Jazz Porque Sí: Duke Ellington - Suites Peer Gynt

Antes de entrar en la paráfrasis jazzística que Ellington y Strayhorn hicieron de la obra de Edvard Grieg, quedaban por escuchar un par de temas que Ellington grabó en una reunión fabulosa con el gigante del saxo tenor de todos los tiempos, Coleman Hawkins. El primero, Self-portrait of the Bean, composición de Ellington especialmente dedicada a "Bean", es decir, a Hawkins, es una balada espléndida en la que Hawk demuestra todo su talento, que era inmenso, para la interpretación. Y después tenemos un Solitude igualmente memorable, a grupo pequeño, con Hawkins al tenor, Ray Nance al violín, Duke Ellington al piano, Aaron Bell al contrabajo y Sam Woodyard a la batería.
Entonces escucharemos la versión jazz que Ellington y Strayhorn hicieron de las suites Peer Gynt, una obra capital y de las más escuchadas de la música clásica, con la que, nada más escucharla comprendemos la reivindicación que se hace de Ellington como el músico de jazz que, a puro genio, introdujo el jazz en las salas de conciertos. Sin afectación, conservando su lenguaje peculiar (eso que se denomina Ellingtonia), y con un sentido musical y armónico que complementa y enriquece, más que canibalizar, la obra de Grieg. Es un ejercicio saludable que escuchen ambas versiones, la clásica de Grieg y la de Ellington, no para comparar, sino para ver los matices que dan al jazz su sabor y que transfieren acentos própios, pero en absoluto menores.
Las partes que componen estas suites son: Morning Mood; Anitra's Dance; Solveig's Song; Ase's Death; e In the Hall of the Mountain King. Una maravilla.
Y empezaremos a escuchar la suite, esta vez compuesta por Ellington, Thursday, con las piezas Misfit Blues e, incompleta, Schwiphty.
Como siempre, presten atención a los comentarios del Cifu, y que disfruten de la delicada música de Duke Ellington.


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