Black Diamond Bay, de Bob Dylan

En Desire
EMI, 1975

Segundo de una serie de tres sobre canciones "narrativas".
¡Qué mal canta Bob Dylan! ¡Y qué buenas canciones hace! Esta Bahía del Diamante Negro, incluida en un disco no precisamente menor (en él está la famosa Hurricane, una canción que podría ser perfectamente otra narración musical, si no fuera porque se trata de un caso real, y he preferido centrarme más en la "ficción" musical), tiene presentación, nudo y desenlace, una miríada de personajes e historias, y además es un modelo del género, incluyendo esa un tanto satírica estrofa final.
Por supuesto, les recomiendo encarecidamente su audición. La letra en inglés la pueden hallar, por ejemplo, aquí; pero, para los no angloparlantes, lo que dice la canción es:

En lo alto de la blanca veranda
Ella lleva una corbata y un sombrero panamá
Su pasaporte muestra otro rostro
De otro tiempo y lugar
Sin parecerse en nada.
Y todos los restos de su pasado reciente
Vuelan dispersos en el viento.
Camina por el suelo de mármol
Donde una voz desde el salón de juegos le dice que entre.
Ella sonríe, camina en otra dirección
Mientras el último barco zarpa y la luna se desvanece
de la Bahía del Diamante Negro

Cuando rompe la luz de la mañana, el griego baja
Y pide una cuerda y una pluma que escriba
"Pardon, monsieur" dice el recepcionista,
cuidadosamente se quita el fez
"¿Le he escuchado bien?"
Y cuando la niebla amarilla se levanta
El griego se dirige rápido hacia el primer piso
Ella pasa junto a él en la escalera de caracol,
Tomándole por el embajador soviético.
Empieza a hablar, pero él pasa de largo
Mientras se levantan nubes de tormenta y las palmas se mecen
en la Bahía del Diamante Negro.

Un soldado se sienta bajo el ventilador
Haciendo negocios con un hombre diminuto que le vende un anillo.
El rayo cae, las luces se van
El recepcionista despierta y empieza a gritar:
"¿Pueden ver algo?"
Entonces el griego aparece en el primer piso
Descalzo con una cuerda alrededor del cuello,
Mientras un perdedor en la sala de juegos enciende una vela
y dice "Abra otra baraja"
Pero el croupier responde: "Attendez-vous, si'l vous plait"
Mientras la lluvia azota y las grullas se van
de la Bahía del Diamante Negro.

El recepcionista oyó a la mujer reír
Mientras contemplaba el desenlace y el soldado se puso rudo.
Intentó coger la mano de la mujer
Dijo: "¡Aquí hay un anillo, costó un millar!"
Ella respondió: "No es bastante"
Entonces ella corrió escaleras arriba a hacer las maletas
Mientras un coche de caballos esperaba en la acera.
Pasó junto a la puerta que el griego había cerrado
Donde un letrero escrito a mano rezaba: "No molestar"
Llamó, de todas maneras,
Mientras el sol descendía y la música sonaba
En la Bahía del Diamante Negro.

"¡Tengo que hablar rápidamente con alguien!"
Pero el griego respondió: "¡Márchese!" y dio un puntapié a la silla.
Colgó de la lámpara.
Ella gritó: "¡Ayuda, un peligro se avecina!
¡Por favor, abra la puerta!"
Entonces el volcán entró en erupción
Y la lava fluyó desde la montaña
El soldado y el hombre diminuto estaban agazapados en una esquina
Pensando en el amor prohibido
Pero el recepcionista dijo: "Pasa cada día"
Mientras las estrellas caían y los campos ardían
en la Bahía del Diamante Negro.

Conforme la isla se hundía lentamente
El perdedor finalmente hizo saltar la banca en la sala de juegos
El croupier dijo: "Es demasiado tarde ya.
Puede tomar su dinero, pero no sé cómo
lo gastará en la tumba".
El hombre diminuto mordió la oreja del soldado
Cuando el suelo se hundió y la caldera del sótano estalló.
Mientras, ella está en la terraza donde un extraño le dice:
"My darling, je vous aime beaucoup".
Ella vierte una lágrima y empieza a rezar
Mientras el incendio sigue y el humo deriva al viento
desde la Bahía del Diamante Negro.

Estaba sentado solo en casa una noche, en Los Ángeles,
Mirando al viejo Cronkite en las noticias de las siete.
Parece que hubo un terremoto que
No dejó nada salvo un sombrero panamá
Y un par de viejos zapatos griegos.
No parecía que estuviera pasando mucho más
De modo que apagué la tele y fui a coger otra cerveza
Parece como si cada vez que miras a tu alrededor
Hay otra historia de mala suerte que vas a oír.
Y no hay realmente nada que uno pueda decir.
Y, de todas formas, nunca pensé en ir
A la Bahía del Diamante Negro.

btemplates

6 comentarios:

Dani Gonzalez dijo...

Ostres..., és que jo recordo un parell de temes del grup Mecano, "Hijo de la luna" i "Cruz de Navajas"... Però a mí aquest grup no em deia gran cosa. Pensaré en altres grups, a veure si en trobo algun exemple "més maco" (per al meu gust almenys) Per cert, els temes que he esmentat podria ser que ni tan sols portin aquests títols.
Salutacions

Lluís Salvador dijo...

Mecano és un grup que s'odia o s'és fanàtic. Però admesos. I els títols són tal com dius. Serà que no et desagraden tant...
Salutacions

Anónimo dijo...

Black Diamond Bay, madre mia, mi relato-canción-letra favorita de todos los tiempos. Para mí es insuperable, con esa última estrofa brutal y una música-ambiente que da la impresión de que te lo está contando una noche de hoguera en la dramática intimidad de 'another time and place'... no sé, para mí su sugestión es impresionante. Me puso, me pone y me pondrá los pelos de punta mientras tenga oídos para escucharla o neuronas para recordarla.

Lluís Salvador dijo...

Querido Anónimo,
Como puedes comprender, por muchas de las cosas que dices fue por lo que decidí comentarla en el blog.
Gracias por el comentario, y bienvenido. Esta es tu casa; vuelve cuando quieras.

Anónimo dijo...

Estimado Lluís,

En algo me ha recordado esta sucesión de cosas que pasan (extrañas pero que dicen algo), a la letra de "Hotel California" de los Eagles. No sé si voy desencaminada.

Un abrazo!

Susana

Lluís Salvador dijo...

Hola, Susana:
La hermandad con Hotel California es la de que ambas son de estas canciones narrativas, con planteamiento, nudo y desenlace. La de Eagles, sin embargo, es una historia de terror (y una muy buena), mientras que aquí Dylan mezcla espionaje, amor, melodrama y otras cosas en una canción cuyo mensaje es que en todas partes hay historias que ni podemos imaginar que existan.
Un abrazo!