84 Charing Cross Road, de David Jones

SESIÓN MATINAL

(84 Charing Cross Road); 1986

Director: David Jones; Guión: Hugh Whitemore, basado en el libro de Helene Hanff; Intérpretes: Anne Bancroft (Helene Hanff), Anthony Hopkins (Frank P. Doel), Judi Dench (Nora Doel), Maurice Denham (George Martin), Jean de Baer (Maxine Stuart), Eleanor David (Cecily Farr); Dir. de fotografía: Brian West; Música: George Fenton; Diseño de producción: Eileen Diss y Edward Pisoni.

Una película pausada, sin ninguna acción trepidante, con un argumento en teoría muy simple y casi anodino y que, sin embargo, impresiona al espectador por las muchas cosas que transporta a cuestas.
No es sino explicar la larga relación epistorlar que una mujer neoyorquina mantiene con un librero de anticuario londinense.
Un argumento muy sencillo que es muy difícil de explicar cinematográficamente. Las relaciones epistolares, como pueden suponer, no dan para mucho en la pantalla. Y sin embargo, y gracias a una muy buena dirección, va trascendiendo que lo que empieza por ser una mera relación comercial va pasando a ser una amistad firme, una relación casi familiar, una sintonía literaria, sí, pero ¿también afectiva?
Sin contar con que esta película y su guión se las apaña para mostrar las diferencias entre dos cultiuras cercanas pero disímiles, y contrastar las diversas personalidades de los protagonistas.
Cuando finalmente se produce el encuentro, lo que podía ser un anticlímax no es sino una consecuencia lógica de lo visto anteriormente.
Introspectiva y muy poética, intimista y sin embargo trascendente a las historias de sus protagonistas, esta es una película notable por saber mostrar más que explicar, su buen gusto y sus maneras. Y si Anthony Hopkins siempre está bien, aquí es Anne Bancroft quien se lleva la parte del león en su retrato de una norteamericana moderna, sensible y culta, una personalidad que domina y llena la pantalla.
En un género particularmente proclive a lo aburrido y lo pedante, una película como esta es una pequeña maravilla.

Tráiler:

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4 comentarios:

Mònica Pagès dijo...

Comparteixo la teva valoració del film. Vaig veure'l poc després de llegir la novel.la i no em va decebre gens. Com tu bé dius: una bona direcció i una Anne Bancroft magistral fan d'aquesta pel.lícula una perla inesperada.

Lluís Salvador dijo...

Hola, Mònica:
Per a mí va resultar una gran sorpresa, aquesta pel·lícula, encara que ja vingués avalada per Hopkins i Bancroft. És molt difícil fer una bona pel·lícula amb aquest material, i tot i així David Jones ho aconsegueix. Llàstima que es dediqui principalment ala televisió.
Una salutació!

Andromeda dijo...

Vaya, pues yo no puede con ella porque me aburrió demasiado. :(
El libro, en cambio, me gustó bastante.
Quizá deba darle otrta opotunidad, porque no debo haberla visto durante más de media hora...

Lluís Salvador dijo...

Hola, Andrómeda:
Una cuestión previa: ¿La viste por televisión o en cine? Porque lo primero puede ser que agudice ciertos aspectos de alargamiento de la situación (sobre todo con comerciales por medio).
Y, sin embargo, tampoco voy a lanzar anatemas por el hecho de que te aburriera, ¿eh? De hecho, estuvo a punto de pasarme a mí. Sé y comprendo que el tema es difícil de tratar fílmicamente, que el ritomo es lento, y que una película como esta es de aquellas que exigen un plus de buena voluntad por parte del espectador.
Todo esto trabaja en contra de la película. Sin emabrgo... si uno consigue superar los momentos de impaciencia (como me sucedió a mí: yo también me impacienté al principio), si consigue acoplarse a su ritmo y empezar a fijarse en los detalles, entonces puede ser que se descubra algo grande en esta película.
La he denominado joya, porque casi casi es única en su género, pero soy consciente de que habrían cosas a mejorar; pero también tiene virtudes que superan sus posibles defectos y su ritmo (y tampoco estoy seguro de que pudiera ser posible explicar esta historia a otro ritmo; tal vez tú que has leído la novela podrías aportar una opinión diferente, y es que con esto de las adaptaciones, ya se sabe...).
En fin, yo le daría otra oportunidad, con calma.
Un saludo!