The Signalman, de Charles Dickens

En Dark Banquet
St Martin's Press
Nueva York, 1985 [1866]

Todo el mundo conoce (aún sin haberlo leído) al Dickens novelista, el más grande de los victorianos, el que mejor supo captar las contradicciones de su sociedad, oscilando entre el dominio del mundo y la miseria de las clases bajas y el trabajo infantil.
Por estas fechas, además, se recuerda que Dickens es también el autor de Christmas Carol, Cuento de Navidad, en suma un relato de fantasmas, pero con un mensaje moral tan claro que se sobrepone a lo fantástico para dejarlo en meramente alegórico.
No es tan conocido, sin embargo, que Dickens fue un frecuentador asiduo y excelente de las historias de terror, que no sólo publicaba en revistas, sino que incluyó en novelas, como episodios de relatos dentro del relato, por ejemplo en Los Papeles del Club Pickwick. Y que, si miramos algunas de sus escenas de los bajos fondos británicos, como por ejemplo las de Oliver Twist, podemos encontrarnos con relatos de terror sin su aspecto sobrenatural.
El Guardavías, o El Guardagujas, es un relato de fantasmas. Y uno de los mejores del género. Se inicia con el narrador llamando la atención del guardavías a distancia. Y cuando éste lo ve, muestra un comportamiento extraño; deja de mirarle y dirige la vista al túnel. Y cuando el narrador baja a su encuentro, el ferroviario se muestra en extremo reticente.
Al día siguiente, cuando vuelve a verlo, el guardavías le relata sus temores. Varias veces ha visto una aparición que agitaba el brazo como el narrador había hecho el día anterior, y siempre esta aparición ha precedido a una tragedia. Y lo peor, el guardavías ha visto al espectro varias veces durante los pasados días.
El narrador cree que el ferroviario sufre de alucinaciones, motivadas por lo desolado y solitario del lugar, pero...
El final del cuento tendrán que leerlo por ustedes mismos. Al pie encontrarán los enlaces hacia sus versiones original inglesa y castellana, de modo que esta vez lo tienen fácil.
Me gustaría resaltar sobre todo la atmósfera creada por Dickens, una de absoluta desolación y desesperación, que pervade todo el relato y anuncia, más que los diálogos, una inminencia en la catástrofe. Y el paso firme y mesurado que lleva desde su intrigante inicio hasta su final. Es una rara contención, pero llevada con tal estilo que esta brevedad y economía de medios se convierte en tan sugerente que convierte este relato en una clase magistral de cómo narrar.
Una pequeña obra maestra de uno de los grandes escritores de todos los tiempos.

Texto en castellano de El Guardavías, en el blog El Espejo Gótico
Texto en inglés de The Signalman

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