El Beso, de Gustavo Adolfo Bécquer

A Bécquer, uno de los santos patrones del romanticismo español, sus Rimas, sobre todo aquella de "Volverán las oscuras golondrinas...", le han hecho mucho daño. Han sido tan sobreutilizadas que, como dice Umberto Eco, han pasado a degradarse incluso en su valor intrínseco. Y eso ha provocado que se hayan ridiculizado, parodiado y denigrado hasta la extenuación. Y si hablamos de su obra en prosa, ha sufrido otra de las peores maldiciones que la obra de un escritor puede sufrir, como es la lectura obligatoria en colegios; no hay nada peor que leer un libro porque te lo ordenan.
Una lástima, porque en concreto sus Leyendas no tienen nada que envidiar a los mejores relatos fantásticos por ejemplo británicos, que tanta fama tienen.
En la que les presentamos hoy (y que pueden leer o bien escuchar en el enlace al pie de esta reseña), Bécquer entra de lleno en ese universal de la mitología y lo fantástico como es la escultura viviente, y demostrando de dónde toma la inspiración, en el mismo relato se refiere al mito de Pigmalión y Galatea (no el de Polifemo y Galatea, que es completamente distinto).
Un poco por aprovechar la fama de revolucionarios republicanos y ateos de la que gozaron las tropas napoleónicas y un poco porque viene muy bien para explicar qué hacen y porqué unos soldados en un convento religioso, sitúa la época en la Guerra de la Independencia la acción del relato, y su localización geográfica en Toledo. En un recurso muy querido por los escritores de la época, y muy utilizado desde entonces, el lugar preciso de la acción es imaginario, aunque Bécquer se preocupa de proporcionar espacios reales (la plaza Zocodover, el Alcázar, el monasterio de San Juan de los Reyes) para incrementar la verosimilitud de la historia.
Y en cuanto a su desarrollo, típico del romanticismo, es magistral: empieza por crear un ambiente fantasmagórico que acompañe a la percepción, luego pasa al cuartelero para explicar la belleza extrema de la estatua orante y la compañía de la del esposo de la muerta, nos introduce luego en una atmósfera de transgresión de los valores humanos y el desafío a lo sobrenatural, todo ello sin que haya un solo pasaje que podamos denominar terrorífico, para reservarse esa intervención sobrenatural en un final sorpresivo e impactante, lleno de fuerza.
No sé si alguno de ustedes tuvo que sufrir la lectura de este relato en tiempos escolares, pero mi recomendación es que le den una oportunidad por el puro placer de su lectura. Estoy seguro de que lo disfrutarán mucho más. 

En Leyendas
Ed. Bruguera, col. Club Joven
Barcelona, 1982 [1863]

Texto y lectura en audio de El Beso


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