Los Pájaros de Baden-Baden, de Ignacio Aldecoa

Los mentados pájaros son aquellas gentes que pululan por Madrid en los meses estivales; ya se sabe, "Madrid, en verano y solo, Baden-Baden". Claro que la visión que Aldecoa tiene de estos pájaros lo es todo menos idílica.
En Madrid y sola se halla una mujer, ya madura, escritora de un libro forzosamente ilustrado con fotografías. Y en ese Madrid la hallamos en diversos escenarios, recibiendo insinuaciones por parte de las más diversas gentes, desde un buen amigo hasta el marido de su mejor amiga, y al mismo tiempo enamorándose del fotógrafo de su libro, un muchacho más joven, que sin embargo sólo quiere mantener una aventura ¿de verano? Tal vez. Quizá, algo más, puede que algo menos. En todo caso nada estable ni que dé a la protagonista un sentido a su tedio.
Porque el auténtico protagonista es el tedio, la abulia de una clase burguesa anclada en una ciudad que, forzadamente, en verano debe servir de válvula de escape a la insulsa moralidad que reina durante todo el año. El paisaje es desolador. Ni Madrid es Baden-Baden, puesto que no es posible escapar de las propias convenciones, ni los madrileños que quedan solos son esa especie de aventureros que poblarían el balneario. La vulgaridad de todo es atroz, una característica que Aldecoa, el mejor escritor de relatos que ha tenido la litaratura española, siempre ha tenido un cuidado extremo en reflejar (convirtiéndose así en narrador social, aunque en el caso de Aldecoa, la literatura pesa muchísimo más que la carga ideológica). a crítica a la burguesía enorme. La protagonista, que acaba asqueada de ese Madrid / Baden-Baden, es a su vez una mujer frustrada en todo. No sabemos sobre qué trata su libro, pero intuimos gracias a Aldecoa que no es sino un divertimento más, una intrascendencia revestida de oropel.
Los Pájaros de Baden-Baden es un relato maestro, contenido, enigmático tal vez, pero que se construye a sí mismo para proporcionar un cuadro completo de una soledad que vive y medra en el tedio vital, en la apenas nada. Y esto se construye mediante una narración precisa, psicológica y moral (que no moralizante) que resulta fácil de leer, pero en extremo difícil de escribir.

En Cuentos Completos, 2
Alianza Ed., col. El Libro de Bolsillo
Madrid, 17936 [1965]

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4 comentarios:

Enzo dijo...

No he leído nada de Aldecoa y el título lo conocía. Con tu opinión me has animado a que me interese por él.
Me ha parecido muy interesante.
Un saludo.

Lluís Salvador dijo...

Hola, Enzo:
Todo lo de Aldecoa es interesante. Es el mejor cuentista que ha tenido España, y mi mejor recomendación es que trates de hacerte con sus "Cuentos Completos". No tienen desperdicio.
Un saludo!

Jon Lauko dijo...

Esta descripción de lo que el viajero contempla desde el asiento de un traquetreante tren lo dice todo de Aldecoa. Creo que nadie ha llegado a su altura en este terreno, además de un vocabulario arrollador.

Lluís Salvador dijo...

Hola, Jon:
Bienvenido, y un placer tener por aquí al autor de "Donostia".
Tienes razón en lo que apuntas. No sólo era un cuentista excepcional, sino un observador de primer orden, como lo demuestra relato a relato. Y para llecvarlo a buen término, un vocabulario extenso es primordial. Pero, me apresuro a decir, una cosa es presumir de vocabulario y otra emplearlo con naturalidad. Aldecoa es de estos últimos, y eso engrandece su narrativa.
Gracias por el comentario, y un saludo!