La Promesa de Kamil Modráček, de Jiří Kratochvil

Tenía muchas, muchísimas ganas de leer algo de Jiří Kratochvil. Su nombre venía sonando por los mentideros literarios de Europa como el de un autor original, irreductible, comprometido con una forma literaria cómplice con el lector pero que no desdeñaba la experimentalidad, feroz defensor de la libertad del individuo. Y además es checo. Esto no es una boutade. Los escritores checos tienen una literatura de altísima calidad en la que mirarse, tanto Kafka, Hasek, Seifert, Hrubín, Kubin, Miroslav Holub, Kundera, Klima o Hrabal, entre muchos; y esa literatura ha estado siempre a la vanguardia de las vanguardias, temática y formalmente.
De modo que he leído con gusto La Promesa de Kamil Modracek (el título original es simplemente La Promesa),y no he quedado defraudado.
A principios de los años cincuenta, en la ciudad de Brno, el arquitecto Kamil Modracek es interrogado con insistencia y regularidad por un teniente de la policía de seguridad, el equivalente a la policía política. Tal vez sea porqueModracek, en época del Protectorado nazi de Bohemia y Moravia, se avino, para salvar la vida de su hermana, a construir una mansión para un jerarca alemán, mansión cuya planta tenía forma de esvástica. Tal vez sea porque su hermana es pintora que no se rige por los preceptos del realismo socialista. Tal vez porque es vecino de alguien sospechoso. O por divertirse. De hecho, una de las preguntas recurrentes es cómo, siendo arquitecto, vive en un piso de mala muerte mientras el resto de sus colegas tienen mansiones más que decentes. En cualquier caso, los motivos de la policía política son inescrutables. Modracek se lo toma con filosofía, hasta que su hermana es arrestada y muerta en un interrogatorio (oficialmente, suicidada en su celda).
Entonces, Kamil se desborda. La desesperación y el odio se le acumulan, hasta que, inspirado por un relato de Vladimir Nabokov, que fue amigo de su padre ("Aquí se Habla Ruso"), y estimulado por el descubrimiento de un subterráneo desconocido en el subsuelo de su casa (un hecho cierto: Brno tiene una colección de sótanos, catacumbas y bodegas medievales que todavía no se ha acabado de determinar en su extensión y número), traza el plan de secuestrar al teniente de la policía de seguridad y mantenerlo en el subterráneo hasta que muera, en un cautiverio perpetuo, que es venganza pero a la vez demostración de superioridad moral, al no privarle de la vida. Pero, si ya esto puede resultar sorprendente, el plan se le va de las manos al arquitecto, con consecuencias inesperadas, y que sólo puedo recomendar que lean por sí mismos: hay trazados narrativos que es pecado descubrir, y los que suceden en esta novela entran dentro de esta categoría.
Estilísticamente, la novela es todo lo que se puede esperar de la fama de su autor y de la tradición literaria checa: múltiples puntos de vista, originalidad en los cambios de persona narrativa, técnicas de vanguardia que sin embargo no comprometen la legibilidad de la obra, dominio del espacio y el tiempo, historias dentro de la historia que, en apariencia, no tienen nada que ver con el tema principal pero que después se muestran relevantes, diálogo, infrecuente pero presente, con el lector y, sobre todo, gran característica checa, un sentido del humor muy fino, una ironía que pervade toda la obra y, al restar trascendencia a las palabras, se la da al mensaje de la novela.
Porque, además, esta novela tiene muchos niveles de significado. No sólo es un reflejo fiel de los primeros años del régimen soviético en Checoslovaquia, y una protesta en favor de las libertades perdidas; también es una metáfora sobre la sociedad checa que se enterró en los cimientos para resistir, construyendo cuando podía su propio castillo interior. También hay un alegato contra el utopismo, y por supuesto, hay un constante análisis de qué son los seres humanos y cómo las circunstancias los transforman, y los límites que pueden tener en estas transformaciones.
Kratochvil es un escritor mayor. No de edad, sino en capacidad y ambición literaria. Si esta novela es una muestra, hay que recomendar que no se le pierda de vista, que sea leído. No todos los días se encuentran escritores que proporcionan obras de tanta altura.

(Slib)
Ed. Impedimenta
Madrid, 2013 [2009]
Traducción de Elena Buixaderas

Portada y sinopsis

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