El Cos Humà, de Paolo Giordano

Paolo Giordano se ha demorado cinco años en escribir El Cuerpo Humano, su segunda novela. Como él mismo dice, la expectación levantada por el éxito de La Soledad de los Números Primos le parecía un obstáculo insalvable.
Es una postura más que razonable (y, a mi parecer, encomiable). Esa novela tuvo un éxito tremendo, justificado en parte y en parte no. Mostraba un talento enorme, inusitado en una primera novela de un escritor de su edad. Sin embargo, también mostraba unos pasajes dubitativos, como si el autor supiera muy bien qué quería hacer pero todavía no supiera cómo hacerlo. No obstante, era una novela muy respetable, y un aviso de un autor al que se debía seguir de cerca.
En El Cuerpo Humano, Giordano no resuelve las dudas, pero demuestra el mismo dominio de los personajes y las situaciones. Lamento decir que todavía hay ciertas vacilaciones en su narrativa, pero son mucho menores que las que mostraba en su primera novela. El Cuerpo Humano quiere ser una novela sobre los soldados italianos destinados a la guerra de Afganistán. Giordano no lo sabe, porque no ha hecho el servicio militar, pero aquellos que sí hemos pasado, más por fuerza que de grado, por la milicia sabemos lo muy fácil que es caer en la trampa, cuando nos juntamos dos o más ex-reclutas, de empezar a relatar historias de la mili, para aburrimiento y desesperación de consortes, novias y amigas. Y sé muy bien que hay que mostrarse contenido al hacerlo: es demasiado fácil pasar al mito de lo que en realidad fue una época inútil, aburrida y repleta de lo más deleznable de la vida social humana.
Algo de eso hay en esta novela. No sé si Giordano quedó fascinado (y asqueado, todo hay que decirlo) por esa vida, con sus más miserias que grandezas, o si se decidió a contarla porque, al fin y al cabo, su generación no ha vivido la milicia obligatoria y, por tanto, tenía la extrañeza de lo nuevo. El caso es que hay un exceso de historias de la mili, lo cual sólo me dice que el ejército español y el italiano son intercambiables, cuarteleramente hablando.
Por fortuna, Giordano donde se mueve mejor es en los personajes. Y si son solitarios, voluntaria o involuntariamente, o inadaptados, mejor que mejor. Y, en realidad, El Cuerpo Humano es la historia de unas personas solitarias metidas en el peor sitio para serlo, el ejército, y en la peor situación posible, como es una de combate.
En el fondo, todos los personajes de esta novela están solos. En este aspecto, no sé si Giordano obvia voluntaria o involuntariamente la camaradería del combate (un rasgo común en todas las historias contadas por auténticos soldados, sean estas historias críticas o no), pero no tiene gran importancia. Son sus personajes, esto es una ficción, y el autor tiene perfecto derecho a hacerlo. Estos personajes buscan a alguien, ansían ser parte de algo, y sufren cuando no lo consiguen o cuando les parece que esa amistad es traicionada. Son siempre relaciones asimétricas, y en eso esta novela se relaciona con La Soledad de los Números Primos. Hay un mensaje antimilitarista, contra unos ejércitos que van a un país a no hacer nada, salvo guardar unas apariencias de orden internacional, y contra una milicia que rechaza de sus filas a aquellos inadaptados que piensan demasiado, que son "normales", mientras que tienen éxito aquellos que son el sueño de un oficial en combate y a los que ese mismo oficial encerraría en una jaula en tiempo de paz. Y una profunda inutilidad en todo: la misión puede ser inútil, pero también lo es para los hombres y mujeres que van a cumplirla. Los personajes de Giordano son inadaptados, y nos dice que el peor sitio para adaptarse es el ejército. No es un mal mensaje para unas generaciones incautas.

(Il Corpo Umano)
Eds. 62, col. El Balancí
Barcelona, 2013 [2012]

Existe edición castellana en Eds. Salamandra
Portada y sinopsis de la edición castellana
Portada i sinopsi de l'edició catalana

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