El Huracán, de James Lee Burke

Rutina habitual para el detective Dave Robicheaux, de la policía del condado de Nueva Iberia. Lo habitual también para Otis Baylor, detective privado de Nueva Orleans. Ambos buscan sospechosos, transgresores de la libertad condicional, realizan tareas burocráticas, mueven papeleo y contactos. Pero lo hacen con el ceño fruncido de preocupación.
Porque el huracán Katrina se acerca.
Claro que en esta novela hay tramas criminales, y que se entrecruzan, pero no son sino circunstancias de un hecho que hace casi imposible investigarlas, de un hecho que convierte la vida en un caos en el que las prioridades son otras, en el que todo queda entre paréntesis.
Porque, en realidad, el personaje principal es una Nueva Orleans devastada, reducida a un cementerio al aire libre, a una anarquía violenta, a un inmenso campo de refugiados. Una ciudad destruida, perdida tal vez para siempre su personalidad, asesinada por un huracán y víctima de un homicidio voluntario como es la componenda de la prevención y la directa corrupción económica de la reconstrucción.
Es difícil encontrar en la narrativa negro-criminal norteamericana de hoy (salvo gloriosas excepciones) historias que imbriquen la realidad social de la trama. Burke podría haber situado un caso en el ambiente caótico del Nueva Orleans post-Katrina, era tentador, pero poco o nada hubiera significado, más allá del mero entretenimiento. Por fortuna, el autor sabe y reconoce que el auténtico trauma es el sufrimiento de la ciudad, no unos crímenes que serían notas a pie de pa´gina de una historia repleta de asesinatos y saqueos. El mérito es idear crímenes que expliquen este martirio por causas naturales primero y después por la acción del hombre. Adquieren entonces un simbolismo fatalista, una dimensión colectiva, y no es menor la suspensión de la legalidad durante la catástrofe y la recuperación paulatina y trabajosa de ésta a posteriori.
La vida sigue, nos dice Burke. Pero también nos dice que la vida no será jamás como antes. Y en la purga de esta transformación, el precio a pagar ha sido contado en vidas inocentes y culpables, en transformaciones individuales sufridas durante un hecho en el que el ser humano tuvo la oportunidad de sacar lo mejor y lo peor de su interior, en un libre albedrío que no puede ser visto de forma maniquea. Hay diferencias entre un saqueador de comida, uno de una televisión de plasma y uno dispuesto a matar por su botín, pero esas diferencias tienen que ver con sus circunstancias personales, con su origen social, con los símbolos de riqueza que se nos imponen y la filosofía de vida que es el paradigma de nuestra sociedad.

(The Tin Roof Blowdown)
RBA Libros, serie Negra
Barcelona, 2009 [2007]

Portada y sinopsis


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