Medianoche en el Jardín del Bien y del Mal, de John Berendt

(Midnight in the Garden of the Good & Evil)
Grijalbo Mondadori, col. Literatura
Barcelona, 19982 [1994]

Traer esta novela (¿Novela? Algunos críticos americanos la han definido como una muestra de los que se ha venido en llamar faction, una contracción de fact y fiction, hecho real y ficción) conlleva el riesgo de que muchos de ustedes hayan visto la magnífica película de Clint Eastwood del mismo título y piensen que con eso ya tienen bastante como para hacerse una idea del contenido de este libro.
La verdad es que la película, en un magnífico ejemplo de cómo los caminos del cine y la literatura no sólo difieren, sino que deben diferir, relata (de forma muy cambiada y más dramática, pero eso no es un defecto cinematográfico) uno de los hechos, ciertamente principal en el libro, pero que no ocupa ni mucho menos el objetivo qu e Berendt se había marcado al escribirlo.
El hecho que película y novela cuentan es la muerte por disparos de un chapero y posible amante de Jim Williams, propietario de la Mercer House, una de las casas más señoriales de Savannah, y anticuario que, sin embargo, no pertenece a la aristocracia local.
Esta historia, como percibieron los guionistas, es potente y justifica toda una filmación, así como una novela. Pero el objetivo de Berendt, y uno que cumple con creces, es otro. Berendt no se enamoró de la ciudad de Savannah, pero sí quedó fascinado por ella. Tanto como para vivir, durante ocho años, a caballo de la ciudad sureña y Nueva York. A partir de esa experiencia, Berendt nos asegura, y hay sobradas pruebas de que es así, que todo lo que relata es real. Puede que haya cambiado los nombres y apariencia física de alguien, pero el resto (y es mucho) es completamente real.
Y Berendt empieza una composición cuyo objetivo es transmitirnos esa fascinación por Savannah, la ciudad más bonita de todo el Sur y probablemente una de las más hermosas de todos los Estados Unidos. No sólo la ciudad se hará personaje y protagonista, sino que parece marcar el carácter de todos los que viven en ella. Un centro histórico increíble, con veintiuna plazas, mansiones restauradas que conservan todo el sabor del sur... pero sobre todo unas gentes que viven en esa ciudad y que en el fondo ansían que nada de ella cambie, ni para mejor ni para peor. En ese protagonismo, difícil de lograr con palabras, Berendt tiene que hallar personajes, y los encuentra con suma facilidad; puede ser discutible que esas personas (el Joe Odom que parece vivir en una fiesta continua, debiendo dinero a todos pero también apreciado por todo el mundo; el hombre que se pasea por las calles con moscas atadas; un tipo que pasea un perro inexistente; la misma Lady Chablis, un transexual que se interpretó a sí misma en la película, etc.) sean las que puedan representar a una ciudad. Pero lo que es innegable es que el cómo son admitidas esas personas por el resto de habitantes de Savannah sí muestra un carácter peculiar, uno igualmente conservador en el sentido de que esas personas son gente de Savannah y por tanto, asunto de Savannah.
Berendt sigue la estela de la ficción que Truman Capote inauguró con su A Sangre Fría, la de narrar hechos reales mediante el instrumento novelístico. Es meritorio, porque consigue transmitir un cuadro enorme, variado y completo, pero es más meritorio todavía porque consigue la rareza de convertir a toda una ciudad, en abstracto, en protagonista absoluto. No de otra cosa trata este libro. De un personaje que ha moldeado su carácter a lo largo de los siglos y que ha moldeado a su vez a las personas que lo habitan.
En esta instancia, lo mejor que puede el lector es dejarse fascinar por lo que el autor cuenta de una ciudad bella e increíble, pero intensamente real como es Savannah.

Portada y sinopsis
Entrevista con John Berendt (en inglés) al respecto de Medianoche en el Jardín del Bien y del Mal
Web oficial de Lady Chablis
Página web de la Casa Museo Mercer

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