Edward el Conquistador, de Roald Dahl

Como hemos visto ya repetidas veces, en la ficción de Roald Dahl hay un tema recurrente como es el de la relación de pareja, una relación que se basa en la diferencia de caracteres que en muchas ocasiones causa una tensión tal que puede llegar a convertirse en una de odio directo.
En el relato Edward el Conquistador, Dahl compone uno de sus relatos más extraños. Una pareja se dedica tranquilamente a su vida campestre cuando un gato aparece súbitamente en sus vidas. Por diversos motivos, la esposa, Louisa, empieza a creer firmemente que el gato es la reencarnación del compositor Franz Liszt, una creencia que se basa en los gustos musicales del gato ante la música que Louisa interpreta al piano, gustos que parecen coincidir con los del compositor.
En este punto, la tensión entre la pareja va creciendo. Edward se muestra no sólo escéptico, sino que empieza a mostrar un punto de celos respecto al gato que en tan sólo unas horas ha conquistado el corazón de su esposa, y que parece monopoliza las atenciones de ésta.
El final es sorprendente... y abierto. El lector puede imaginar su propio desenlace. De lo que no cabe duda es de que la relación entre la pareja jamás volverá a ser la misma, y no precisamente para mejorar.
Se trata de un cuento ciertamente insinuante, en el que pocas cosas son mostradas a las claras, y en el que los sentimientos deben intuirse. Pero en el caso de Dahl, no hay duda de que su construcción de una tensión interior en los personajes está tan bien lograda que lo que puede parecer un relato extemporáneo, casi una chaladura sin importancia, adquiere unas connotaciones dramáticas, violentas y que llegan hasta un punto de no retorno. Porque Dahl era un maestro en analizar el comportamiento humano y en trasladarlo a unos relatos que siempre llevan algo inesperado, pero tan lógico con el carácter humano que provoca inquietud.

(Edward the Conqueror)
Ed. Argos Vergara
Barcelona, 1980 [1953]

Texto en castellano de Edward el Conquistador


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