La Casa de Asterión, de Jorge Luis Borges

Uno de esos relatos en los que Borges sublimaba un mito (gran parte de su obra es una perpetua sublimación, es decir, el paso de un estado a otro de forma que parezca que no se ha seguido un orden natural, como cuando se pasa del estado sólido al gaseosos sin pasar por el estado líquido), un mito ciertamente universal, para convertirlo en cósmico.
Quienes conozcan el mito reconocerán en seguida que Asterión es el Minotauro. Aquellos que no evoquen el nombre se apercibirán gradualmente que la narración la efectúa este ser híbrido, a la vez prisionero y centinela, vagabundo confinado y estático, verdugo y condenado.
No obstante, y como acostumbra, Borges trabaja a múltiples niveles. El ser y su esencia son importantes, pero la arquitectura en la que vive también, de ahí el título. «Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. [...] La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo.»
De repente, todo en el relato se vuelve enorme, cósmico. «Quizá yo he creado las estrellas y el sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.»
Narrado en primera persona por el ser que se sabe otro pero a la vez único y superior, el laberinto, la casa, se hace prisión abierta, cerrada sólo por la otredad de quien lo habita. Pero uno tiene la impresión que, de no existir los otros, todo el mundo sería casa, laberinto y prisión. Tal vez lo sea, según nuestra visión de minoicos, y la auténtica liberación sea formar parte de los nueve sacrificados cada nueve años.
Es seguro que fue liberación para Teseo, que mató a un minotauro ansioso por su redención, agobiado por la diferencia, la soledad y por la cárcel que para él es lo que cerca el laberinto que es su casa.
Borges tal vez no fue el primero en considerar el punto de vista de lo aparentemente accesorio en los mitos antiguos. En cualquier caso, el pathos que emana de las reflexiones, expresadas en tres páginas y media, de un Minotauro solo que juega a ser «otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa», ese pathos del ansia por el otro y el asco del vacío, es tan enorme que trasciende al mito para alcanzar el sentimiento, tal vez la empatía del lector.

En El Aleph
Alianza Ed. / Emecé, col. El Libro de Bolsillo
Madrid, 19717 [1949]

Texto de La Casa de Asterión

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2 comentarios:

Luciano Sívori dijo...

Hola!! Muy interesante la nota. A mi "La casa de Asterión" es uno de los cuentos de Borges que más me fascina.

Justamente lo incluí en un post de mi blog sobre "los laberintos en la literatura" (es bien sabido que Borges era un obsesionado de los laberintos)


Te invito a que veas que te parece: http://www.viajarleyendo451.blogspot.com.ar/2013/03/el-laberinto-como-tema-en-la-literatura.html


También podés seguirme en mi página, donde escribo de todo un poco (cine, literatura, humor, etc): https://www.facebook.com/sivoriluciano


Saludos!

Luciano.

Lluís Salvador dijo...

Hola, Luciano:
Bienvenido a este blog. Gracias por el comentario y el aporte.
Un saludo!