Entre Pillos Anda el Juego, de John Landis

SESIÓN MATINAL

(Trading Places); 1983

Director: John Landis; Guión: Timothy Harris, Herschel Weingrod; Intérpretes: Dan Ackroyd (Louis Winthorpe III), Eddie Murphy (Billy Ray Valentine), Ralph Bellamy (Randolph Duke), Don Ameche (Mortimer Duke), Denholm Elliott (Coleman), Jamie Lee Curtis (Ophelia), Kristin Holby (Penelope Witherspoon); Dir. de fotografía: Robert Paynter; Música: Elmer Bernstein; Diseño de producción: Gene Radolf.

Cuando se estrenó Trading Places (olvídense de esa memez de título español que es Entre Pillos Anda el Juego; el original quiere decir "Intercambio", y se adhiere mucho mejor a lo que es la película) mis reticencias en verla fueron enormes. No sólo tenía un título español que hacía presagiatr lo peor, sino que todos los elementos parecían anunciar una de esas comedietas americanas insufribles: Dan Ackroyd nunca se ha distinguido por elegir con acierto sus papeles, y no hablemos de Eddie Murphy, descontrolado, histriónico y autor e intérprete de algunas de las peores películas de la historia. Pero estaba dirigida por John Landis, un tipo al que, por lo menos hasta entonces, valía la pena seguirle en su carrera.
Y la sorpresa fue enorme. Porque se trata de una comedia, sí, pero de una divertida, muy inteligente y con un trasfondo mucho mejor de lo que uno pudiera esperar.
Ya desde su inicio. Dos millonarios anciando (interpretados genialmente por Ameche y Bellamy) discuten sobre qué tiene más importancia, si la herencia genética o el ambiente para prosperar en la vida. Tras este punto de partida ciertamente inusual para una comedia americana, se deciden a poner un experimento en práctica: desposeen de todo a uno de sus máximos ejecutivos (Ackroyd), y lo abocan a la miseria y el desclasamiento, mientras "adoptan" a un vagabundo (Murphy) como ejecutivo. Y hay que descir que demuestran su punto de vista: Murphy empieza a desenvolverse como pez en el agua en su nuevo ambiente, mientras que el pobre Ackroyd se hunde cada vez más en la miseria.
Pero ambos hombres se dan cuienta de que están siendo utilizados como marionetas y traman una venganza. Una venganza terrible, puesto que herirá a los dos millonarios en donde más les duele.
Les aseguro que es una película con la que se pasa un buen rato, con un argumento que para sí ya querrían muchas películas "serias", con un trabajo actoral por parte de los veteranos impecable, y con un Eddie Murphy que incluso se contiene, una magistral dirección (la escena de la bolsa es, además de divertidísima y basada por completo en la realidad, para enmarcar) y unos golpes de guión dignos de la antigua tradición de la comedia americana.

Tráiler:

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