La Danza del Gabbiano, de Andrea Camilleri

En La Danza de la Gaviota, esta vez el comisario Montalbano (y los lectores que lo acompañan desde su inicio) se ven enfrentados a un hecho terrible. Fazio, el fiel inspector Fazio, ha desaparecido. Y mediante una declaración anónima, Montalbano puede saber que está en manos de delincuentes, que probablemente lo asesinarán a menos que la actuación sea rápida y eficaz. Y para ello se movilizará a toda la comisaría de Vigata.
Si en las últimas novelas de la serie un Montalbano ya cincuentón se obsesiona por su juventud perdida y por la vejez que él cree inminente, en esta novela la premura de la actuación hace que se sobreponga a todo ello, y volvemos a encontrarnos con el Montalbano de sus inicios, rápido, incisivo, vengador pero cumplidor de la legalidad, arraigado en el territorio en el que se mueve como pez en el agua y del que se aprovecha para realizar sus investigaciones.
Entiendo que algunos críticos confundan celeridad de escritura, o descuido, con lo que en realidad son las novelas de la serie, es decir, un reencuentro entre autor, lectores y personaje. No es necesario que Camilleri nos explique, a estas alturas del asunto, las idiosincrasias de los habitantes de Vigata, ni de los miembros de la comisaría. Tales cosas serían redundantes, y si esos críticos creen que debiera hacerlo, lo mejor sería que cumpliesen ellos con su obligación y leyeran las primeras novelas de la serie. Porque, en efecto, cualquier Montalbano es disfrutable por sí mismo, pero no es comprensible en su dimensión total salvo que se lo considere como un fragmento de un cuadro mucho mayor compuesto por las diversas novelas y relatos que lo han precedido, como entender la personalidad del inspector Kurt Wallander, de Henning Mankell, es imposible si no se ha seguido su orden de lectura. Porque estos personajes envejecen, cambian, como lo hacen los que les rodean. Por tanto, la crítica no debe hacerse sobre la novela por sí sola, sino en relación a la coherencia en la serie.
Y la coherencia en este caso es total. Sólo con anunciar que Fazio, la mano derecha de Montalbano, pueda estar en peligro, todos sus lectores habrán entendido lo que sucede dentro de la mente del comisario. Si Camilleri, en lugar de apelar a la complicidad del lector, lo hubiera explicado, entonces estaríamos hablando de mala literatura en su conjunto. Presuntos críticos, tomen nota.

Sellerio editore, col. La Memoria
Palermo, 2009 [2009]
Serie Comisario Montalbano nº 20

Portada y sinopsis de la edición castellana
Portada i sinopsi de l'edició catalana
Portada y sinopsis de la edición italiana

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5 comentarios:

Peke dijo...

Estupendo post. Comparto por completo lo que dices sobre la evolución de los personajes a lo largo de la serie y lo redundante que sería explicar en cada libro los antecedentes. Yo sigo varias series desde hace más de veinte años y muchas explicaciones sobrarían.

gon dijo...

Sigo tu blog y al ver esta entrada me he animado a hacerte una pregunta, por si me puedes ayudar.

A mi padre le gusta la novela negra (sobre todo en la línea de G. Simenon) pero nunca ha leído a Camilleri. Estaba pensando en regalarle alguno del inspector Montalbano, a ver si le gusta. Yo no he leído ninguno pero críticas como la tuya me hacen pensar que merece la pena.

¿Me podrías recomendar algún título para ver si mi padre se engancha? Lo obvio sería empezar por el primero pero no sé si será fácil de encontrar o si tendrá suficiente empuje para crearle afición (a veces las mejores novelas o las que crean más afición no están al principio de las series).

Muchas gracias.

Lluís Salvador dijo...

Hola, Peke:
Gracias. La historia de esta tirada (que no acostumbro a hacer en mis posts) es que el mismo día que estaba redactando el texto de la entrada leí la crítica en un periódico a "La Danza de la Gaviota". El crítico hablaba de descuido, de que prefería "policiacos más elaborados" y se quejaba de que Camilleri escribiera capítulos cortos y que cada vez se extendiera menos en el texto. Si este crítico se hubiera molestado en informarse, hubiera visto que los Montalbanos siempre tienen dieciocho capítulos (y las razones para edllo las da Camilleri en una entrevista)y si hubiera cotejado libros hubiera visto que la extensión hace mucho tiempo que es similar. De modo que, ante tal desinformación, sólo cabe llegar a la conclusión evidente, y es que este hombre, leer, lo que se dice leer la serie de Salvo Montalbano, la ha leído poco. Respecto a lo de la elaboración, que es, diríamos, la apreciación crítica más siubjetiva pero a la vez contestable objetivamente, respondo con la noción de que la elaboración es progresiva y acumulativa, y que es imposible juzgar un Montalbano de los últimos por sí mismo, sino como parte de una serie. Y no es un fenómeno nuevo. Los últimos relatos de Sherlock Holmes escritos por Conan Doyle ni se molestan en describir la vida y carácter de Holmes y Watson. Hay cosas que se dan por sabidas. Y el problema es que estos críticos, a los que les cae un trabajo inesperadamente, lo realizan como si vendieran salchichones.
Un saludo!

Lluís Salvador dijo...

Hola, Gon:
Bienvenido a este blog.
Bueno, la respuesta a esta pregunta es personal, pero sí podría, en la línea de los comentarios anteriores, recomendarte uno de los primeros pero que es uno de los mejores, para mi gusto, como es "La Excursión a Tíndari". Para mí, es uno en los que Camilleri ya tiene completamente fijada la comisaría de Vigata y su personaje principal, y una de las novelas en que todos los rasgos "montalbanianos" mejor están trazados. Si a tu padre le gusta, entonces sí, te recomiendo volver atrás (tampoco muy atrás) y seguir el orden cronológico de la serie. Que puedes encontrar en esta entrada del blog amigo "Mis detectiv@s favoritos":

http://detectivesdelibro.blogspot.com.es/search/label/Autor%3A%20Andrea%20Camilleri

Espero que le guste, y haberte servido de algo.
Un saludo!

gon dijo...

Muchas gracias, ya te contaré.