Ara Sí que Toca!, de Francesc-Marc Álvaro

Por razones obvias, este Ara Sí que Toca! [¡Ahora Sí Toca!], subtitulado Jordi Pujol, el Pujolisme i els Succesors [Jordi Pujol, el Pujolismo y los Sucesores], ha adquirido un renovado interés.
Francesc-Marc Álvaro es un periodista inteligente y sagaz, lo que se denomina un "periodista de raza"; sus columnas sobre política (o sobre la sociedad en general) son siempre interesantes, a veces más por lo que insinúan que por lo que puede contar (en el terreno en el que se mueve Álvaro, las declaraciones off the record, anónimas o cuyos autores desmentirían lo dicho si se publicaba que ellos eran la fuente, son habituales); es también uno de los que mejor se mueven en el ámbito político catalán, y es independiente, cosa que no es tan frecuente como debería.
Sé que el caso Jordi Pujol y su confesión de delito fiscal cansa, indigna, tal vez incluso desconcierta a algunos. Sus derivadas son imprevisibles, y la verdad sobre el caso, esquiva.
Pujol ha sido en Cataluña un icono, un sistema de gobierno, una presencia, un padre de la patria (y a veces parecía padre, madre y padrinos), un símbolo y casi un mito. Unos pocos siempre tuvimos cierta prevención hacia él, sobre todo desde que el caso Banca Catalana tenía todo el aspecto de ser, mirado desapasionadamente, constitutivo de, por lo menos, mala administración (para los que no estén al corriente, esa fue la primera ocasión en la que Jordi Pujol se envolvió en la bandera diciendo que quien le atacaba a él, atacaba a Cataluña. Y le salió bien; de hecho, le salió de fábula). Pero con los años, con resignación u orgullo, según el color político, se convirtió en figura referencial de la realidad y sociedad catalanas.
Por todo ello, y hoy que cae el mito y Pujol confiesa haber defraudado a Hacienda, con cara de haber cometido una falta disculpable y nimia, como si eso no tuviese implicaciones políticas, el texto de Álvaro adquiere nueva dimensión. Ya en 2003 (y antes, aunque con mayor discreción) Álvaro se atrevía a pasear por las zonas oscuras del pujolismo, y el capítulo "El mejor equipo de su vida", sobre la familia des presidente, es particularmente revelador. Hoy, como mínimo, dos de sus hijos están siendo investigados. Álvaro cuenta de ellos ciertos tejemanejes políticos y económicos de aspecto turbio. Lo que trasluce es que hubo una voluntad, si no de encubrimiento, sí de no investigar a fondo, y no es de extrañar: si Jordi Pujol ha ejercido el poder en Cataluña como un patriarca, no podía ser de otra manera que ejerciera de patriarca en el seno de su familia (auxiliado y tal vez inducido por su esposa, Marta Ferrusola, quien, según cita Álvaro "es la protectora oficial de la familia [...], la cabeza pensante del clan y la mejor organizadora").
Con el paso del tiempo y de los sucesos ocurridos, vemos que el análisis de este libro se acerca mucho a la realidad. Este paternalismo lo ejerció siempre, ya fuera en la acción de gobierno como en la de partido, incluyendo la elección de sucesor (o el descabalgamiento de candidatos a la sucesión). Como un monarca, Jordi Pujol se creó una posición por encima del bien y del mal como encarnación de Cataluña, y desde allí actuó en consecuencia en todos los ámbitos. Por supuesto, semejante actitud es hasta cierto punto legítima, pero poco sana en democracia, como se puede ver. Si se defiende el derecho de un hijo a contratar con la administración que uno preside, no podrás negar esa opción a tus correligionarios. Y si ejerces el poder de forma personal e individual, lo que declaras es que los miembros de tu partido pueden hacer lo mismo en sus ámbitos de influencia.
Esperemos que estas trastiendas salgan a la luz. Y que Francesc-Marc Álvaro nos las cuente.

Edicions 62, col. No Ficció
Barcelona, 2003 [2003]

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