Adiós Mr. Chips, de Sam Wood

SESIÓN MATINAL 

(Goodbye Mr Chips); 1939

Director: Sam Wood; Guión: R. C. Sherriff, Claudine West, Eric Maschowitz, basado en la novela de James Hilton; Intérpretes: Robert Donat (Mr. Chips), Greer Garson (Katherine), Paul Henreid (Staefel), Lyn Harding (Wetherby), Austin Trevor (Ralston), Terry Kilburn (John Colley / Peter Colley I / Peter Colley II / Peter Colley III), John Mills (Peter Colley de joven), Milton Rosmer (Chatteris), Jill Furse (Helen Colley); Dir. de fotografía: Frederick A. Young; Música: Richard Addinsell; Montaje: Charles Frend.

El problema que tiene contemplar hoy esta grandísima película, una joya de interpretaciones y de dirección, es que pertenece a un mundo que ya no existe. Y ese mundo es el de la educación clásica, con todos los pronunciamientos del principio de autoridad, unas materias más que anquilosadas y unas tradiciones y envaramiento perdidos que sólo perviven en algunas escuelas inglesas, pero que son meros vestigios. La sociedad ha cambiado, para bien o para mal, la escala de valores también, y al espectador moderno le puede desconcertar ver la simple historia de un profesor de latín que ha entregado su vida, con no poca frustración al principio, a la educación de sus alumnos.
Sin embargo, yo pediría que se superasen esos inconvenientes. Porque la película sigue siendo muy contemplable, y en algunos momentos magistral y emocionante.
Hay que destacar las tres interpretaciones principales: un Robert Donat que, cuando lo vemos envejecido (y pasa tres cuartas partes de la película así), nos parece la misma persona pero encarnada por otro; una interpretación verosímil y enorme, conseguida gracias a la caracterización y al cambio de voz (es obligatorio verla en versión original); una Greer Garson chispeante y en su papel, y un Paul Henreid (para quienes no se acuerden, era el Victor Laszlo de Casablanca) que compone una de sus mejores actuaciones en pantalla como el profesor Staefel. Todo ello conseguido bajo la muy meritoria y brillante dirección de Sam Wood, un director al que se ha reivindicado y se reivindica cada día más.
Hagan un esfuerzo por situarse en otra época y vean Adiós Mr Chips. El esfuerzo vale la pena, créanme.

Tráiler:


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