La Decisió de Brandes, de Eduard Márquez

En La Decisión de Brandes, tras ser expuesto como pintor de "arte degenerado", y en su autoexilio en París, Brandes (una especie de alter ego de Georges Braque) recibe la visita de uno de los conquistadores alemanes de Francia, un auxiliar del mariscal hermann Göring, quien le propone ni más ni menos que un chantaje: «Tú eliges. Recuperar tus cuadros y tus trastos a cambio del Cranach. Tú eliges».
Porque Brandes es poseedor de un Lucas Cranach, y Hermann Göring es un reputado "coleccionista" de arte clásico, que consigue sin reparar en los métodos empleados.
Así empieza esta novela que es un cúmulo de cosas. Narrada como un monólogo interior por un Brandes a punto de morir, se compone de una serie de continuos flashbacks en los que el pintor rememora toda su vida, las influencias paternas, las mujeres que han pasado por su vida, el arte, la política y la historia, todos los elementos que, de una u otra manera, le hicieron el hombre y el artista que fue y que es, y siempre volviendo al eje sobre el que gira la historia, ese "tú eliges" que parece el resumen de una vida, el punto dentral de una persona que se vio forzada a escoger entre conservar una valiosa posesión o recuperar su obra, que es como decir su vida pasada.
En este trayecto intelectual y emocional, en el que no hay sino recuerdos (y la respuesta a ese dilema, que se da en las últimas páginas del libro), no es sino un continuo recorrido por la ética del artista, por lo que es un ser humano, y la llegada al punto esencial del mismo, aquel en el que debe negarse a ser arrebatado de su dignidad, el último ápice que le queda y que es lo que le hace ser Brandes, o someterse al capricho del poder y, recuperando su obra, perder todo lo demás.
Ese es el punto central, el plantearse dónde reside el último átomo del individuo, dónde se sitúa la residencia final, ese castillo interior, cuál es la finalidad del artista y lo que debe ser en su obra y sin ella.
Si ese Cranach existió o no en la realidad, es indiferente. La historia surge, verosímil, de un cúmulo de experiencias que sí sucedieron durante el nazismo. Expolios en forma de boteines de guerra, saquesos de museos y galerías, intimidación a marchantes y artistas, falsas compras o robos muy reales efectuados a gente vulnerable, judíos, católicos, izquierdistas, todos aquellos que tuvieran algo que el poder deseaba a cambio de una promesa de supervivencia que, en muchos casos, se probó falsa.
Hace años que Eduard Márquez se ha consolidado como uno de los mejores valores de las narrativas española y catalana. Siempre preocupado por esa frágil estructura que llamamos ser humano y que tan a menudo la sociedad o los individuos se afanan en destruir, La Decisión de Brandes es una historia introspectiva que nos interroga sobre el punto de nuestra última resistencia, sobre el límite en el que, como Bartleby, nuestra respuesta sería el "preferiría no hacerlo", ese punto en el que se sitúa nustra dignidad.

Ed. Empúries, col. Narrativa
Barcelona, 2006 [2005]

Existe edición castellana publicada por Alianza Editorial

Portada y sinopsis de la edición castellana
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