Une Nuit, de Philippe Levebvre

SESIÓN MATINAL 

(Une Nuit); 2012

Director: Philippe Lefebvre; Guión: Philippe Isard, Philippe Lefebvre, Simon Michaël; Intérpretes: Roschdy Zem (Comandante Simon Weiss), Sara Forestier (sub-brigada Laurence Deray), Samuel Le Bihan (Tony García), Grégory Fitoussi (abogado Paul Gorsky), Jean-Pierre Martins (Jo Linder); Dir. de fotografía: Jerôme Almeras; Música: Olivier Florio; Diseño de producción: Jean-Luc Raoul.

Una noche más, el comandante de la Brigade Mondaine, es decir, de la Antivicio parisina, Simon Weiss, sale a realizar su ronda de inspección, acompañada de una joven gendarme que le hace de conductora. Pronto empieza a percibir que le han tendido una trampa, y que le han denunciado a asuntos internos, e iniciará un combate para descubrir quién lo ha denunciado y para minimizar o anular, si es posible, los efectos de la denuncia, enfrentándose a sus colegas y a los amos de la noche.
En esta notable película, heredera de toda una tradición del negro americano y del "polar" francés, nos adentramos en el mundo de la noche parisina. Sabemos o sospechamos que bajo la capa de diversión se mueven otras cosas, y es en ellas donde el personaje de Weiss, interpretado por una actor que se está haciendo una institución en el cine francés, Roschdy Zem, se mueve como pez en el agua. Desde las pequeñas delincuencias y la vista gorda a locales agonizantes que ya apenas tienen cabida en el gran mundo de la noche, hasta los intereses de los grandes grupos delictivos que inauguran macrodiscotecas para blanquear dinero, por allí, en un constante viaje de idas y venidas por toda la ciudad, es por donde deambulamos en compañía de la pareja protagonista, descubriendo poco a poco los entresijos de ese mundo y entrando en conocimiento de ese policía que se mueve entre la ley y el vicio, cuando no directamente la delincuencia.
Weiss puede tener sus pequeños chanchullos, pero procura que el mundo de la noche no quebrante demasiado la ley. Y sin embargo, algo se ha torcido, y puede que sea que esas mafias nocturnas hayan decidido prescindir de él y recurrir a la protección de gente en posición más elevada.
Con un estilo sombrío, nacido de una excelente fotografía, y una actitud más de amargura que de filme de acción (que no es), Lefebvre ha realizado una película auténticamente notable, sobresaliente si la comparamos con otras realizaciones del género negro contemporáneo, en la cual los protagonistas no son totalmente puros, pero tampoco totalmente corruptos, en la que el constante movimiento de cámara y el paseo constante por París nos descubre un mundo del que sólo conocemos la superficie, y sobre todo aporta un conjunto fascinante a la filmografía de género, un auténtico fresco realista del mundo de la noche y los que lo habitan.

Tráiler:


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