Jazz Porque Sí: Quincy Jones en el Alhambra de París

La fama de Quincy Jones es tanta fuera del jazz que muchas personas obvian el hecho de que, fundamentalmente, es un jazzman que, por puro talento musical (uno casi podría hablar de "niño prodigio", si no fuera porque en el jazz los niños o adolescentes prodigio han menudeado) ha conseguido hacer una carrera impresionante: productor musical de fama, siete veces nominado a los oscars, 27 grammys ganados y 79 nominaciones, gran compositor y mejor arreglista.
Y un gran director de orquesta de jazz, añado. Sus big bands son algo que merece la pena escucharse, ya no digamos verse. Aunque él mismo es trompetista, entre otros instrumentos, se aparta de la interpretación para centrarse en la dirección y el arreglo orquestal, y consigue que sus orquestas tengan un sonido propio y reconocible, como debe ser en todo gran grupo jazzístico que se precie. Provistas de un swing implacable y de un ritmo acelerado, a veces infernal, pero sin desdeñar la delicadeza en la interpretación de lentos y baladas, en directo o grabadas sus actuaciones al frente de grandes orquestas son memorables, más que nada porque, como se comprueba en toda su carrera, Quincy Jones es por encima de todo un perfeccionista.
El Cifu les dará detalles sobre el concierto que ofrecemos hoy, detalles que bordean lo trágico, y yo sólo les encomiendo pensar que, pese a lo difícil de la situación que vivía la orquesta, tocan como los ángeles y mantienen un destacadísimo sentido del humor en algunas piezas. Una orquesta que, entre sus miembros tenía a Clark Terry, Benny Bailey, Quentin Jackson, Jimmy Cleveland, Åke Persson, Phil Woods, Sahib Shihab, Julius Watkins, Melba Liston, Buddy Catlett o Joe Harris, por citar los más conocidos.
No hay demasiadas piezas propias de Quincy en este repertorio, pero el concierto se inicia con una que les dará idea de ese sonido propio del que les hablaba y del gran ritmo que alcanza la banda: Birth of a Band.
Después escucharemos Everybody's Blues, con interpretación principal a cargo del estupendo Julius Watkins al corno francés, un instrumento difícil pero que en jazz tiene una sonoridad que me encanta, y con un vocal tremendamente divertido a cargo de Clark Terry.
Luego seguirán Moanin'; Tickle-Toe; otra composición de Quincy Jones, muy delicada, Stockholm Sweetnin'; I Remember Clifford, dedicada a Clifford Brown; y Walkin', aunque ésta quedará incompleta por el minutaje del programa.
Espero que disfruten de este concierto, y que tengan en cuenta a las orquestas de Quincy Jones en sus audiciones. Valen la pena.

Nota para la audición: Si el reproductor de RNE fallara, cosa que sucede con demasiada frecuencia, y no se mostrara bien en su pantalla, debajo de la caja del reproductor hay una serie de enlaces. Clicando sobre el último de ellos aparecerá la pantalla de los podcasts de Jazz Porque Sí, con un reproductor que, esta vez sí, reproducirá a la perfección el programa.

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