A New Christmas Carol, de Arthur Machen

En Christmas Ghosts
Robinson Publishing
Londres, 1987 [1924]
Editores: Kathryn Cramer y David G. Hartwell

Por seguir la británica tradición de explicar cuentos de fantasmas por Navidad, este año les propongo este Un Nuevo Cuento de Navidad, de un autor, Arthur Machen, conocido por ser uno de los grandes de la ficción macabra y uno de los mejores del género, aunque en este caso su objetivo no sea el terrorífico sino el humorístico.
Este relato sigue los pasos del Cuento de Navidad de Dickens, con un Scrooge vuelto a la vida y al mundo, persona alegre, generosa y llena de bondad tras la experiencia de las Navidades pasadas (aunque, nos dice Machen, tal vez la conversión se ha hecho un poco extrema: Ebenezer Scrooge se muestra demasiado chafardero en las vidas de los demás, aunque sea sólo en búsqueda de una ocasión para ayudarlos). Por ello, es una gran sorpresa para él que en Nochebuena, «el aire se hiciera helado y amargo, la puerta se abriera y una vaga pero terrible forma se perfilara en el umbral.
»─Sígueme ─dijo la figura.»
Scrooge recorre las calles, en las que los comercios empiezan a cerra antes de hora por falta de clientela, se introduce entre las gentes que se saludan y felicitan con ánimo, pero resulta evidente que no son felices: marcas de preocupación se reflejan en sus rostros, arrugas que cuentan de problemas pasados y ansiedades futuras.
Todo ello preocupa a Scrooge, pero se anima cuando piensa que todo quedará reparado en la comida de Navidad con su sobrino Fred y el resto de su familia. Llama y llama a su puerta, pero nadie responde hasta que una vecina le informa que el señor Fred y su esposa están comiendo en una taberna, mientras que a los niños los han mandado a Eastbourne.
«─¡Comer en una taberna el día de Navidad! ─murmuró Scrooge─ ¿Qué terrible destino es este? ¿Quién es tan mísero, tan desolado, como para comer en una taberna el día de Navidad? ¡Y los niños enviados a Eastbourne!
»El aire se hizo brumoso a su alrededor. Le pareció oír cómo desde una gran distancia, la voz del Pequeño Tim decía: "¡Dios nos ayude a todos!"
»De nuevo el Espíritu se irguió frente a él. Scrooge cayó de rodillas.
»─¡Terrible Fantasma! ─exclamó─ ¿Quién y qué eres? Habla, te conmino.
»─Ebenezer Scrooge ─replicó el Espíritu en tono ominoso─. Soy el Fantasma de las Navidades de 1920. Conmigo traigo el apremio de pago de la Comisión del Impuesto sobre la Renta.
»El cabello de Scrroge se erizó cuando vió las cifras. Pero cayó cuando distingió que la aparición tenía patas como las de un gato gigantesco.
»─Mi nombre es Piedegato. También soy llamado Ruina y Desesperación ─dijo el Fantasma, y se desvaneció.
»Con eso, Scrooge se despertó y apartó los cortinajes de su cama.
»─¡Gracias a Dios! ─exclamó de corazón─. ¡No era más que un sueño!»

Feliz Navidad a todos.

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4 comentarios:

Magda dijo...

Molt bon Nadal benvolgut lector errant.

Lluís Salvador dijo...

Hola, Magda:
I bon Any Nou per a tu!
(qüestió de dates i de festes nadalenques)

Carlos dijo...

Desconocía este cuento del gran Machen,quizás porque se aparta del resto de su producción.Desde luego para aventurarse a continuar el gran clásico de Dickens, sólo se podía hacer desde el humor. Un mero divertimento imagino. Original elección amigo.

Lluís Salvador dijo...

Hola, Carlos:
Un divertimento, en efecto. Pero muy irónico en el fondo, y no sólo circunstancial por la queja sobre los impuestos (la descripción del "nuevo" Scrooge es irónica a más no poder). Pero el espacio manda, y aunque no es demasiado largo para un libro (apenas tres páginas) sí lo es para un blog, de modo que he resumido el argumento en general y respetado el final.
Y aun siendo un divertimento, está muy bien escrito en original (otra cosa es lo que cojee mi traducción). Pero, si uno conoce a Machen, eso no extraña en absoluto.
Un saludo!