Don de Lenguas, de Rosa Ribas y Sabine Hofmann

Mariona Sobrerroca, una joven viuda de la alta burguesía barcelonesa, ha sido asesinada. Faltan pocas semanas para la celebración del Congreso Eucarístico, un gran escaparate propagandístico para el régimen franquista, y el fiscal Grau quiere que la resolución del crimen sea rápida, clara y eficiente, de modo que pone al frente de la investigación al inspector Isidro Castro; quiere, además, que se informe sin equívocos y sin deslices políticamente comprometidos, y así concede al periódico La Vanguardia la exclusiva de las informaciones, y Ana Martí, que ha hecho sus primeras armas como cronista de sociedad, recibe su primera investigación de sucesos en un caso que hay que tratar con guantes de seda y en el que hay que irse con mucho cuidado con lo que se dice y lo que se insinúa.
Pronto la hipótesis primera, la de un robo que acabó en homicidio, y que es adoptada con celeridad por la policía, se empieza a tambalear. Todo apunta a que Mariona tenía un amante o un enamorado, y para analizar unas cartas de amor encontradas en su casa, Ana recure a su prima, filóloga depurada por el franquismo, Beatriz Noguer. El caso no es en absoluto lo que parece, y puede tener unas implicaciones que comprometen a personajes significados del régimen.
Esto es un esbozo de una trama cuidada, coherente y bien dispuesta, que las autoras resuelven con mano segura y un buen hacer sobresaliente.
Lo cual ya sería bastante, pero esta novela alcanza una relevancia especial gracias a un esfuerzo por reflejar una época y una ciudad como pocos se han realizado.
No viví la Barcelona del Congreso Eucarístico; mis recuerdos se remontan a unos pocos años después, pero la España franquista, si por algo se caracterizó, fue por un inmovilismo y una vulgaridad que la hacía casi inmutable, de manera que desde el primer momento he tenido la impresión de pasearme a través de estas páginas por la Barcelona mediocre, gris, sucia y triste de mi infancia. No sólo he reconocido las calles, los locales, los lugares, sino la atmósfera de la vida cotidiana, los tics de los barceloneses, el día a día de una sociedad nacional-católica que bajo un manto de beatería ocultaba una corrupción inherente a un régimen autoritario, una hipocresía de burguesía rica y provinciana, la vida controlada de unas clases bajas siempre bajo sospecha. En suma, que me he visto inmerso en el lugar en el que transcurrió mi vida, sin que se hayan obviado detalles ni omitido sensaciones.
Es fácil trufar una novela de postales, lugares reconocibles. Lo difícil es componer un todo coherente emocional, anímico e histórico que refleje la época y su espíritu. Ribas y Hofmann lo consiguen, y junto a la trama, escriben una novela de las más notables que he leído, no sólo en el plano negrocriminal, sino en el sentido histórico. Es algo más que un viaje sentimental; es un documento social, y eso es algo tan difícil de conseguir que no puedo menos que desear que esta novela alcance el reconocimiento que merece, y que quede como una de las grandes novelas sobre Barcelona.

Eds. Siruela, col. Nuevos Tiempos, serie Policiaca
Madrid, 20133 [2013]

Portada y sinopsis


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