Gene Wolfe's Book of Days, de Gene Wolfe

Arrow Books
Londres, 1985 [1968-1981]

Gene Wolfe es uno de los artistas de la ciencia ficción y la fantasía más sugerentes, autor de clásicos del género como la serie del Libro del Sol Nuevo o Soldier of the Mist.
En este caso nos presenta una colección de relatos con un planteamiento más que original: cada uno de ellos se relaciona con una fecha significativa (al menos, del calendario estadounidense), de modo que constituyen una de las formas más peculiares de conmemoración que se hayan hecho jamás. Ahí van: Aniversario del nacimiento de Lincoln (De Cómo Volvió el Látigo); Día de San Valentín (De Relés y Rosas); Día del Árbol (La Casa en el Árbol de Paul); Día de San Patricio (San Brandán); Día de la Tierra (Tierra de Belleza); Día de la Madre (Siniestro Automovilístico); Día de las Fuerzas Armadas (El Ratón Azul); Memorial Day, en recuerdo a los caídos en combate (Cómo Perdí la Segunda Guerra Mundial y Ayudé a Rechazar la Invasión Alemana); Día del Padre (El Padre Adoptado); Día del Trabajo (Forlesen); Día del Levantamiento de la Veda (Un Artículo sobre la Caza); Día del Regreso a la Escuela (El Cambiado); Halloween (Muchas Mansiones); Día del Armisticio (Contra la Escuadrilla Lafayette); Día de Acción de Gracias (Tres Millones de Millas Cuadradas); Nochebuena (La Guerra bajo el Árbol); Navidad (La Befana); y Día de Año Nuevo (Deshielo).
Lo ideal, como indica el autor, sería leer cada cuento en el día apropiado (y con la estructura mental adecuada, claro), con lo que el mismo Wolfe nos ruega que no tengamos prisa. Yo así lo hice (aunque para esta nota he tenido que releerlo de un tirón) y les aseguro que la experiencia vale la pena.
Y precisamente por eso les traigo la colección entera, en lugar de centrarme en un relato en concreto. Esa lectura cambia la percepción del cuento y, por tanto, como experimento y vivencia Wolfe ha acertado plenamente. Por supuesto, antes tenía que tener un material de base, y ese son los relatos, de una calidad que va desde la buena a la excelente.
Ah, y para aquellos que no lean los prólogos, advierto que en el de este libro hay un relato delicioso. Si un libro se puede disfrutar desde la misma introducción, ¿qué más se puede pedir?

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