El Fumador de Pipa, de Martin Armstrong

Puesto que la antología de la cual proviene este relato, Cuentos Únicos, parte de la premisa de estar compuesta por autores que sólo "acertaron" una vez, sea porque sólo en una ocasión mostraron talento, porque murieron demasiado pronto para reproducir ese destello, que alcanzaron fama en otros campos, o que malograron ese talento mostrado dedicándose a otras actividades, no espero que el nombre de Martin Armstrong les resulta conocido.
Me apresuro a añadir que este único fulgor del que habla el antólogo Javier Marías es más que discutible en algunos casos (particularmente en el de E. F. Benson), pero es apropiado en el de El Fumador de Pipa. Ciertamente este relato comparece con alguna frecuencia en antologías del género, y ciertamente (pese a que es seguro que se ha intentado) el resto de la producción de Armstrong es juzgada insuficiente según los estándares modernos.
El Fumador de Pipa es un relato casi minimalista, que trabaja con una economía de medios encomiable, se mueve en un principio sobre los tópicos de la historia de fantasmas inglesa y finaliza en cambio con un efecto abierto que bien puede encajar en la metáfora psicoanalítica en su subtexto.
Un ¿excursionista? es sorprendido por la lluvia y es admitido en una casa para guarecerse. Conversando, su anfitrión le pregunta si cree que la confesión reporta alivio y entonces, fumando una pipa, confiesa ser un asesino.
Les hago notar que, hasta aquí, este relato es de lo más convencional, incluso vulgar (salvo por unas frases que enlazan con el argumento posterior). Sin embargo, las circunstancias del crimen y sus implicaciones son lo que convierten este relato en único.
En esa misma habitación en la que están ambos hombres hay una mesa frente a un ventanal saledizo con cinco vidrieras. Sentado a la mesa, uno puede verse a sí mismo quintuplicado, con esos cinco reflejos reproduciendo los más mínimos gestos. Nuestro narrador, que ha heredado la casa, relata cómo "su predecesor" se sentaba de esa manera y se veía a sí mismo reproducido, hasta que, una noche, cuando encendió un cigarrillo, vio cómo una de las imágenes encendía una pipa.
Con lo relatado ya podrían empezar a atar cabos, y sin embargo, el relato, que es muy breve pero como pueden ver intenso, merece la pena leerse; lo pueden hacer en el enlace que hay al pie de esta entrada. Una vez lo hayan hecho y llegado a su ingeniosa e inesperada conclusión, reflexionen, si quieren, sobre lo que les apuntaba antes acerca del subtexto psicoanalítico: la inquietud, casi borgiana, sobre los reflejos de las personas, el tema del doble, la autodestrucción, los límites de la personalidad y la locura... Mucho para un relato que en apariencia sólo es una modesta historia de terror, pero que hubiera hecho las delicias de cualquier psicoanalista de la época.

(The Pipe-Smoker)
En Cuentos Únicos
Eds. Siruela, col. El Ojo sin Párpado
Madrid, 1989 [1934]
Edición, prólogo y traducción de Javier Marías

Texto en castellano de El Fumador de Pipa

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2 comentarios:

Carmen dijo...

Pues ahora mismo me paso a leerlo. Gracias por la recomendación!!
Besos,

Lluís Salvador dijo...

Hola, Carmen:
Espero que te guste... Tiene su punto de originalidad, incluso originalidad imprevista, porque el escenario de inicio es tan convencional que creo haberlo leído en más de treinta relatos de fantasmas... Y en cambio, aquí se introduce una variación que hace que el fantasma... bueno, lo hayas tenido delante siempre.
Un saludo!