El Hacedor, de Jorge Luis Borges

De entre todos sus libros, Borges afirmaba que ninguno había tan personal como éste que contiene el relato que da título a la compilación y que es el que comentamos hoy.
En efecto, el libro es un cajón de sastre en el que hallamos poemas, prosa poética, reminiscencias personales, relatos borgianos que parecen ensayos y ensayos que parecen relatos, ficción y todo lo que quieran ustedes imaginar.
Y El Hacedor es un relato muy personal, también. Pasaremos en su lectura desde la descripción anímica de alguien desconocido del que ignoramos procedencia y filiación a adentrarnos en sus circunstancias; poco a poco nos adentraremos en un territorio casi mítico, en el que el protagonista, ciego, seguirá recordando, hasta volver al final al ámbito del recuerdo en el que descubriremos que el protagonista es Homero, el hacedor de toda la cultura occidental.
Podríamos decir que el cuento es típicamente borgiano si no fuera porque Borges es tan poliédrico que no puede limitarse a un estilo. Pero en cuanto a su inspiración y temática sí es una muestra representativa de ese universo del autor argentino: la palabra y la memoria, los mitos que perviven, los hombres que los hicieron y aquellos, más que los contaron, que los escucharon, como escucha el autor a su protagonista.
Todo ello con esa prosa fluida y en apariencia barroca, pero que es de una sencillez pasmosa y que atrae de inmediato la atmósfera que se quiere transmitir.
El Hacedor puede parecer que sólo es una parte de una miscelánea, pero es en realidad un relato que nos conjura al principio de la literatura y de las historias que los hombres cuentan.

En El Hacedor
Alianza Ed. / Emecé, col. El Libro de Bolsillo
Madrid, 19793 [1960]

btemplates

2 comentarios:

Germán Hernández dijo...

No voy a decir que es el mejor o ni nada de eso. Pero si hay un libro de Borges que me ha conmovido y me sigue fascinando es este.

El texto "dreamtigers" es sencillamente perfecto.

Saludos!

Lluís Salvador dijo...

Hola, Germán:
Dreamtigers es uno de los imprescindibles de Borges. Y es uno de los que acabaré comentando, claro...
Un saludo!