los pantalones largos y que se siente atraído por una enfermera, una figura de madurez y responsabilidad, pero que a la vez es muy joven. Cora justamente desdeña el aprecio de Pablo en primer lugar como represalia ante las impertinencias de su madre, insolente en procurar los mejores cuidados para su nene. Cora es una persona con una profesión de responsabilidad, que aparenta una madurez que, en realidad, no tiene. Pues Cora tiene apenas veinte años, y debe haber recibido su título de enfermería a los diecinueve. En suma, Cora no es sino una adolescente que acaba de entrar en la edad madura, que se cree responsable y experimentada, una mujer de mundo, pero que sigue siendo impresionable por, entre otras cosas, la muerte. En ese aspecto, los encuentros y desencuentros entre ambos tienen una curiosa característica de inversión. La enfermedad y la muerte hacen que Pablo entre de golpe en una madurez inesperada, y este mismo hecho hace que Cora regrese a la adolescencia y al amor romántico y trágico.
No me estoy inventando nada. Los significados de este cuento pueden variar según el lector, pero los elementos que lo componen están ahí, claramente detallados por Cortázar, y ello proporciona datos a la(s) interpretación(es).
Subyacente en todo el relato está el tema de la muerte y de cómo cambia la perspectiva de las acciones humanas. La muerte es una gran movilizadora de emociones, una creadora de solidaridad, compasión y cariño en los últimos momentos, aún en el caso de los extraños, un cariño que, como se ve, es desmesurado, fácilmente confundible con el amor.
También está el hecho de la comunicación, un tema que es importante, puesto que Cortázar emplea esos cambios de punto de vista para justamente declararnos los pensamientos de todos los personajes. La preocupación extrema de la madre, que sólo tiene ojos para su nene, y a la que el padre ocultará la gravedad del chico, probablemente porque provocaría una explosión cataclísmica en ella. El juego de madurez aparente que Cora ejerce con Pablo. La atracción adolescente de éste y su queja de que, de no estar bajo los cuidados y las órdenes de Cora, tal vez ésta lo miraría de otra manera (algo que será cierto, pero en un sentido trágico). El desapego de Marcial, amante de Cora y anestesista, hombre que ya lo ha visto todo en un hospital, y que intenta transmitir esa indiferencia profesional, esa falta de implicación, a Cora (es decir, que es el mentor de la joven).
Por no hablar de la conservación de la inocencia, del miedo a la muerte y del miedo a acostumbrarse a ella, que también está presente en el relato. Como están presentes otras muchas interpretaciones y facetas.
Si, con un relato breve, se puede aportar tanta densidad temática e innovación formal, ¿cómo hay que calificar al cuento? Una vez más, tratándose de Cortázar, como una obra maestra.

En Los Relatos 1. Ritos
Alianza Ed., col. El Libro de Bolsillo
Madrid, 19763 [1966]

Originalmente publicado en Todos los Fuegos el Fuego

Texto de La Señorita Cora


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